Los precios más elevados se encuentran en Pinamar, con $ 2.105, seguido por Pergamino con 1.774 y Bariloche, con 1.613. En el otro extremo, Carmen de Patagones aparece con un boleto de $ 300 y CABA, con los recientes $ 408.
Si bien es cierto que la cantidad de pasajeros por kilómetro, una variable clave para fijar el precio, es muy diferente en CABA que en muchas localidades del interior, esa brecha se reduce significativamente con capitales provinciales como Córdoba o ciudades como Rosario o Mendoza. Pero más allá de esos contrastes, el factor clave para explicar la distancia entre los valores es el aporte estatal. En la mayoría de las localidades los subdisios se fueron recortando hasta llegar al extremo de eliminarse, como ocurrió en Río Cuarto, con un servicio al que no aportan ya ni la Nación, ni la Provincia ni el Municipio. En cambio en CABA, los giros de recursos continúan de manera fluida. Hay diferencias notorias en el trato de los servicios, las empresas y, en definitiva, los pasajeros que deben pagar.
Vale destacar que a fines de octubre, el Ministerio de Economía de la Nación dispuso, a través de la Secretaría de Transporte un nuevo esquema para asignar subsidios al transporte público, enfocado en la demanda y la eficiencia, pero exclusivamente para el Gran Buenos Aires.
El modelo asigna fondos según el volumen de pasajeros y los datos proporcionados por el sistema SUBE. Los operadores, por su parte, deben ajustar los kilómetros recorridos a la demanda real y evitar prácticas ineficientes, bajo un esquema de monitoreo y ajustes mensuales. Además, la compensación considerará tarifas reducidas por atributos sociales y boletos integrados, explicaron.