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“Este medio puede ser hostil, pero mucha gente se alegró por mí”

Marina Calabró debuta hoy al frente de Confrontados por la pantalla del 9. “Es un trabajo ingrato”, indicó la conductora.

Después de trabajar tantos años como panelista en televisión, llegó el turno de enfrentar el desafío más importante de su carrera profesional y asumir la conducción de Confrontados. “Siento que esta oportunidad es un premio al esfuerzo y a la remada. Igual, sigo remando como el primer día”, afirma a Teleshow antes del debut.

El Nueve modificó sus tardes y el ciclo pasará a emitirse a partir de hoy de lunes a viernes a las 16.30. Por sus compromisos en radio, Rodrigo Lussich le comunicó a la gerencia del canal que no puede seguir al frente del programa y, si bien mantiene su nombre, decidieron hacer un relanzamiento, con nueva conductora y panel. La elegida para comandar este barco fue Marina Calabró, quien estará acompañada por Carlos Monti, Augusto Tartúfoli, Franco Torchia, Sebastián Pampito Perelló Aciar, Gustavo Méndez y Lizardo Ponce.

“Siento que esta oportunidad es un premio al esfuerzo y a la remada. Igual, sigo remando como el primer día. Es un gran desafío, creo que voy a ir encontrando una identidad como conductora sobre la marcha. También quiero bajar mi autoexigencia, porque si me dejás a mí me clavo puñales desde el primer día”, comenzó diciendo Marina a Teleshow. Y agregó: “Tengo que entender que convertirse en conductor es un proceso”.

 


Además explicó cómo se ve de preparada para enfrentar este nuevo desafío que será ponerse al frente de un programa. “Es una búsqueda y ojalá algún día esté a la altura de las circunstancias. Lo que sé es que voy a poner todo lo que tengo y lo voy a encarar con el mismo profesionalismo que en el rol de panelista. Me gratifica mucho saber que no soy una paracaidista. Eso habla de un laburo y yo creo en eso del trabajo, de arremangarse y sentirse siempre un pasante. No concibo laburar de una manera que no sea esa”, afirmó.

Pero el rubro no es fácil y hay mucha envidia y celos. Por suerte, la menor de las Calabró tuvo una buena experencia. “Fue lindo sentir que sea alegraban colegas y muchas figuras por mí. Más en un laburo ingrato como el que hacemos, en el que muchas veces nos toca ser incómodos con los demás por la información que damos o lo que fuere. Que la gente se alegrara fue gratificante, también porque es un medio hostil donde parece que todos nos odiamos y nos matamos a codazos. Te juro que sentí cariño y alegría”.

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