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Una sampachense publicó su primera novela y la presentó en el Cine Teatro Marconi

Se trata de María Paula Vettorazzi, autora de “Moscas brillantes del aire”. La escritora encabezó la actividad días atrás en el histórico edificio, acompañada por su familia, amigos y vecinos

La primera novela de María Paula Vettorazzi  fue presentada en el Cine Teatro Marconi. Fue acompañada por Laura Bainotti y Celeste Medeot.

 

“Me gustaba contar historias, me gustaba escuchar historias. Me parecía que mi abuela lo hacía tan bien, que manejaba los tiempos, los silencios, manejaba un ritmo y yo sentía que tenía algo que imitar de eso”, aseguró a Puntal la escritora sampachense, María Paula Vettorazzi, sobre su acercamiento al mundo literario, que la llevaron a materializar su primera novela “Moscas brillantes del aire”. Días atrás, su libro fue presentado en el Cine Teatro Marconi de Sampacho ante su familia, amigos y vecinos. En la oportunidad, la autora habló sobre este escrito que constituye su tercera publicación pero la primera de este género. El proceso creativo que dio origen a su obra comenzó durante 2021 y en noviembre pasado fue publicada por UniRío.

Paula es abogada y trabaja como empleada judicial, sin embargo descubrió su pasión por la escritura en un taller literario en 2015. Fue el puntapié inicial de un camino que le permitió encontrar en las letras una fuente de vitalidad y catarsis. “No todo lo que escribo es un futuro libro porque también hay ahí un disfrute para mí en lo que hago mientras tanto, se tienen que dar un montón de circunstancias para que algo termine siendo un libro, pero eso me alcanza y me sobra para vivir porque realmente me produce un entusiasmo y una felicidad enormes”, expresó.

Su novela narra la historia de una niña que aprende a sobreponerse y a lidiar con el desapego cuando sus papás deben viajar a la ciudad por problemas de salud, y ella queda en su pueblo al cuidado de sus abuelas. Así, aprende a conectar con la alegría, a través de los vínculos con sus amigos, las aventuras y el transcurrir en la escuela.

- ¿De qué trata tu primera novela?

- Es una historia que está narrada en primera persona por una nena que cuenta un breve período de su infancia en presente, como una especie de diario en el que ella relata una experiencia que le toca vivir cuando sus padres tienen que viajar a otra ciudad para hacer un tratamiento, su madre está enferma. Creo que dentro del contexto un poco dramático que le toca vivir, aprende a sobrellevar su tristeza y a conectar con la alegría, el vínculo con sus amigas, las aventuras, la cotidianeidad en la escuela, atravesada también por estar a punto de hacer la comunión, también atravesada por el discurso de la religión. A su vez, empiezan a aparecer algunos pensamientos, algunas circunstancias un poco místicas, hay todo un misticismo que rodea la historia, que la vincula a ella con su abuela incluso y ahí la novela empieza a girar un poquito hacia lo fantástico, hacia algo que al menos no reconocemos a priori como la realidad tal cual la vemos. Si tuviera que resumirlo en dos palabras, es una novela de iniciación, que habla sobre el mito de la infancia y sobre la amistad, sobre esa pulsión que tenemos todos de ser felices más allá del contexto de drama que podamos estar atravesando, ser felices y no sentir culpa, que es muy difícil de lograr.

- La novela se sitúa en un pueblo, ¿es Sampacho?

-En realidad, no se menciona nunca el lugar donde acontece la historia. A simple vista, todo lo que sucede transcurre en un pueblo. Se nota que es en los 90’ por las costumbres, por lo que va sucediendo, también las libertades que hay en ese momento, que tienen esas niñas. Se deduce que es en un pueblo porque andan todo el día en la calle, tienen una vida muy libre. Hoy en día, las infancias son diferentes, sobre todo en las ciudades. Y también porque hay todo como una cuestión costumbrista en la narrativa.

- ¿Cómo fue poder presentar tu primera novela en tu propio pueblo?

- Fue re emotivo porque esto es todo un acontecimiento, fue el primer evento cultural del año. El Cine Teatro Marconi tiene 128 años, es un lugar muy especial para todas las personas que somos de Sampacho, es un lugar con muchísima historia y donde han pasado nuestros abuelos, nuestros padres, vidas y generaciones. Y encontrarme no solamente con mis papás, con mi familia, con mis amigas, estaba mi maestra de primer grado, gente muy cercana. Hay un momento en el que vos reconocés o sentís que toda esa gente tiene algo que ver con lo que hiciste, no porque estén en esa ficción sino porque tienen que ver con que fueron la condición de posibilidad para que ese libro exista. Te das cuenta de que estás ahí, de que llegaste hasta ahí porque también todas esas personas estuvieron en tu vida y de alguna forma te acompañaron.

