La pandemia y las desigualdades en el acceso a la salud
Independientemente de las particularidades del escándalo desata-do en los últimos días en la Argentina, la distribución de las vacunas contra el Covid-19 constituye un tema de debate de alcance mundial, dentro del cual las gruesas diferencias en torno de las posibilidades de acceso se erigen como el aspecto más crítico. En ese marco, la propuesta de una exención temporal de los derechos de propiedad intelectual, defendida no sólo por más de un centenar de países de ingresos medios y bajos sino por varias organizaciones no gubernamentales, refleja tanto la manera en que la pandemia ha visibilizado las profundas desigualdades que campean en el planeta así como las dificultades con que tropiezan los intentos de morigerarlas.
La iniciativa, que se debatirá el mes próximo en la Organización Mundial del Comercio, contempla una exención de patentes "hasta que haya una gran vacunación a escala global y la mayoría de la población mundial esté inmunizada". Se trata de una propuesta presentada por la India y Sudáfrica y que ha ido sumando apoyos, incluyendo el de la Argentina y de organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Médicos sin Fronteras, que vienen denunciando la enorme falta de equidad en el reparto de las vacunas.
La necesidad de una medida de esta naturaleza se justifica en que mientras en los países más pobres la inmunización no arrancó o lo hizo lentamente, los más ricos inoculan de forma masiva desde fines de 2020, y algunos ya se han asegurado una disponibilidad de dosis equivalente a varias veces su población total. Según los impulsores de la propuesta, su aprobación promovería el intercambio de información y conocimientos y podría multiplicar velozmente el número de sitios donde se fabrican no solamente las vacunas, sino otros productos médicos diseñados para combatir la pandemia de Covid-19, como los tests.
No obstante, esta perspectiva no es compartida por la industria farmacéutica ni por los países cuyos recursos los ponen a salvo de las estrecheces sufridas por el resto. Sostienen que los problemas que demoran la fabricación y el suministro de las vacunas no se relacionan con los derechos de propiedad intelectual sino con la complejidad de los procesos, pero hacen particular hincapié en lo que en rigor es el meollo de la cuestión: "La propiedad intelectual impulsa un modelo de negocios muy innovador. No habríamos tenido la posibilidad de avanzar tan rápido en el desarrollo de tratamientos o vacunas sin el sistema de propiedad intelectual", declaró el titular de la entidad mundial que congrega a los laboratorios.
Eufemismos al margen, estas palabras contienen la advertencia de que de no haber contado con la certeza de una fuerte recompensa económica, garantizada precisamente por las leyes de propiedad intelectual, la industria farmacéutica no habría desarrollado tan rápido las numerosas alternativas disponibles en la actualidad. La aceptación de este argumento por parte de Estados Unidos y los países europeos lleva a tomar con escepticismo el futuro de la propuesta, si bien en ambos casos existen presiones de las ONG para que cambien de postura.
De todas formas, y aunque sería poco práctico pretender que la industria farmacéutica acepte perder dinero, es preciso encontrar la manera de equilibrar los intereses en juego. Y no sólo por obvias razones de justicia y solidaridad, sino en el entendimiento de que en un mundo integrado como el de hoy un desafío global exige soluciones también globales.