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Crippa, un ícono del fútbol de Sampacho, que paseó su goles por distintos clubes

El Torito recordó su carrera. Desde sus inicios en las inferiores de Estudiantes hasta el retiro en Confraternidad

Osvaldo Rubén Crippa, el Torito, fue un delantero destacado que tuvo el fútbol regional durante la década del 90 y la primera parte de 2000. Con inferiores en Estudiantes de Río Cuarto debutó en primera en Atlético Sampacho y se retiró en Confraternidad.

Tuvo pasos destacados por Alberdi, Roncedo y Herlitkza, donde fue campeón. También pudo haber jugado en otros lados, pero el extrañar siempre lo trajo de regreso a sus pagos. A cinco años de su retiro reconoce que extraña y que la decisión de dejar “fue algo muy triste”.

Sus inicios

“Empecé a los 11 años mi carrera en Estudiantes de Río Cuarto, hice todas las inferiores en el celeste. En el 90 me vine a Sampacho, justo mi viejo agarró Atlético y Claudio Aruza era el preparador físico. Jugué un par de partidos en reserva y debuté en primera contra Independiente Dolores”, contó el delantero.

El primer grito de gol llegó en un partido ante Atlético San Basilio. “En ese partido hice dos goles”.

Tras haber jugado todo el año en Atlético, se le presentó la chance de llegar a Centro Cultural Alberdi.

“Aruza estaba trabajando con David Bustos en Alberdi y me lla-maron para una prueba. Tenía 19 años y quedé. Había unos mons-truos en ese equipo. Estaban Rubén Ferrari, Antonio Costa, El Tucumano Gómez, un gran delan-tero. No creo que vaya a jugar, pensaba. Sin embargo jugué casi todos los partidos. Terminamos se-gundos a un punto de Toro que fue el campeón”, señaló.

Además agregó: “En esos años se jugaba una liguilla entre los mejo-res clasificados para entrar al In-terligas. La ganamos de punta a punta. La final fue ante Municipal, en el clásico. En el partido en el Trampero no cabía nadie más, fue tremendo”.

Córdoba y Buenos Aires

Tras ese año en Alberdi, tuvo la chance de jugar en Córdoba y también tener una prueba en Racing de Avellaneda. “Después de Alberdi me fue a Córdoba, a Universitario. Estuve seis meses, jugué bastantes partidos e hice varios goles. A Las Palmas, a San Lorenzo, que dirigía el Hacha Ludueña, A Alumni, al Tallerito. Pero no me acostumbré, extrañaba mucho”, expresó.

“Estaba René Arregui, que después dio cursos de director técnico, que me consiguió una prueba en Racing. El técnico era Pedro Marchetta. Fui a la prueba y anduve bien. Fue un jueves, tenía que volver al pago a buscar mis cosas y regresar el lunes, pero no lo hice. Ver esa monstruosidad de ciudad, para uno que iba del interior, no me pude acostumbrar”, añadió.

De vuelta al pago

Después de dejar esa posibilidad en Buenos Aires regresó a Sampacho y festejó. “Volví a Atlético. El director técnico era (Hugo) Vicario, salimos campeones y ascendimos a primera”, rememoró.

Nuevamente se puso la camiseta de Alberdi en el 94 para un torneo Interligas. “No nos fue bien”, recordó.

La competencia provincial era conocida para el delantero ya que la volvió a jugar en el 95 defendiendo los colores de Roncedo de Alcira Gigena. “Teníamos un gran equipo. La delantera era con Ariel Dolso, el Cara López y yo. También estaban Fabián Ríos, Gustavo Airasca. Era un muy buen equipo”.

“Salimos subcampeones. Perdimos la final con Complejo de Justiniano Posse. Ahí fue raro, hubo una mano negra que no quiso que saliéramos campeones”, afirmó.

Luego de su paso por el Albiceleste de Gigena, otra vez a Atlético Sampacho donde jugó dos tempo-radas.

En 1998 y nuevamente de la mano de Hugo Vicario volvió a festejar un ascenso a primera. En esta oportunidad con Herlizka de Las Vertientes.

Su paso por Atenas

Nacido futbolísticamente en Estudiantes se puso la camiseta de Atenas. Fue en la temporada 2000.

“Mi paso por Atenas fue muy lindo y me queda un gran recuerdo. Clasificamos para jugar esas liguillas para ir a otros torneos. Teníamos que ganarle a Herlitzka para poder clasificar y fue en la cancha de Banda Norte. Ganamos 3 a 2 con dos goles de Pedro Rojo y el otro mío”, recuerda.

