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A la siembra de trigo, además de las medidas del Gobierno, la jaquea el costo de fertilizantes

En momentos de decidir qué hacer en el próximo invierno, los productores analizan la humedad en el suelo, el fideicomiso, las retenciones y ahora el valor de los insumos a dólar blue

A la próxima siembra de trigo le siguen naciendo brotes de dificultad. Desde lo climático hay zonas de la provincia de Buenos Aires que recibieron abundantes lluvias en los últimos dos meses pero en general la zona central del país tiene importantes manchones de ajustado nivel de humedad en el suelo que se presenta como la primera barrera para definir si los productores avanzarán finalmente o no con trigo en sus lotes.

El precio que muestra el cereal en estos momentos es claramente una fuente de tracción importante para apostar en este invierno, pero los condicionantes siguen en alza. Es que además de lo climático, están las intervenciones que aplica el Gobierno en el mercado de granos y en el cambiario que enrarecen la toma de decisión.

El tipo de cambio y la brecha con el blue es también un factor que desalienta una respuesta positiva hacia la siembra. Aunque esa diferencia en el mercado cambiario fue cediendo en las últimas semanas por la baja del blue, aún sigue siendo relevante e impacta de lleno en lo que recibe el productor por su cosecha y lo que debe pagar por los insumos. Lo primero corre a tipo de cambio oficial, mientras lo segundo al blue. Y hasta acá no hubo novedades que por la baja del dólar paralelo ocurrida en las últimas ruedas los insumos hayan recortado su valor en pesos.

Se suma naturalmente a ese escenario la vigencia de las retenciones que para el trigo continúan en el 12%, pero con un temor creciente a que lleguen al 15% que es lo que tiene habilitado el Ejecutivo para aplicar tanto en trigo como en maíz. Hasta aquí, desde la cartera de Agricultura y Ganadería de la Nación se desmintió la posibilidad, pero las últimas decisiones en materia de comercio exterior tuvieron curiosamente origen en la Secretaría de Comercio Interior, que insiste con profundizar herramientas para desacoplar los elevados precios internacionales del mercado interno. El segundo factor en esa misma línea es el recientemente anunciado fideicomiso triguero, que persigue el mismo objetivo: desenganchar los precios. Para eso se conformará un fondo que será destinado a los molinos para compensar el precio de compra de la materia prima y de esa manera que no trasladen todo el aumento a la bolsa de harina que venden a panaderías, fábricas de pastas y alimenticias en general. El fondeo de ese fideicomiso se haría con el incremento de dos puntos de retenciones que se anunciaría en las próximas horas para el aceite y harina de soja, que pasarían del 31 al 33 por ciento de alícuota. Hoy, ambos productos siguen con la frontera cerrada, sin poder exportarse.

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Por último, hay otro factor más sobre el platillo de las complicaciones que aparecen en la proyección de la próxima campaña fina: el costo de los fertilizantes. La invasión rusa a Ucrania generó una estampida de los precios y eso también aparece como un elemento central a considerar. Rusia es el principal productor mundial. En el caso de Argentina, el 5% de la urea que se utiliza en los lotes proviene de aquel país, pero suma el 19% en el caso de los fosfatos (diamónico y monoamónico). Un reciente trabajo de la Bolsa de Cereales de Córdoba (que se muestra en un recuadro) destaca que para la campaña de trigo en la provincia, los fertilizantes representarán, en promedio, la mitad del costo directo de los productores. La composición varía de acuerdo a cada departamento y la necesidad de los suelos, aumentando en general a medida que se avanza hacia el Este provincial.

En el caso del departamento Río Cuarto, por ejemplo, el informe calcula un costo de 165 dólares por hectárea, apenas por encima del departamento San Martín que se ubica un escalón más abajo con 145 dólares.

Los tres con más gastos de fertilizantes estimados son Juárez Celman (US$ 220), Unión (US$ 233) y Marcos Juárez (US$ 238).

El mercado

El mismo trabajo destaca que Rusia, China y Canadá son los principales exportadores mundiales de fertilizantes, mientras que del otro lado, Brasil, India y Estados Unidos son los que más compran y por ende los más complicados en esta situación de mercado. Concretamente, Rusia es el mayor exportador de fertilizantes del mundo y uno de los principales proveedores de Europa y Asia Central.

El conflicto en el Mar Negro provocó un salto en los precios que vino a completar una tendencia alcista que venía manifestándose desde el año pasado. Hace un año, la tonelada de urea costaba unos 540 dólares mientras que el fosfato diamónico alcanzaba los 700 dólares. Con la escalada bélica, los precios treparon a los 1.100 y 1.300 dólares respectivamente. Sólo desde que se desató el conflicto en Ucrania, la urea aumentó 250 dólares mientras el fosfato subió 270 dólares.

El escenario describe una dificultad adicional para la obtención de los productos y es allí donde radica el mayor obstáculo, superior incluso al problema del precio. La incertidumbre es la capacidad de abastecimiento de mercado que pueda tener Rusia en estos momentos y en los próximos meses si el conflicto bélico perdura. Y a partir de esa incertidumbre es que los valores ascendieron fuertemente.