El Vaticano aprobó la designación de basílica menor al Santuario de La Consolata
El Santuario de La Consolata de Sampacho ya se convirtió en basílica menor, ya que el Vaticano aprobó el pedido que se realizó desde el Obispado de Río Cuarto y que ya tenía aval de la Conferencia Episcopal Argentina.
El párroco del templo sampachense, Osvaldo Leone, confirmó la novedad. “La respuesta la ha recibido nuestro obispo diocesano (Adolfo Uriona) desde la Santa Sede, respecto del pedido que había presentado y que fue la solicitud de la elevación a la dignidad de basílica menor al Santuario Nuestra Señora de La Consolata”, señaló el religioso a Radio Sampacho.
“Es una muy buena noticia que tiene que ver con nuestra historia”, aseguró el padre Leone.
Con esta nueva condición, el Santuario deberá realizar algunas modificaciones en el templo, precisó el sacerdote, “en lo que es en la parte litúrgica del altar, que hace al altar mismo y donde se leen las lecturas (amón)”. “Estamos en ello para enviarlo bajo la supervisión de una comisión de liturgia de la diócesis. Se trata de una comisión de Bienes Culturales y se está trabajando en esto mismo para luego mandar lo que han solicitado y avanzar, porque esto requiere una preparación y un escudo que se conoce como heráldica. Hay que hacer esta insignia de la basílica, y también algunos signos que llevará en la parte del altar, que son propios y distintivos de las basílicas.
“Es una muy buena noticia que tiene que ver con nuestra historia”, aseguró Leone.
Cabe recordar que el trabajo de recopilación de datos e información histórica que arribó al Vaticano llevó 8 años y fue encabezado por diversos vecinos de la localidad de Sampacho.
El año pasado, la propuesta llegó a una comisión del Conferencia Episcopal Argentina, que en el mes de noviembre aprobó el pedido de monseñor Adolfo Uriona para que el Santuario de La Consolata se convirtiera en basílica menor, y lo envió a la Santa Sede para su última revisión.
Con esta nueva designación, ya aceptada por el Vaticano, el templo sampachense se convirtió en la primera basílica de la Diócesis de Río Cuarto.