Por el Covid-19, servicios fúnebres, sin despedidas ni velatorios
A partir de la declaración de la pandemia por el Covid-19 y tras disponerse el aislamiento obligatorio, muchos hábitos y hasta tradiciones debieron modificarse. Así, son varias las localidades y ciudades de la región en las que se dispuso no realizar velatorios, para evitar la aglomeración de personas.
Es así que las ceremonias de despedidas de difuntos ya no se realizan y son las casas funerarias las que en silencio se hacen cargo de trasladar los féretros a los cementerios.
En la región, las empresas están nucleadas bajo la órbita de la Asociación de Servicios Fúnebres de Córdoba y la uniformidad de criterios a la hora de realizar un sepelio es igual en todo el territorio.
No se trata de casos de víctimas de esta pandemia, sino que se ha dispuesto esta medida de restricción para todos los fallecimientos que ocurran en la zona.
Según el decreto nacional de emergencia sanitaria, los servicios funerarios que se pueden prestar son de entierro y cremaciones, no así las ceremonias que puedan generar aglomeración de personas.
Es decir que los crematorios y las cocherías están habilitados para realizar el traslado, tratamiento y entierro (o cremación) de un cadáver, pero no pueden ofrecer un velatorio en sala ni cortejo que implique muchas personas.
La Federación Argentina de Servicios Funerarios emitió una resolución general en la que explica cómo proceder durante esta emergencia sanitaria. No sólo aplica acciones en cuanto a la ceremonia, sino además para el cuidado de los trabajadores que se desempeñan en dicha actividad.
"En los pueblos nos conocemos todos y es doloroso lo que hay que realizar", expresaron de una conocida empresa de Coronel Moldes. Cuando fallece una persona, los deudos más cercanos tienen un lapso de algo más de una hora para su despedida y, posteriormente, se produce la sepultura, ya sea en el cementerio o bien en los sitios aptos para la cremación".
En Sampacho la respuesta fue similar. Muy pocos minutos de estar con los restos de la persona fallecida mientras dura la tramitación que los casos exigen y después el traslado hasta la morada final.
"No nos podemos arriesgar. Imaginemos si en un velatorio, con aglomeración de personas, con abrazos y muestras de afectos muy intensos y a veces muy prolongados, llegara a suceder un contagio, sería algo terrible. Sabemos que es doloroso, pero debe ser así por esta emergencia que estamos transitando", dijeron los empresarios
Sin difusión
También algunas empresas funerarias de la zona han dispuesto no difundir la información necrológica para evitar que la gente intente ir a los velorios violando la cuarentena. Las empresas fúnebres informan a la comunidad el deceso, varias horas después de que la persona fue sepultada.
Las mismas medidas se adoptan en General Cabrera, La Carlota, y demás localidades de la zona.
Asimismo se plantean dificultades cuando familiares solicitan cambios o traslados de cuerpos en cementerios. “No podemos hacer absolutamente nada. La policía vigila el cementerio y no autoriza este tipo de trabajos en la cuarentena. Nosotros no queremos tener problemas. No hay permiso y está muy complicado el tema. Hasta que no termine la cuarentena no se puede hacer nada de lo pendiente", dijo el presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de General Cabrera, Remo Rappa.
Las iglesias católicas y evangélicas sugieren que, en todos los casos que ocurran, intensificar la oración rogando por el alma de ese ser humano que no recibirá el afecto físico de sus seres queridos, pero sí será reconfortado espiritualmente.