Más de 45 mil personas visitaron al Señor de la Buena Muerte

Los peregrinos arribaron desde la madrugada de ayer al Santuario de Reducción. El obispo Adolfo Uriona presidió la misa y dio un mensaje de esperanza a los trabajadores

Miles de fieles visitaron y rindieron honor al Cristo de la Buena Muerte el 1° de mayo en Reducción.

 

La fría madrugada y mañana de ayer no representaron impedimento alguno para que miles de peregrinos de la región se dieran cita en Reducción para honrar, pedir y agradecer al Señor de la Buena Muerte. Como cada 1° de mayo, los fieles arribaron al Santuario para renovar su fe; este año, en medio de la fuerte crisis económica y social que cruza lo largo y ancho del país. Pasadas las 5 de la mañana, llegaron los primeros feligreses que caminaron kilómetros y kilómetros desde diferentes poblaciones de la zona para cumplir sus promesas y postrarse a los pies del Cristo. Muchos de ellos salieron desde la Catedral de Río Cuarto en la tarde-noche del pasado sábado.

En la oportunidad, diversos jinetes de Ucacha y Bengolea desandaron unos 30 kilómetros para estar presentes en la celebración y a ellos se les sumaron vecinos de Coronel Moldes y Jovita.

Según fuentes policiales, ayer hubo más 45 mil personas presentes en la celebración. Esta gran movilización de peregrinos hacia el templo estuvo acompañada de un inmenso operativo interfuerzas que desplegó a más de 400 efectivos que realizaron tareas de prevención y asistencia a los visitantes. Por caminos rurales y la ruta nacional N° 8 se dispuso un procedimiento de control, con la participación de la Policía de la Provincia, Patrulla Rural, Caminera, Gendarmería, Policía Federal, Defensa Civil, Ejército Argentino, Hospital de Reducción, entre otros.

A su vez, en las calles aledañas al Santuario y en los alrededores de la plaza, feriantes y artesanos estuvieron presentes para ofrecer sus productos. Hubo más de 500 puestos de emprendedores a los que se les sumaron unos 50 artesanos del pueblo y la región.

Mensaje

La primera misa del día se celebró a las 5 de la madrugada y cada hora se compartieron más celebraciones. A las 10 de la mañana se llevó adelante la misa presidida por el obispo Monseñor Adolfo Uriona, en la que el prelado llevó un mensaje de esperanza a los trabajadores e interpeló a los gobernantes y autoridades a intervenir ante la inseguridad, la violencia y la crisis económica.

Tras la lectura de la palabra, el obispo diocesano compartió con los fieles algunas reflexiones que se vertieron días atrás en la asamblea plenaria de obispos, en la que participaron religiosos de todo el país. “Somos parte del pueblo y de esta patria que sufre por el agobio del desencanto de las promesas incumplidas, los sueños rotos. Que sufre también por la angustia de que es cada vez más difícil poner el pan en la mesa, cuidar la salud e imaginar un futuro para los jóvenes. Además se suma a este sufrimiento, el miedo a salir a la calle, la violencia y la agresión generalizada. Esto se vive en algunas zonas del país mucho más fuerte”, manifestó el prelado.

Al mismo tiempo, aseguró: “Se percibe cada vez más la pérdida de los valores que sostenían la vida familiar y social, la degradación creciente de la educación manifestada en tanta deserción escolar. Cuántos chicos que no terminan el secundario y nos preocupa fundamentalmente el avance arrollador de la droga, nos preguntamos qué hicimos con nuestra patria”.

Uriona a su vez se refirió a los cuarenta años de recuperación de la democracia y recalcó: “Vemos con dolor cuánto desaprovechamos las posibilidades que teníamos de construir una Argentina pujante y feliz”. No obstante, replicó: “Ante todo queremos seguir confiando en el camino democrático con la esperanza de que estamos a tiempo, dado que siempre es posible renacer si somos capaces de dialogar y de ponernos -como decía el papa Francisco- la patria al hombro, todos”.

Así, interpeló a los gobiernos y apuntó: “Pedimos a quienes posean mayores responsabilidades que tengan la grandeza de pensar en el sufrimiento de muchos, más que en los propios intereses mezquinos, que sean capaces de escuchar y discutir con respeto con el que piensa distinto hasta encontrar puntos en común”. “Invitamos, como hermanos que somos y conciudadanos de todos ustedes, a cultivar los valores de la honestidad, el trabajo laborioso, el respeto, el cuidado de la vida, la bondad, el servicio y la justicia”, agregó.

Finalmente, el religioso expresó: “Como creyentes también proponemos un camino desde la fe. El Dios que nos dio la vida y nos quiere tanto puede darnos la fuerza para no bajar los brazos y seguir luchando”.

Más adelante, a las 15 horas se llevó a cabo una nueva misa y se realizó el tradicional viacrucis en las afueras del templo.

Cabe recordar que mañana es la jornada central de la fiesta religiosa, a las 3 de la tarde se celebrará la misa, se realizará la procesión alrededor de la plaza y se dará por finalizada la festividad.

Uriona interpeló a los gobernantes ante la crisis económica

Tras la lectura de la palabra, el obispo diocesano, Adolfo Uriona, hizo un llamado a las autoridades a que “tengan la grandeza de pensar en el sufrimiento de muchos, más que en los propios intereses mezquinos”.