Los festejos arrancaron desde el fin de semana anterior, cuando familiares y amigos comenzaron a acercarse para saludarla. Entre los visitantes estuvo Rudy López, titular de la Dirección del Adulto Mayor de la Municipalidad, quien le llevó un presente de parte del municipio. También pasó a saludarla el concejal Nicolás Rodríguez, por quien Graziela siente simpatía. Este sábado 22 habrá un nuevo festejo en la residencia, con sus compañeras, los dueños del establecimiento y familiares, entre ellos nietos y bisnietos.
Graziela vive en esa residencia, exclusiva para mujeres, desde hace dos meses. Según ella misma cuenta, la cuidan bien, se siente feliz y disfruta de la compañía de otras abuelas y de las visitas frecuentes de vecinos del barrio.
Una vida ligada a la historia de la ciudad
Nació el 20 de agosto de 1922 en Río Tercero, cuando la ciudad tenía apenas nueve años de existencia. Es sobrina nieta del fundador de la ciudad, Modesto Acuña: su abuelo Tristán Acuña era hermano de Modesto, y su padre era sobrino del fundador, quien había fallecido apenas siete años antes de que ella naciera, a los 62 años.
Estudió en la Escuela 196, hoy Gregoria Ignacia Pérez, en su propio barrio, y completó los últimos grados en la escuela Modesto Acuña. Trabajó durante pocos años en un comercio de la ciudad y luego se dedicó a las tareas domésticas hasta hace apenas unos meses, cuando se mudó a su nuevo hogar.
De joven conoció a Mateo Abrate, nacido en Luque, quien había llegado a Río Tercero para trabajar en la Fábrica Militar, como tantos inmigrantes que recibió la ciudad en las décadas del 30 y del 40. Se casaron y tuvieron dos hijas, Violeta y Perla, quienes le dieron cinco nietos y ocho bisnietos.
Los recuerdos que guarda con nitidez
A pesar de los años, Graziela conserva la memoria y el buen humor. En cada cumpleaños vuelve a su niñez y adolescencia, y habla con quienes la visitan sobre los primeros tiempos de la ciudad.
"Lo que añoro es la vuelta al perro, que comenzaba en la vieja estación del tren (en el Cruce Malvinas Argentinas). Íbamos por San Martín, doblábamos en Libertad, luego en Bartolomé Mitre y volvíamos por Acuña"
Esas palabras las dijo cuando cumplió 100 años, y siguen siendo parte de su relato cada vez que recibe visitas. También lamenta que la estación haya sido demolida para unir la Avenida San Martín con la Avenida Pío X a través del Cruce Malvinas Argentinas.
"Si no hubiera sido por la Fábrica (Militar), Río Tercero hubiera sido una ciudad chica"
Así resume el peso que tuvieron el ferrocarril y la Fábrica Militar en el crecimiento de Río Tercero, dos instituciones en las que trabajaron tanto su padre como su esposo Mateo.