El equipo de investigación -coordinado por la médica María Amalia Fabre- concluyó que este rejuvenecimiento del fenómeno “podría corresponder a situaciones de desesperanza por futuro incierto, desafíos como el desempleo y problemas por consumos de sustancias que han ido en aumento en los últimos años”.
“Como nuevo dato alarmante encontramos que más del 60 % de los casos presentó toxicología positiva con predominio de alcohol (42 %) y cocaína (21,7 %), con asociaciones significativas de concurrencia entre ambas sustancias. Estas sustancias son más prevalentes en hombres jóvenes, más del 68% en el grupo de 16 a 30 años”, puntualizaron.
Tales hallazgos toxicológicos evidencian la relevancia del consumo de sustancias y la drogodependencia como factores de riesgo, en interacción con antecedentes de depresión y otros trastornos psiquiátricos que actúan como riesgos concomitantes.
Según el estudio titulado “Análisis epidemiológico del suicidio en Córdoba, Argentina (2020-2024): Impacto de la toxicología y comparación con el periodo 2005-2010”, el antecedente de depresión predomina en el perfil de personas fallecidas por suicidio; seguido por la drogadicción y el alcoholismo; en tercer lugar, se encuentran otras patologías psiquiátricas. Los investigadores no detectaron una vinculación entre la pandemia de COVID-19 y las conductas suicidas. “No encontramos variación significativa interanual pandemia vs. pospandemia”, explicaron.
También señalaron que el sexo masculino predomina ampliamente sobre el femenino y se intensifica con el tiempo. Finalmente, apuntaron que los meses de febrero, marzo, noviembre y diciembre concentran la mayor incidencia, “posiblemente vinculable a transiciones estresantes y estacionalidad relacionada con las patologías psiquiátricas”.
Prevención
En cuanto a las propuestas de intervención, el equipo insistió en que, en muchos casos, el suicidio es prevenible. En tal sentido, propusieron poner el acento en grupos vulnerables y mejorar el abordaje de adicciones, fundamentalmente en hombres jóvenes. Asimismo, consideraron relevante fomentar redes de apoyo para adultos mayores con énfasis en la conexión social que tanto falta y focalizar en los intentos previos como señales de alerta.
El estudio retrospectivo abarca un quinquenio 2020 a 2024, inclusive. En este período se registró un total de 1136 casos de suicidio en la ciudad de Córdoba y en las ciudades y localidades de la Primera Circunscripción de Judicial. El equipo de investigación fue dirigido por la médica María Amalia Fabre y estuvo integrado por Iván Yuszczyk, Alejandra Rossi y Lucrecia Marks. El seguimiento metodológico y procesamiento de datos estuvo a cargo de Laura Croccia.