Hay una preocupación que fue en alza con el correr de los días, de la mano del dólar y las tasas de interés. Las últimas reuniones empresarias de industriales en Córdoba sólo tuvieron como tema central lo que ocurre con la economía nacional y las decisiones tomadas por el Gobierno, con el pedido del financiamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI) incluido. Según cuentan, esto último es lo que menos incertidumbre genera entre los hombres vinculados a la actividad fabril. Sí advierten que el futuro cercano de pronto se nubló.
La ecuación que ponen los industriales sobre la mesa muestra que con la fuerte suba de tasas del viernes pasado, en combinación con la turbulencia del mercado cambiario, provocará una parálisis contundente en la actividad económica nacional. El diagnóstico es compartido por numerosos economistas que desde el cierre de la semana pasada ya vienen observando ese escenario para lo que resta de 2018.
“No lo vemos con ningún optimismo”, fue la contundente frase con la que Gerardo Seidel, presidente de la Unión Industrial de Córdoba, sintetizó ayer la perspectiva para el resto del año.
¿Cómo observa la coyuntura, con las turbulencias económicas iniciadas hace tres semanas y el futuro del sector industrial?
No lo vemos con ningún optimismo. El temor grande que tenemos en estos momentos, y desde el viernes pasado cuando las tasas fueron elevadas al 40 por ciento, es la baja en el nivel de actividad que ya está comenzando a comprometerse. Hemos estado con empresas de la construcción, por ejemplo, que comenzaron a percibir retrasos en los certificados de obra. Son señales que empezamos a advertir. Pero además, por la experiencia, sabemos que las crisis en la Argentina no duran dos días, ni siete, ni diez. En definitiva, lo que percibimos es que la economía ingresa en una fase de enfriamiento.
Puntualmente, a la industria la sorprende este nuevo escenario cuando venía mostrando señales de recuperación desde el año pasado...
Sí, sí, claro. Veníamos con un nivel razonable de crecimiento en muchas ramas, casi todas. En realidad, salvo en calzado y muebles, por cuestiones muy particulares como el ingreso de muebles de Brasil, el resto tenía un crecimiento suave, pero crecimiento. La sensación es incierta, después de haber trabajado tanto para alcanzar pequeños crecimientos constantes.
¿El temor es que esto vuelva para atrás los avances?
Exacto, ese es el principal temor. Que el nivel de tasas que existen ahora en la Argentina paralice todo. Pero además, esto puede generar también complicaciones a partir de ahora en las cadenas de pago de la industria, el comercio y los servicios.
¿Hay hechos concretos que anticipen esto?
Es que las cadenas de pago empiezan a estirarse o romperse. Empezó a insinuarse esto porque no hay posibilidad de descubierto ni de financiamiento. Y la verdad que hay quienes creen que los bancos son ganadores en estas condiciones y los contactos que estamos teniendo con los responsables de las entidades financieras hablan de otra realidad. También están preocupados porque con el costo que tiene ahora el dinero hay una casi segura parálisis en ese sector.
Que el Gobierno acuda al FMI, ¿suma preocupación?
No, en lo particular no lo creo un agravante. Insisto que esta es una visión particular. Lo que hay que ver son las condiciones en las que se toma el financiamiento de ese organismo. Pero el Fondo Monetario en sí no me genera una preocupación adicional.
Había expectativas, hasta mediados de abril, de que el segundo semestre pudiera tener más oxígeno y permitiera mejores resultados económicos, ¿con esta coyuntura eso queda vedado?
Es cierto que existía esa expectativa, pero ahora hay que olvidarse de ese panorama para el segundo semestre. Para colmo hay que sumar algunas cuestiones que no tienen que ver con la situación interna del país, como el valor del petróleo, que sigue en alza y eso, lamentablemente, empuja muchas otras cosas. Encarece combustibles y fletes. Por eso ahora la proyección cambió y lo que esperamos es un segundo semestre chato, difícil también.
Gonzalo Dal Bianco
“No lo vemos con ningún optimismo”, fue la contundente frase con la que Gerardo Seidel, presidente de la Unión Industrial de Córdoba, sintetizó ayer la perspectiva para el resto del año.
¿Cómo observa la coyuntura, con las turbulencias económicas iniciadas hace tres semanas y el futuro del sector industrial?
No lo vemos con ningún optimismo. El temor grande que tenemos en estos momentos, y desde el viernes pasado cuando las tasas fueron elevadas al 40 por ciento, es la baja en el nivel de actividad que ya está comenzando a comprometerse. Hemos estado con empresas de la construcción, por ejemplo, que comenzaron a percibir retrasos en los certificados de obra. Son señales que empezamos a advertir. Pero además, por la experiencia, sabemos que las crisis en la Argentina no duran dos días, ni siete, ni diez. En definitiva, lo que percibimos es que la economía ingresa en una fase de enfriamiento.
Puntualmente, a la industria la sorprende este nuevo escenario cuando venía mostrando señales de recuperación desde el año pasado...
Sí, sí, claro. Veníamos con un nivel razonable de crecimiento en muchas ramas, casi todas. En realidad, salvo en calzado y muebles, por cuestiones muy particulares como el ingreso de muebles de Brasil, el resto tenía un crecimiento suave, pero crecimiento. La sensación es incierta, después de haber trabajado tanto para alcanzar pequeños crecimientos constantes.
¿El temor es que esto vuelva para atrás los avances?
Exacto, ese es el principal temor. Que el nivel de tasas que existen ahora en la Argentina paralice todo. Pero además, esto puede generar también complicaciones a partir de ahora en las cadenas de pago de la industria, el comercio y los servicios.
¿Hay hechos concretos que anticipen esto?
Es que las cadenas de pago empiezan a estirarse o romperse. Empezó a insinuarse esto porque no hay posibilidad de descubierto ni de financiamiento. Y la verdad que hay quienes creen que los bancos son ganadores en estas condiciones y los contactos que estamos teniendo con los responsables de las entidades financieras hablan de otra realidad. También están preocupados porque con el costo que tiene ahora el dinero hay una casi segura parálisis en ese sector.
Que el Gobierno acuda al FMI, ¿suma preocupación?
No, en lo particular no lo creo un agravante. Insisto que esta es una visión particular. Lo que hay que ver son las condiciones en las que se toma el financiamiento de ese organismo. Pero el Fondo Monetario en sí no me genera una preocupación adicional.
Había expectativas, hasta mediados de abril, de que el segundo semestre pudiera tener más oxígeno y permitiera mejores resultados económicos, ¿con esta coyuntura eso queda vedado?
Es cierto que existía esa expectativa, pero ahora hay que olvidarse de ese panorama para el segundo semestre. Para colmo hay que sumar algunas cuestiones que no tienen que ver con la situación interna del país, como el valor del petróleo, que sigue en alza y eso, lamentablemente, empuja muchas otras cosas. Encarece combustibles y fletes. Por eso ahora la proyección cambió y lo que esperamos es un segundo semestre chato, difícil también.
Gonzalo Dal Bianco

