No es novedad que las actividades que desarrolla el ser humano, generan una huella ambiental importante. Frente a esta realidad los inventos ecológicos en los últimos años han crecido con la intención de buscar ayudar y cubrir todas las necesidades del hombre, pero minimizando el impacto ambiental que tiene la creación de estos. Reducir el impacto ambiental, es una tarea de la que somos más consientes y desarrollamos la necesidad de hacer las cosas de otro modo y más comprometido con nuestro planeta.
La creatividad, el reciclado y la reutilización de recursos son grandes aliados del desarrollo sostenible por tratarse de avances que ayudan al desarrollo socioeconómico de manera respetuosa con el medio ambiente.
La provincia de Neuquén tiene una histórica economía regional frutícola, sobre todo de peras y manzanas que, además, se procesan para la elaboración de sidra y jugos. Como resultado de esa industria del prensado de la fruta que no tiene más jugo, se genera un descarte, quedando una masa marrón con pulpa, semillas, cáscara y demás, llamada orujo.
El orujo es el descarte de la producción de jugos de manzana y peras, que cuando se seca resulta un compuesto altamente combustible. Este desecho es la materia prima para la creación de leña ecológica creada en nuestro país y que día a día cobra mayor notoriedad. Hoy te contamos que es la leña eclógica, cómo se obtiene, cuál es su potencial en el mercado y su impacto en el cuidado del medioambiente.
Inicio
El creador de esta leña ecológica llamada Biot, es un veterinario oriundo de Neuquén, llamado José Alberto Aramberri, quién logró fabricar troncos orgánicos llamados “bio troncos”, que pueden usarse para reemplazar la leña y el carbón sin necesidad de cortar árboles. Cabe recordar que la tala indiscriminada de árboles genera un desastre ambiental, provocando pérdidas ambientales incalculables y de difícil, casi imposible recuperación.
Hace algunos años durante sus visitas a un campo para revisar animales, noto que estos comían una masa marrón. Ante la curiosidad por saber de qué se trataba el alimento, le informan que era orujo, es decir, desecho de la fruta que ya había sido exprimida. Ante esta información, él, por su formación, sabía que el aporte nutritivo de esa sustancia no era significativo, pero se sorprendió cuando además le informaron que ese desecho también lo utilizaban para cocinar y calefaccionar. Frente a esta novedad, se llevó consigo una parte de ese orujo, y decidió enviarlo al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para conocer cuántas kilocalorías poseía. Para su sorpresa el resultado fue de 4254 kilocalorías que equivale a una leña, siendo, además, una cantidad superior al de las maderas, ya que el quebracho tiene entre 3700 y 4000 kilocalorías y el caldén, entre 3900 y 4200. Este dato fue el puntapié inicial para el desarrollo de este novedoso producto.
Su creador realiza un proceso artesanal y circular para obtener de los desechos, la leña. Lo que hizo fue modificar una cosechadora y la convirtió en una moldeadora de bio troncos. Al mismo tiempo, esta masa se despliega por la chacra para su secado natural al sol, lo que le permite economizar costos de producción. Luego de 5 días ya está listo para recolectarlo y usarlo.
El proceso de esta leña de orujo, va desde el secado de la materia prima hasta el fraccionamiento y embalaje de los bloques.
Proceso
El orujo, cuya consistencia es similar a la sopa espesa, llega en camiones volquetes proveniente de las sidreras y jugueras de la región. Para las sidreras es una ventaja, porque es un problema menos a resolver puesto que, ahora, ese descarte de la fruta ya no es basura, sino que se volvió un recurso que se reutiliza, ya que solo la industria de la sidra de manzana del país genera unas 75.000 toneladas métricas de sobras.
Dependiendo de su contenido de agua, ese orujo es colocado en un playón, que su creador ha construido para facilitar el drenaje. También suele volcarlo directamente sobre la gramilla de la chacra. Allí queda depositado para iniciar el proceso de secado al sol y la paulatina concentración del sólido.
Cuando el orujo alcanza la consistencia correcta, se coloca en una máquina para esparcirlo de manera más uniforme sobre la chacra y en la cual ese orujo que va cayendo sale moldeado y cortado en bloques, listo para embolsar. Los mismos quedan nuevamente a la intemperie para que el aire y el sol terminen de secarlos, ya que cuando salen de la máquina, los panes tienen una consistencia muy blanda. Al ser un 80% agua, es necesario dejarlos secar y, según la época del año que sea, pueden pasar entre una o tres semanas para que pierdan la humedad. Finalmente se obtiene la leña de orujo, que es embalada en bolsones de arena reciclados, para finalmente almacenarlos.
Ventajas del producto
Estos bloques de orujo seco son similares a la leña tradicional, no solo en su aspecto sino también por su capacidad de generación de calor y su característica más destacada que es la de estar alineado con el cuidado del medioambiente. A esto además se le suman numerosas ventajas y cualidades:
- Escaso contenido de humedad, por lo que su encendido es inmediato.
- Es altamente combustible.
- Entrega calor al instante y durante dos horas, una vez que el pan se hace brasa.
- Gracias a su composición, genera poco humo, esto implica una menor contaminación del aire, y que la huella de carbono de su actividad es muy baja.
- Los bio troncos dan la misma cantidad de energía que la leña normal.
- Es muy liviano, por lo que facilita su traslado y manipulación.
- Es un producto muy limpio, que no modifica el sabor de los alimentos si se compara con la leña tradicional.
- Al ser un producto generado a partir de descartes orgánicos, evita la tala indiscriminada para la obtención de la leña.
- Cuesta lo mismo que el carbón.
- Forman parte de la economía circular y son utilizados como una opción de bajo impacto ambiental tanto sea para calefaccionar o cocinar.
Biot, leña ecológica
Actualmente, solo es posible adquirir los "bio troncos" en la chacra donde se producen, ubicada en la provincia de Neuquén. Se venden también en algunos negocios locales y a particulares que los usan en sus casas. El precio de su venta es por kilo.
Como dato interesante, cabe destacar que la marca está certificada como Bioproducto, una distinción oficial que otorga el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación a los productos elaborados con materias primas renovables provenientes del sector agroindustrial, y que se destacan por su innovación y aporte a la sostenibilidad.
Anualmente, Biot recibe alrededor de 5000 toneladas de orujo y lo transforman en 500 toneladas en seco. Cada pan mide 10 x 25 x 15 centímetros y los pallets de 300 kilos de 1,2 x 120 x 1 metro.
De esta manera podemos ver como en línea con las tendencias actuales, este producto innovador, es capaz de generar energía sustentable, disminuyendo el impacto ambiental y resolviendo una problemática frente al descarte del orujo, volviéndose de esta manera, en una acción de sumo interés no solo en Argentina, sino en países de todo el mundo.
Por Julieta Varroni

