Según el director del Centro de Almaceneros de Córdoba, Germán Romero, en marzo continúa la misma tendencia de retracción del consumo en la provincia.
En el comparativo interanual, el acumulado es del 21%.
En tanto, sigue la suba de alimentos que deriva en el cambio de hábitos de las familias.
“La caída en las ventas indica que el aumento de precios supera con creces cualquier recuperación de ingresos reales o expectativas de consumo”.
Esto significa, por ejemplo, el reemplazo de la carne vacuna por el pollo y la sustitución de la leche por las infusiones.
“La caída en las ventas indica que el aumento de precios supera con creces cualquier recuperación de ingresos reales o expectativas de consumo”, señala el Centro de Almaceneros.
“La combinación de inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo explica la debilidad de la demanda interna, fenómeno que complica el sostenimiento de una recuperación económica inclusiva”, agrega.
“La persistencia de inflación en niveles elevados, la recomposición tarifaria, la caída del poder adquisitivo y la contracción del consumo configuran un escenario en el que el ajuste económico recae con fuerza sobre los sectores medios y vulnerables”, explica.
“El diseño de políticas públicas deberá compatibilizar con estabilización macroeconómica y medidas que frenen la erosión del poder adquisitivo, promuevan la recuperación del ingreso real y favorezcan el dinamismo del mercado interno y el tejido social”, afirma.
Para el Centro de Almaceneros, cada vez más familias cambian la cena por una merienda: el 52,3% redujo ingestas, priorizando eliminar cenas.
“La seguridad alimentaria en Argentina continúa siendo dependiente tanto de mecanismos de endeudamiento privado como de asistencia pública, revelando una vulnerabilidad social estructural profunda”, indica.
“Otros segmentos tales como vivienda, educación, salud y bienes y servicios varios, también contribuyeron al alza de precios, sugiriendo un esquema inflacionario de carácter disperso e integrado no únicamente localizado en alimentos”, asevera Almaceneros.
“La focalización de la inflación en bienes esenciales agrava la incidencia sobre el poder de compra de los hogares, reduciendo el margen de maniobra de los ingresos y contrarrestando cualquier mejora estadística en variables agregadas como el crecimiento económico”, concluye.