- ¿Cómo fue el proceso creativo para escribir el libro?

- Empecé a escribir la novela en marzo del 2021, todavía estábamos en pandemia. Empecé una tarde, yo soy empleada judicial, trabajo en el Poder Judicial, así que escribía a lo mejor dos o tres horas por día. La historia apareció en una semana, tengo un cuaderno guardado con una sinopsis de la historia, donde están la mayoría de los personajes y las escenas que son trascendentales para la historia. No puedo recordar cómo apareció todo eso, pero estaba todo escrito en un cuaderno y después fui desarrollando los capítulos. Hice un primer borrador, bastante rápido, fueron como cinco o seis meses, después yo sabía que iba a empezar un proceso de corrección posterior que me iba a llevar tiempo, y efectivamente terminé de escribir la novela, en noviembre del 2022. Hubo algunas versiones intermedias, entre medio mis amigos me iban leyendo y me iban haciendo sugerencias, pero fue un proceso que hice sola, con mis amigos con los que comparto la escritura, nos solemos leer. Sentí que ya estaba en ese proceso y que tenía que terminarlo. Y entre medio, en junio del 2022, me invitan a leer con editoriales independientes en Río Cuarto, y las chicas que organizan me sugieren leer la novela, leer un capítulo, era una forma de probarla, por ahí se suele hacer eso. Ahí sentí como que algo había funcionado, y este día estaba José Di Marco, que estaba a cargo en ese momento de UniRío. Él me acerca la propuesta de poder editar mi novela y allí se hace el contacto. En julio de 2023 empezamos con el proceso de edición y unos meses después, la presentamos.

- Moscas brillantes del aire, ¿por qué ese título?

- En realidad eso es algo que surge de una charla que ella (la protagonista) tiene con su abuelo, pero creo que con el tiempo como que pude entender un poco más que hay algo en ese límite entre el mundo real y el mundo imaginario. Entre lo que existe y lo que no, lo que nos lleva a cuestionarnos sobre lo que nos preocupa individualmente, lo que existe para uno es real, es parte de su realidad. Es muy complejo de explicar porque es metafísico, pero básicamente, las moscas brillantes son las moscas cuando vos ves a través del sol y quedan unas cositas luminosas flotando. Ella habla sobre eso con su abuelo y duda si eso existe o no. Todo el tiempo esa nena que habla te lleva a cuestionarte si eso que estás leyendo, eso que estás sintiendo, eso que expresa, existe o no, y si tendríamos que comprobar que eso existe para que sea importante para alguien, porque si es importante para alguien, ¿por qué tenemos que estar pensando si eso existe o no?. Este mundo que se crea en las infancias, estas ficciones que todos hacemos para sobrevivir, eso es una verdad para cada uno.

- Si bien es tu primera novela, no es tu primera publicación, ¿cuándo nació tu pasión por la escritura?

- Empecé un taller de escritura en el año 2015, en la Biblioteca Mariano Moreno, que estaba cargo de Rubén Padula, que fue mi primer profe, y en el 2018 publicamos una antología con los compañeros del taller, esa fue la primera publicación. Y en el año 2019, tuvo la posibilidad de publicar mi primer libro con cartografías, que es un editorial también de Río Cuarto. Ese libro salió en noviembre del 2019, que se llama “Algo que vuele”. Y después, lo próximo fue la novela.

- ¿Es un sueño cumplido?, ¿te visualizabas como autora?

- La verdad que no era algo que yo me lo representaba o que lo deseaba. Sí, lo que puedo identificar es como un síntoma. De chica sí sentía que había como una sensación de vacío, como de absurdo, que la tuve hasta de grande, hasta que empecé a escribir, hasta que también empecé a militar, la militancia también creo que aplacaba un poco esa sensación.

“Yo sentía que lo que hacía no me alcanzaba o había una angustia ahí desde muy chica y que solamente se me pasó cuando empecé a escribir”.

Pero yo sentía que lo que hacía no me alcanzaba o había una angustia ahí desde muy chica y que solamente se me pasó cuando empecé a escribir. No tenía claro que era la escritura y tuve que hacer mucho para poder darme cuenta, y además después para asumirlo porque yo estudié otra cosa durante seis años, fui a la universidad, rendí un concurso para poder entrar a trabajar en el Poder Judicial. Fue muy difícil poder asumir eso y poder sentirme cómoda y hacer que mi entorno también me reconociera de alguna forma. Y algo que yo pude identificar cada día más es que a mí siempre me gustó narrar, contar historias. Yo estuve muy próxima siempre a la escritura porque mis padres leían, fundaron la Biblioteca del pueblo con un grupo de amigos, pero no siento que haya venido por ahí. Fue algo que me transmitió mi abuela, con la narración oral. Y yo siento que la literatura representa para mi un ensayo, como si fuera un ensayo general, con pruebas y errores.