Hace casi 42 años, el sábado 20 de octubre de 1979, Raffaella Carrà brindó un show único en Río Cuarto. En el mejor momento de su carrera, la popular cantante italiana se hizo presente en la ciudad y encabezó un espectáculo inolvidable en el estadio de Atenas que, lamentablemente, se vio empañado sobre el final a raíz de una fuerte tormenta.
Contratada por Carlos Marrero, Hugo Roldán, Albel Lichtenstein, Lalo Gnesuta y Ricardo Lasmartres, la diva permaneció unos días en la ciudad y se hospedó en la habitación presidencial (la 201) del desaparecido Ópera Hotel, lugar elegido por las grandes figuras del ambiente artístico para pasar sus estadías.
Quienes tuvieron la posibilidad de estar en contacto con ella durante su paso por Río Cuarto la describieron como “una mujer simpática y carismática”, que se manejaba “tal como se la veía en el escenario”.
De acuerdo con las crónicas de entonces, al llegar a la ciudad, la artista pidió flores en el camarín. “Es supersticiosa y no actúa si no tiene flores”, consignó el diario La Calle en uno de los artículos.
El show
Con menos público del que se esperaba, Raffaella Carrà hizo vibrar a cientos de personas que asistieron al evento musical en la cancha de Atenas. La destacada figura estuvo acompañada por un cuerpo de bailarines de la RAI.
Según lo revelado a Puntal por la familiar de uno de los empresarios que la contrataron, la cantante puso varias exigencias en el convenio, como las dimensiones que debía tener el escenario y el tipo de madera requerida para su construcción, debido a que ella bailaba con zapatos de taco fino y no podía haber imperfecciones en la superficie.
“Se cambió varias veces de vestuario. Cantó sus canciones más conocidas y bailó de una manera increíble”, afirmó a Puntal una de las asistentes al espectáculo.
“Fue menos gente de la que se esperaba, pero igualmente había mucha gente. Estaba hermosa”, agregó la espectadora.
La gran novedad para la época estuvo dada por el sonido y la iluminación de primer nivel que se montaron en el estadio, algo nunca visto por la mayoría de los espectadores.
Sin embargo, pocos minutos después de la afectuosa despedida de la cantante (luego de haber estado una hora y media en escena), todo terminó de la peor manera. La lluvia, el granizo y el viento arrasaron con lo que había en el escenario, causando importantísimos daños en los equipos, el telón, las estructuras y el vestuario.
La situación que se generó fue tan grave que impidió que Raffaella Carrà se presentara en Rosario al día siguiente, tal como estaba previsto.
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal

