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A 45 años de la tragedia del colectivo de la UNRC, el recuerdo de un sobreviviente

Manuel Godoy era uno de los 40 pasajeros que un día como hoy protagonizaron uno de los hechos más luctuosos. Por el accidente en el que un tren arrolló a una unidad de transporte urbano, murieron 16 personas

Hace exactamente 45 años, el viernes 17 de junio de 1977, la ciudad fue epicentro de una tragedia que la marcó para siempre. Poco después del mediodía, en vísperas de un fin de semana largo por el Día de la Bandera (20 de junio), el coche número 26 de la línea 2 que salió del campus de la Universidad Nacional de Río Cuarto con 40 pasajeros fue embestido por un tren (compuesto por una máquina, trece vagones y el furgón de cola) cuando llegó al paso a nivel de la ruta 8. A causa del violento impacto, la unidad de la empresa de transporte urbano fue arrastrada unos 40 metros y quedó totalmente destruida.

Como consecuencia del hecho, 16 personas (en su mayoría estudiantes) perdieron la vida, mientras que el resto de los que circulaban en el colectivo sufrió distintos tipos de heridas.

La mayoría de los fallecidos tenía menos de 30 años. Manuel Godoy se salvó por ir en la parte trasera del colectivo que fue arrollado por el convoy.

Manuel Godoy, quien en 1977 era alumno de la carrera de Veterinaria, recordó el fatídico episodio y dijo que sería bueno que las víctimas tuvieran algún tipo de reconocimiento u homenaje.

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El colectivo quedó totalmente destruido por el fuerte impacto.

El colectivo quedó totalmente destruido por el fuerte impacto.

“Ese día nos juntamos temprano a estudiar y, como estábamos próximos a terminar de cursar, nos pidieron que nos acercáramos a la Facultad de Agronomía y Veterinaria para asegurarnos de que la documentación estuviera completa. Con mi compañero Jorge Capoulat nos presentamos y corroboramos todo, en un trámite rápido. Habitualmente tomábamos el colectivo que iba por el acordeón, por ser más rápido, pero ese día, para volvernos, optamos por el coche de línea 2, cuyo recorrido era bastante más largo. Tras esperar unos minutos, el colectivo se llenó e iniciamos el viaje. Lo siguiente que recuerdo fue despertar en la cama de la clínica, donde me informaron que el colectivo en el que volvíamos de la Universidad había chocado contra un tren que lo arrastró unos 40 metros y que había muchos heridos. El impacto me causó politraumatismos, con una fractura expuesta sobre la pierna derecha”, repasó Godoy, quien después de completar su formación regresó a su Mendoza natal.

“La magnitud del accidente lo situó entre los más graves de la historia de la provincia de Córdoba. Pocas ciudades estaban preparadas para grandes demandas de atención sanitaria y Río Cuarto no era la excepción. La atención de 40 personas en simultáneo hizo colapsar el sistema de salud”, agregó.

Asimismo, destacó que gracias a dos amigos que lo fueron a visitar cuando estaba internado, Héctor y Luis, pudo salvar su vida, ya que se estaba desangrando lentamente y nadie se había percatado de su situación.

A todo esto, también recordó que, con la ayuda de la gente que se fue enterando de la terrible noticia, muchos heridos pudieron ser rescatados del colectivo, para ser trasladados a los centros asistenciales en vehículos particulares.

La recuperación fue lenta y tediosa. Después de varios intentos, logró ser trasladado a su provincia para continuar con las curaciones. En ese marco, Godoy afirmó que pasó muchas horas en soledad y que eso le sirvió para reflexionar sobre lo ocurrido.

“Nunca tuve resentimiento hacia el chofer. El accidente impactó en mucha gente, directa o indirectamente. Supongo que más en allegados y familiares de las 16 víctimas fatales, pero también en los que pasamos momentos de incertidumbre y abatimiento que cambiaron nuestras vidas para siempre, ya que quedamos con secuelas. En mi caso, ni la empresa de transporte ni la compañía de seguros se hicieron presentes”, lamentó.

“Con el apoyo de mis padres, familiares y amigos me recuperé lo suficiente como para poder viajar a Río Cuarto a rendir las tres últimas materias que me quedaban. Gracias a eso pude lograr el objetivo de recibirme de veterinario”, añadió.

Promesas

Por otro lado, Godoy recordó que se hicieron varias promesas para mejorar la seguridad vial en el sector en el que ocurrió el accidente, como la colocación de barreras, pero se quejó de que nada de eso se haya concretado.

Paralelamente, aseguró que siente pena por la inexistencia de un reconocimiento a las víctimas de este luctuoso episodio.

“Me da mucha pena que una de las mayores tragedias de la provincia y de Río Cuarto, que terminó con la vida de 16 personas y con muchísimas otras afectadas, no haya merecido, al menos hasta ahora, un monumento o pilastra que recuerde lo sucedido”, concluyó.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal