Una chica argentina de 14 años que sobrevivió a la matanza en la escuela secundaria de Florida contó ayer que vio cadáveres tirados y "sangre por todos lados" y que oyó disparos mientras era evacuada del colegio por la policía luego de haber estado encerrada más de dos horas en su aula.
"Fue el peor día de mi vida, vimos chicos y alumnos tirados en el piso, sangrando, vimos cosas horribles", resumió Sol Duarte, en conversación telefónica con Télam, al relatar las horas de terror e incertidumbre que vivieron centenares de alumnos de la Escuela Secundaria Marjory Stoneman Douglas.
Duarte, que cursa el noveno año en ese colegio de la localidad de Parkland, precisó que en medio de una clase comenzaron a notar sonidos extraños que salían desde el intercomunicador que tienen todas las aulas de la escuela y que sirve para hacer anuncios institucionales.
"Cuando faltaban 20 minutos para salir de la escuela, se escuchó la voz del director ordenando que evacuemos las aulas", contó aún conmocionada. "Y salimos al pasillo pero inmediatamente empezamos a escuchar disparos, unos tres o cuatro, y nos metimos de nuevo en el aula", puntualizó.
"Estuvimos ahí encerrados más de dos horas, mientras escuchábamos disparos y sirenas, y no sabíamos bien qué era lo que pasaba. Nuestros amigos estaban en otros cursos, en el otro edificio. En un momento entró un policía y nos llevó a otra aula", contó Duarte.
En un salón más grande, los agentes reunieron a los más de 30 compañeros de Duarte con otros cursos, juntando casi a 100.
“Después nos fueron sacando del edificio y empezamos a ver lo que había pasado”, describió.
Duarte, que cursa el noveno año en ese colegio de la localidad de Parkland, precisó que en medio de una clase comenzaron a notar sonidos extraños que salían desde el intercomunicador que tienen todas las aulas de la escuela y que sirve para hacer anuncios institucionales.
"Cuando faltaban 20 minutos para salir de la escuela, se escuchó la voz del director ordenando que evacuemos las aulas", contó aún conmocionada. "Y salimos al pasillo pero inmediatamente empezamos a escuchar disparos, unos tres o cuatro, y nos metimos de nuevo en el aula", puntualizó.
"Estuvimos ahí encerrados más de dos horas, mientras escuchábamos disparos y sirenas, y no sabíamos bien qué era lo que pasaba. Nuestros amigos estaban en otros cursos, en el otro edificio. En un momento entró un policía y nos llevó a otra aula", contó Duarte.
En un salón más grande, los agentes reunieron a los más de 30 compañeros de Duarte con otros cursos, juntando casi a 100.
“Después nos fueron sacando del edificio y empezamos a ver lo que había pasado”, describió.