"Nos tocaba Estudiantes. El primer partido en Atenas lo perdimos 1 a 0. La revancha se jugó en cancha de Roncedo porque Estudiantes tenía suspendida la cancha. Empezamos perdiendo y con un gol de Rojo y otro mío lo dimos vuelta con uno menos. Fuimos al suplementario y ahí ellos nos ganaron”.

Atlético y la gloria con Herlitzka

Como siempre regresó a Atlético Sampacho donde estuvo muy cerca de ser campeón en primera en 2002. Tras puntear casi todo el torneo, no pudo ganar en las dos fechas finales y fue Roncedo el que se llevó el título.

Pero al año siguiente tuvo revancha y entró en la historia grande de Herlitzka de Las Vertientes al consagrarse campeón y dar la vuelta olímpica nada menos que en el estadio de Estudiantes.

“La clave del título que logró Herlitzka fue la unión que había en el grupo y la gran confianza que nos transmitían los técnicos (Eduardo Giuliano y Darío Puñet). Fue algo muy lindo”, resaltó.

“Fue hermoso lo de la gente de Las Vertientes por cómo nos seguía en todas las canchas. Pese a ser un pueblo chico, nos seguían a todos lados, no quedaba un alma en el pueblo cada vez que jugábamos de visitante”, comentó.

Sobre el significado de consagrarse en el estadio Ciudad de Río Cuarto, expresó: “Dar la vuelta en Estudiantes, en ese gigante fue algo espectacular. Algo especial. Toda Las Vertientes estaba. No quedó un gringo en el pueblo. Coparon toda la tribuna de la Avenida España. No sé de donde salieron tantos, si habían llevado gente de otro lado (risas). Estaba llena la tribuna”.

También dijo que “volver de Río Cuarto en caravana, se hizo una cola inmensa en la ruta y nadie nos podía pasar. Hasta los que venían por la otra mano tocaban bocina. Fue hermoso”.

Al año siguiente jugó en Everton de Coronel Moldes. Volvió a Atlético Sampacho en 2006 y estuvo hasta 2008. Dejó de jugar hasta que llegó Confraternidad.

Confraternidad y el adiós definitivo

Hacía varios años que no jugaba, pero Confraternidad volvió al ruedo y el delantero también.

“Habían pasado tres o cuatro años de mi retiro cuando el Confra decidió volver. Me hablaron los di-rigentes y el técnico. Me dijeron que fuera a darles una mano y no podía decirle que no al club de mi barrio. Vivía a una cuadra de la cancha y por eso decidí despedirme en el Confra”, contó.

“El último partido fue contra Everton, ganamos 3 a 1 y metí un gol. Pese a que habíamos ganado fue muy triste. Es como algo que se te muere por dentro. Un dolor inmenso saber que no vas a compartir más un vestuario. Cuesta digerirlo. Pasan los años y sigue costando porque uno no está pre-parado y se termina de un día para el otro. Dejar el fútbol fue algo muy triste”, explicó.

Finalmente dijo que ahora no está ligado al fútbol pero que le gustaría dirigir. “Estuve un tiempo dirigiendo en inferiores del Confra y fui campeón con mi categoría. Pero después me alejé. Me gustaría volver. Me gustaría dirigir algún equipo. Ojalá que se me cumpla el sueño”.

El defensor más complicado y los mejores equipos que integró

Si bien a lo largo de su carrera Osvaldo Rubén Crippa enfrentó a varios defensores, al referirse al más complicado no dudó: Enrique Gianinetto, de Roncedo.

“Cada vez que me tocó era un duelo. Le decían Gordo a Gianinetto, pero era morrudo, unas tremendas gambas y una potencia en las piernas. Le pegaba hasta la madre si pasaba cerca.

Era incansable. Siempre le hice goles a Roncedo, pero me iba para la otra punta. Al último cuando ya estaba cansado volvía a ese sector. Era un defensor que nunca quería enfrentar”, ex-presó.

Además agregó: “Después lo tuve de compañero en Roncedo. Por ahí nos ponían a entrenar delanteros contra defensores y lo tenía que volver a sufrir. Era duro. Pero muy buena gente”.

Al momento de hablar de equipos destacó a varios: “El de Alberdi del 91 que dirigía Bustos. Roncedo del 95 con Battaglino. Atlético de Vicario en el 93. También el del 92 con Mattea y Felizia. Y, por supuesto, el Herlitzka del 93 que salió campeón con Giuliano y Puñet”.