El Salvador ingresó en un período de tensión y suspenso luego de que el presidente Nayib Bukele llamara a una virtual insurrección civil y ayer diera un plazo de una semana para que el Parlamento, cuya mayoría se niega a hacerlo, apruebe un crédito externo para financiar un programa de seguridad.
El conflicto de poderes, que incluyó la militarización del Parlamento y roces entre diputados y la Policía Nacional Civil (PNC), provocó el rechazó de la oposición y la alarma de la ONU y la OEA.
Bukele se presentó ayer a la tarde en la sede de la Asamblea Legislativa (parlamento unicameral), donde sólo una veintena de los 84 diputados asistió a la sesión convocada por el mandatario, en medio de soldados armados con fusiles. Al salir de allí y ante cientos de manifestantes a los que también había convocado, el presidente afirmó: “Todos los poderes fácticos del país lo saben. Si quisiéramos apretar el botón, sólo apretamos el botón. Pero yo le pregunté a Dios y Dios me dijo ‘Paciencia, paciencia, paciencia’.”
“Si estos sinvergüenzas no aprueban esta semana el (préstamo para el) Plan Control Territorial, los volvemos a convocar el domingo y le volvemos a pedir a Dios; en una semana nos convocamos acá, y si no aprueban, yo no me voy a poner en medio de ustedes y del artículo 87 de la Constitución”, agregó, según el diario salvadoreño La Prensa Gráfica.