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Mercados volátiles: las claves que hay que seguir para reducir errores

El clima sudamericano, con menos lluvias de lo habitual, empalmó con el conflicto en el Mar Negro y un proceso de más inflación mundial: todo afecta la cotización de los granos, pero también de los insumos. Un escenario complejo e incierto

El productor agropecuario pocas veces caminó en una arena tan movediza como la que le proponen los mercados internacionales de granos, visiblemente afectados por el clima y la guerra en el Mar Negro. Argentina, a esos inconvenientes, le suma algunos otros.

Lo concreto es que los precios de los granos, más allá de algunos altibajos, siguen arriba y por ahora no hay demasiados indicios de que puedan desescalar el ascenso, aunque un primer punto sería si hay solución al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

El profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, explicó a Tranquera Abierta que “estamos en niveles de precios muy buenos que se dieron por la combinación de los problemas climáticos en Sudamérica, que ya estaban descontado en los precios y sobre eso se sumó el conflicto de Rusia y Ucrania. Lo primero había empujado especialmente a la soja y lo segundo impulsó a los otros granos como maíz, trigo y girasol. La zona del Mar Negro es importante en estos tres cultivos, pero no en soja.

¿Y vinieron para quedarse un tiempo más?

El mercado se enfocó en la traba logística para que salgan granos de la región del Mar Negro y en la falta de soja por la caída de rindes en Sudamérica. Si estos son los factores que sostienen la suba, una vez superado el conflicto en Europa del Este, cosa que esta semana en algún momento se pensó que podía pasar, los precios podrían tener un retroceso importante. Por otro lado, que Sudamérica perdió unas 30 millones de toneladas, estaba ya descontada en precios y además ahora el mercado enfoca a Estados Unidos para ver cuánto se sembrará de soja y maíz. Entonces los dos causantes de la suba podrían diluirse.

¿Eso quiere decir que es el momento de vender?

Cuidado, porque el mercado está muy difícil de predecir; está muy volátil. Porque hacia adelante hay muchos interrogantes. En el caso del conflicto bélico está el tema logístico porque los barcos no pueden llegar al puerto de Odessa, que es la puerta de salida de Ucrania. Pero por otro lado, este mes Ucrania debería sembrar maíz y girasol y en junio debería trillar trigo. Y la gran pregunta es la capacidad de trabajo agrícola que quedó en esos lugares, cómo quedaron rutas, ferrocarriles y aprovisionamiento de insumos. Y por eso muchos están estimando que a lo mejor puedan producir la mitad de lo que venían produciendo y eso será muy alcista para el maíz, trigo y girasol; a la soja le pega de costado. Y por otro lado, en julio y agosto se define el rinde de Estados Unidos por la cuestión climática y viene con algo de seca en el oeste. Y después, Estados Unidos está con inflación alta y eso genera presión para que los precios de los commodities suban, pero al mismo tiempo, y por esa razón, la FED está tratando de subir tasas y eso genera un efecto contrario en los granos. Está muy complejo el escenario como para definir hoy qué puede pasar. La incertidumbre es muy grande.

Del otro lado los insumos vienen presionando la ecuación económica del productor...

Claro, a todo esto hay que sumarle un encarecimiento de insumos muy grande. Pensemos que la urea cuesta más del doble que hace un año, en dólares. Entonces, cuando miramos los números para el productor que está trillando maíz y soja con costos viejos, seguramente tendrá un resultado bueno, muy bueno o excelente dependiendo del momento que fija precio. Pero para la campaña 2022/23 si no logramos capturar los precios que vemos hoy, lo que hoy tira un Excel son valores negativos si hay cotizaciones más bajas. Falta mucho y todos estos factores pueden alinearse de manera muy distinta; entonces la volatilidad genera mucha preocupación.

¿Y la fina?

Y para la fina, hoy el productor debería tener todo comprado con estos precios y tampoco hay mucha mercadería en los canales comerciales. Muchos costos hay que fijarlos con estos precios y además ni se consiguen; y no hablamos de gasoil que es otro gran tema de cara a la cosecha y a mover los granos a puerto.

¿La receta ante esta inestabilidad es cautela?

Cuando están los mercados tan inestables y hay tanto en juego hay que ponerse bien básico, capturar los márgenes que hay por delante y si deja en el camino alguna mejora potencial, mala suerte. Lo que tenemos que evitar es que nos corran la escalera y quedarnos agarrados del pincel.