Sibila Mezzano es una joven de la localidad de San Basilio y actualmente ya recorrió más de 45 países.
Mezzano es una de los cientos de argentinos que deciden dejar atrás su vida en el país para emprender viaje y partir en búsqueda de nuevas oportunidades.
Su decisión se basó más en las ganas de explorar el mundo y conocer nuevas culturas y estilos de vida.
La gran aventura de su vida comienza en el sur, en la Patagonia Argentina, decide viajar sola y ver cómo se sentía frente a esa experiencia.
Tras el éxito de su viaje, decidió realizar un voluntariado en un hotel como recepcionista en México, más precisamente a Cancún, por un mes y medio aproximadamente a cambio de alojamiento y las cuatro comidas diarias.
Trabajaba cuatro días a la semana y tenía tres días libres para poder disfrutar y explorar nuevos mundos.
“Volé a Cancún el 24 de diciembre y cuando llegué estaban todos preparando la cena de Noche Buena y yo en mi cabeza pensaba qué se me había cruzado para hacer semejante locura”, destacó la sambasiliense.
Su experiencia en tierras mexicanas fue tan maravillosa que la joven siguió sumando nuevos destinos a su gran aventura.
Por lo que luego de volver a Argentina en 2018, decidió realizar un viaje a algún país donde el idioma oficial no sea el español.
El lugar de destino fue nada más ni nada menos que Nueva York.
“El día que me bajé del avión, fui directo al metro, era inmenso y me bajé sin querer una parada antes y yo estaba con mi valija que era enorme y cuando subí las escaleras me encontré que era de noche y estaba en pleno Times Square, fue algo único”, remarcó la sambasiliense.
Ya en 2019, feliz de todo lo vivido y recorrido, decide aplicar a una “Working Holiday Visa” en Irlanda.
Este permiso le permite a la persona trabajar un año en el país que uno elige.
“Es bastante difícil de conseguir, son sólo 200 cupos por año para los argentinos. Es muchísima la gente que aplica, por lo que fue un poco complicado este destino”, dijo Mezzano e hizo hincapié en que la tercera aplicación fue la vencida y quedó seleccionada para la “Working Holiday Visa” en Irlanda.
Ya con papeles en mano y todo lo necesario para vivir en el país europeo, empezó a recorrer y conocer nuevos lugares como Londres, París, Bélgica, Alemania, Suiza, entre otros.
Ya instalada en Dublín, consiguió un apartamento compartido y trabajo. Su estadía fue de un año aproximadamente.
“Volver a nacer” en un nuevo país
Pese a una extensa lista de países recorridos, Mezzano apunta a que no todo es fácil y que siempre está esa duda o inseguridad sobre el idoma o sobre el trabajo a realizar.
La sambasiliense sabe comunicarse en cuatro idiomas: español, italiano, inglés y danés.
Todavía sigue tomando clases de este último idioma, ya que es bastante particular y diferente a los que ya tiene incorporados en su habla cotidiana. El danés posee hasta un abecedario distinto al español, sus fonemas y demás.
Algo que destacó la sambasiliense fue que es fundamental para quienes se adentren a la aventura de vivir y trabajar en el extranjero saber comunicarse en inglés, ya que permite un mayor desarrollo personal con los habitantes y además profesional para oportunidades laborales.
Desde marzo del año pasado y en la actualidad, trabaja como supervisora del restaurante de una cadena alemana de hoteles en el turno de la mañana hasta al mediodía en Copenhague, Dinamarca.
“Me contrataron antes de que el hotel abriera, por lo que vi toda su construcción, estuve en la inauguración y paso todos los días acá. Es mi segunda casa”, precisó.
A su vez remarcó que una vez al mes, la joven es la encargada de realizar los entrenamientos y adaptaciones de los empleados nuevos, por lo que debe realizar una presentación en inglés, hablar acerca de la compañía y resolver ciertas inquietudes de personas de todo el mundo.
Cuando los directivos del alojamiento le ofrecen el empleo, le comentan que debía viajar a Alemania para realizar ciertos cursos y capacitaciones y ejercer de manera eficaz el rol que desempeña actualmente en el hotel.
“Había dos personas de cada hotel, ya que la cadena se expande por distintas partes del mundo. Estuvimos tres días juntos en los que trabajamos todos juntos para que sea más amena la experiencia laboral”, recordó Mezzano.
Tras su experiencia en el extranjero, la sambasiliense apunta a que si uno está abierto a lo que le presenta el destino, todo va a ser un poco más fácil.
