Polifuncionalidad en ofensiva, gol, velocidad, desequilibrio, gambeta. Todo, en la humanidad de Nicolás Talpone.
Consciente de la levantada, dialogó con El Deportivo y así se refiere primero al miedo al parate, que al final terminó por no concretarse.
“La verdad es que ese temor estuvo, pasamos todo esto hace un año atrás y fue complicado. Por suerte, los entrenamientos volvieron rápido y se hace todo más llevadero; si bien no estamos en competencia, ahora por lo menos verles las caras a tus compañeros e ir a entrenar se hace un poco más fácil”, indica.
-Están atravesando el mejor momento del campeonato, los números lo dicen: ¿cuán lejos piensan que está el techo futbolístico del equipo?
-El equipo fue de menor a mayor en lo que va del torneo. Estas últimas fechas logramos un muy buen nivel, si bien todavía falta mucho para mejorar, y se vio. El equipo puede crecer mucho más y vamos por ese camino; estamos ansiosos, con ganas de que vuelva el fútbol y trabajando día a día para mejorar todo lo que venimos haciendo.
-Si bien es cierto que lo anímico es fundamental y están muy enteros en esa faceta, ¿físicamente cómo se sienten sin haber hecho una pretemporada completa?
-Creo que físicamente estamos bien, lo que más nos llevó su tiempo fue adaptarnos a la idea del técnico y a un montón de otras cosas, pero creo que el equipo físicamente siempre estuvo bien y queda demostrado cómo corremos y dejamos todo hasta lo último. En ese punto estamos bien y trabajando estos días sin competencia para mejorar todo lo que venimos haciendo hasta ahora.
-Te ha tocado jugar por las bandas y como mediapunta, ¿en qué lugar te sentís más cómodo?
-Quizá me sienta más cómodo como mediapunta por una cuestión de tener más contacto con la pelota y buscar espacios más por adentro. Quizá por afuera, por mis características, se me complique mucho más. A veces depende del partido, si la pelota te llega bien; pero, si me preguntás, en lo personal me gusta más por adentro, pero tampoco tengo problema en hacerlo por afuera.
-Venís desde Atlanta y conocés a muchos de los jugadores, ¿ves un equipo que supera la media del campeonato?
-Creo que no, no lo notamos, el partido que jugamos contra ellos fue de un resultado muy injusto, merecimos mucho más. Tuvimos tres o cuatro situaciones claras de gol en todo el partido, sumado a que tuvimos mucho tiempo la pelota y generamos situaciones. Creo que ni Tigre ni Atlanta nos superaron ampliamente. Sí al principio nos costó un poco más porque necesitábamos encontrar la idea, pero creo que ningún equipo nos superó ni fue claro dominador contra nosotros. Este parate nos agarró en un momento bueno, levantando el nivel y todavía tenemos mucho más para dar y eso nos deja muy tranquilos.
-Se viene un equipo muy duro y que está en alza como Almirante Brown, ¿qué partido creés que se puede dar?
-En estos días vamos a analizarlos en profundidad. Sabemos que va a ser un rival duro como todos, se caracterizan por ser muy aguerridos, tienen jugadores muy dinámicos. Va a ser muy complicado y hay que estar al cien por cien.
-Hace ya tiempo que juegan sin espectadores, ¿han cambiado el chip al jugar de esa manera?
-La verdad es que se extraña porque es lo lindo del fútbol, siempre esta bueno que te alienten, que te den un aplauso y hasta que te insulten. Nos fuimos acostumbrando, si bien es feo. Antes capaz que te motivaban las canciones y los gritos mismos de la hinchada, pero hay que tratar uno mismo de buscar la motivación.
-Te dirigió Alejandro Orfila en Atlanta, ¿pensabas que le iba a ir mejor en Belgrano?
-Yo con él me saco el sombrero, es muy buen técnico, tanto él como su cuerpo técnico, laburan muy bien, me sorprendió. Pero así es el fútbol, tuvo muchas lesiones y bajas por Covid y nunca pudo repetir un once. Me sorprendió porque pensaba que le iba a ir mucho mejor.
-Quizá la idea de Acuña es diferente a la usada por varios de los equipos, ¿cuánto creés que les costó ensamblar todo?
-En mi caso, venía de otro club, con otra idea de juego y los chicos que estaban acá tenían también otra idea. Es como arrancar de cero y cada uno encontrar los movimientos, ya sea para jugar y para presionar. Estos últimos partidos venimos agarrándole la mano, venimos cómodos, en los partidos en los que el resultado no se nos dio a favor, merecimos más. Las veces que perdimos o empatamos no nos fuimos tristes, sí enojados porque siempre queremos ganar, pero conformes con que la idea está y se vio reflejado en el último partido con Chicago, en el que fuimos muy superiores al rival.
-En el plano personal, viviste en Carlos Casares, sos de La Plata y ahora Río Cuarto: ¿qué te parece la ciudad?
-Con Casares no hay comparación, es un pueblo de unos veinte mil habitantes. Me siento muy cómodo acá, estoy con mi novia, nos juntamos con los chicos cuando se puede. Ahora con esto del aislamiento se complica un poco, pero la venimos llevando bien, la ciudad es muy linda.
-Sin lugar en Estudiantes de La Plata, te viste obligado a buscar minutos en otro equipo: ¿cuán fuerte de la cabeza hay que ser para no aflojar en esos momentos?
-Hay muchos ejemplos de varios jugadores a los que nos pasa lo mismo y después vuelven a su club o a otro de Primera. Es muy difícil, en ese momento te duele, el jugador es así y la profesión también, un día estás y otro no. Hay que ser fuerte de la cabeza, es una vida muy dura en ese sentido. Siempre tuve esa ilusión para volver a Estudiantes (LP), para eso hay que trabajar para hacer lo mejor día a día.

