A su vez calificó la situación como "muy crítica" y "muy alarmante", y apuntó directamente al gobierno nacional: sostuvo que incumple la ley de financiamiento universitario y que el presupuesto 2027 propuesto es "absolutamente insuficiente" en relación a lo que presentó el Consejo Interuniversitario Nacional.
Sobre el pedido del secretario de ATURC, Rodrigo Tello, de un mayor acompañamiento de los rectores en la lucha de los trabajadores universitarios, Rovera defendió la postura de la conducción institucional. Señaló que hace más de dos años y medio el sistema interuniversitario viene construyendo un punto común para sostener el reclamo, y que las medidas gremiales y las institucionales son funciones que se complementan y no pueden verse de manera disociada.
Hoja de ruta a diez años, aprobada
La Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) ya tiene su plan estratégico institucional. Fue aprobado por el Consejo Superior y, según explicó la rectora, el documento establece la hoja de ruta que orientará el desarrollo de la institución durante los próximos 10 años, con foco en la innovación, la transformación y la sostenibilidad integral.
El plan se organiza en distintos ejes estratégicos. Algunos de ellos refieren al quehacer propio de la universidad: la formación, la investigación, la extensión, la vinculación y la gestión. Otros convergen en lo que Rovera describió como un concepto innovador vinculado a la sostenibilidad en un sentido amplio.
Uno de los elementos que la rectora destacó como novedoso es la incorporación de mecanismos de seguimiento y evaluación. La idea es que la universidad pueda monitorear de manera continua el cumplimiento de sus objetivos, cuantificar y cualificar los avances, y realizar ajustes cuando sea necesario. "No le tengamos miedo al dato, no le tengamos miedo a decir cuántos entraron, cuántos se recibieron", señaló Rovera, subrayando que esas mediciones ya se vienen realizando pero que el objetivo es integrarlas a la agenda cotidiana de facultades y dependencias.
En materia académica, el plan contempla atender la deserción y la lentificación de las trayectorias estudiantiles, además de mejorar las tasas de ingreso y egreso. Consultada sobre si la universidad está conforme con la cantidad de graduados anuales, Rovera fue tajante: afirmó que conformarse sería "pecar por soberbia" y que siempre hay más por hacer y mejorar.