“Para mí fue como volver a nacer, porque te despertás en un lugar completamente diferente al que vivías. Pero yo buscaba eso, una experiencia bien distinta, yo quería empezar desde cero”, señaló la joven y sumó: “Tengo la facilidad de adaptarme en todo sentido, algunas veces fue a los golpes pero me gusta cambiar mi vida y adaptarme a nuevos cambios o rutinas que se plantean en cada destino”.
Al mismo tiempo, Mezzano señaló que debió adaptarse a una vida en pandemia en otro país, ya que ella llegó a Irlanda en 2019.
“Yo me las arreglé para buscar un trabajo que tenga que ir todos los días y no estar encerrada en mi casa y que la mente maquine”, apuntó la sambasiliense.
Ella vivía en una casa de tres pisos junto a 13 personas de todo el mundo, por lo que también fue una experiencia linda, ya que, pese a estar muy lejos de su país, se sintió acompañada en todo momento.
Adaptarse a cada cultura
Mezzano vivió casi un año en varios lugares del mundo como Irlanda, Italia y Dinamarca.
Sobre estas tres culturas, señaló que, basándose en su experiencia, los argentinos son muy similares a los italianos.
Los daneses en cambio, pese a ser súper amables y correctos, mantienen mucha distancia con el extranjero.
Son de poco contacto físico, por lo que el abrazo no es un saludo del cual se sientan muy cómodos.
Para el danés tienen que pasar meses para que entre en confianza y poder entablar una amistad.
“Uno va aprendiendo con gente que es totalmente distinta a vos, nosotros siempre tenemos algo que enseñarle al otro y ellos a nosotros”.
Mezzano hace más de un año que está en Dinamarca y señala que cuando quieren realizar una juntada con los compañeros de trabajo se debe planificar con varias semanas de anticipación.
Los irlandeses, aseguró la sambasiliense con respecto a sus vivencias, no son tan dados pero sí más abiertos y amigables que los daneses.
Por lo que la joven entabló un muy lindo grupo de amigos que hasta el día de hoy siguen manteniendo contacto.
“Es mi lugar feliz Dublín”, dijo.
En diálogo con Puntal, Mezzano señaló que, en las distintas experiencias en los diversos destinos, uno nunca va a sentirse parte de ese lugar, porque siempre sos extranjero pese a que vos te puedas adaptar a su cultura y rutina.
“Es muy difícil adentrarse a su cultura y mucho menos si no hablás su idioma. Podés hablar en inglés pero para los daneses, si no hablás su idioma ya no es lo mismo”, precisó la joven.
La sambasiliense regresó a la Argentina en noviembre del año pasado, fue su único regreso tras más de tres años sin volver a su país natal, ya que los primeros años de su estadía en el extranjero fueron en tiempos de pandemia.
“Regresar a mi casa fue increíble, siempre me lo imaginaba y la realidad superó mis expectativas. Yo estaba muy feliz de estar con mi familia y mis amigos”, comentó la joven, quien remarcó que durante esos tres años realizó un gran cambio tras vivir de manera muy intensa toda la experiencia en el extranjero.
“Te enfrentás a un montón de situaciones solo y a los golpes te hacen crecer. Uno cambia y ve las cosas de diferentes maneras, por lo que cambia un poco su perspectiva de otras realidades y de otras culturas”, destacó Mezzano.
En contacto con Puntal desde Dinamarca, señaló que cuando compartía piso con otros jóvenes, muchas veces el choque de culturas era notorio, ya sea en las cosas cotidianas de la casa, en la comida, en la limpieza y en la rutina misma.
“Uno va aprendiendo con gente que es totalmente distinta a vos, nosotros siempre tenemos algo que enseñarle al otro y ellos a nosotros. Se trata de enriquecerse y aprovechar de cada experiencia que te brinda la vida”, acentúo la sambasiliense.
A su vez, Mezzano dejó un mensaje a quienes tienen el objetivo o la curiosidad de trabajar en el extranjero.
“Hay que animarse, no es fácil, el miedo está siempre y hay días que todavía tengo esta inseguridad de lo que voy a hacer en mi futuro. Es lindo tener esta experiencia, para conocer otra realidad, se vive todo muy intenso y me encanta”, apuntó la joven.
Mezzano ya recorrió mas de 45 países y viajó en casi 100 aviones, su último destino fue Dubái y el regreso fue su avión 99 de toda su aventura, por lo que aseguró que está planificando un nuevo país.

