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Trigo: la suba de costos reaviva el reclamo por las retenciones

Con un precio de la urea que creció 75% por el conflicto en Medio Oriente, los productores aseguran que si bien están las condiciones ambientales para repetir una gran campaña, los números de la ecuación no cierran

Aunque las condiciones ambientales actuales y las proyectadas habilitan a imaginar una nueva campaña de trigo récord, la ecuación económica del cultivo se desajustó fuerte en los últimos meses a partir del conflicto de Medio Oriente, que impulsó no sólo el valor del gasoil, sino especialmente el de los fertilizantes.

Por eso un trabajo realizado por Coninagro Córdoba advierte que en ese escenario, es imperioso que los distintos niveles del Estado apliquen rebajas impositivas para alentar la producción y asegura que ese costo fiscal se verá compensado luego por el mayor volumen de granos que se pueden obtener.

El informe refleja que la urea tuvo un alza del 75% interanual a lo que se suma el gasoil, que tiene un 36% de carga impositiva. Pero luego da un paso más y hace hincapié en las retenciones recordando que el Estado nacional se lleva casi 20 dólares por tonelada de trigo, lo que implica unos 76 dólares por hectárea con 40 quintales de rinde.

En ese punto Coninagro Córdoba pide concretamente que los derechos de exportación sean eliminados como un gesto antes de dar inicio a la siembra de cereal. Además, argumenta que quitar las retenciones al trigo implica un costo fiscal del 232 millones de dólares pero garantiza exportaciones por US$ 3 mil millones.

En cuanto al combustible, el informe detalla que por hectárea de trigo se utilizan 46 litros de gasoil para siembra y cosecha por lo que cada productor termina pagando US$ 25 dólares de impuestos a través de ese insumo, y recuerda que el decreto 302/2026 acaba de subir nuevamente (el 30 de abril) los impuestos a los combustibles.

Pero el planteo no sólo es al Gobierno nacional, también hay un pedio expreso por Ingresos Brutos a nivel provincial y por tasas de abasto en los municipios.

“Pedimos que el Estado quite su propia carga impositiva sobre los insumos que necesitamos para producir”, plantearon, plantearon en el trabajo titulado “entre la presión tributaria y la trampa de no fertilizar”