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Sebastián y Ngurú lograron la meta: unir Ushuaia con La Quiaca

El joven de Arias comenzó la travesía en bicicleta en 2016. En 2018 conoció a su fiel compañero de viaje, un perro. Juntos completaron un recorrido de 16.300 kilómetros

Sebastián Inzúa y Ngurú, su inseparable compañero de viaje, finalmente cumplieron la meta, aquella que comenzó por el 2016  y que fue unir Ushuaia con La Quiaca en bicicleta.

El joven, oriundo de Arias, comenzó esta travesía con el objetivo de conocer lugares, pero esa idea luego pretendió llevar un mensaje: la defensa y reconocimiento de los pueblos originarios. Y en el camino de esta aventura se sumó Ngurú, un perro mestizo y del cual Sebastián indica: “Nos adoptamos mutuamente”.

Sobre el nombre de su amigo animal dice que significa “zorro” en mapuche. “Fui probando y respondió a Ngurú”, agrega.

Hace pocos días Sebastián completó 16.300 kilómetros de su largo viaje, que eligió hacerlo en bicicleta y en una gran parte junto a su perro. “El recorrido no fue lineal, aparecían otros recorridos y por eso me llevó más tiempo”, relata.

Cada instancia de su aventura, este ariense la compartió vía redes con sus seguidores desde su portal en Facebook Rodar Tierra.

Allí, en un breve relato de su viaje comenta: “A fines de 2016 me embarqué tras un sueño, recorrer el continente americano en bicicleta. En un año crucé la desafiante Patagonia desde Ushuaia hasta Córdoba por Argentina y Chile, adoptando una forma de vida en la que predominan la naturaleza y la libertad, compartiendo experiencias, aprendizajes y todo lo que siga encendiendo la magia de la vida, con un particular interés por conocer las culturas originarias que habitaron y habitan estas tierras”.

Sebastián es farmacéutico y la idea de viajar en bici comenzó mucho antes de 2016. “Trabajé para hacer ahorros, solventarme el viaje, luego fui gastando poco  y ya en el viaje vendí postales fotográficas, artesanías hasta pan casero. Hice también de asistente de guía de montaña y mucho a través del trueque”, detalla.

Recuerda el joven que, durante el viaje y cuando se encontraba en Mendoza, tuvo un momento crítico emocionalmente que determinó un cambio de ruta. Y fue allí donde se le cruzó en el camino Ngurú, su perro. “Lo encontré abandonado en un camino al sur de Mendoza, cerca de San Rafael. Luego de compartir campamento, me comenzó a seguir, entonces decidimos adoptarnos”. 

La llegada del amigo canino también determinó volver a Arias para cuidar del animal, sanarlo y adiestrarlo para seguir con la aventura. Amén de adaptar un carro a la bicicleta. Ese tiempo a su vez fue aprovechado por Sebastián para hacer otras excursiones cortas, montañismo y otras actividades.

Ya en el 2018 , Sebastián y Ngurú retomaron el viaje para recorrer la Cordillera de los Andes y la puna argentina. Compartieron experiencias y anécdotas con habitantes de todas las zonas, de los pueblos originarios y ocasionales viajeros.



Escribir un libro, la nueva aventura



A mediados de agosto, finalmente llegaron a La Quiaca y allí la alegría de haber cumplido tan importante meta.

Ahora el viajero se encuentra en Arias, compartiendo las anécdotas y disfrutando de la familia, y dibujando a través de su relato esos paisajes que quedaron grabados por siempre en su retina, así también las historias, las que pronto serán parte del libro de viaje que comenzó a escribir.  Sobre el contenido dice: “Básicamente son vivencias, aprendizajes, anécdotas y quiero reflejarlas a través de personajes y las historias”.

Al tiempo que destaca que su mayor motivación para hacer este viaje, así como su futuro  su libro, es el de compartir historias de la gente, de los pueblos, de todos aquellos que conoció en este viaje: “Voy a contar de sus penas y alegrías. Sus modos de vida, y que sirvan de aprendizaje y enseñanza para otros”.

Y este aventurero ariense agrega: “También estoy organizando expediciones cortas, quiero seguir viajando”.

Las aventuras de este dúo de viajeros puede ser seguida a través del blog www.rodartierra.com.ar; el Facebook Rodar Tierra, o todas las demás redes sociales.



Patricia Rossia.  Redacción Puntal