Somos una sociedad que en lo deportivo valora solamente el ganar o salir campeón como único parámetro de validez, desestimando todo lo que sea proceso a largo plazo y castigando con dureza la derrota, que suele ser aprendizaje de etapas futuras.
Así, si uno llega a ser “Gardel”, todos te exaltan y nadie te cuestiona. Pero si caés en desgracia, ya no servís y sos el peor ser humano del mundo.
Ésa es nuestra cultura, así somos nosotros. Como un péndulo que va de un extremo a otro, sin considerar los matices que la vida nos presenta, como posibilidades que tienen visos de realidad.
El comentario viene a cuento por lo que ocurrió en la semana en el Congreso con el polémico proyecto de Ley de Tierras o Extranjerización de Tierras.
Se trata de un asunto sensible para los argentinos porque está relacionado con el concepto de soberanía nacional que es muy caro a los sentimientos de la sociedad.
Un ejemplo concreto de esto son las Islas Malvinas, el archipiélago del Atlántico Sur usurpado por los ingleses que Argentina viene reclamando en cuanto foro internacional se debate la cuestión del neocolonialismo.
Fue el propio Mundial el que puso el tema en el tapete cuando los jugadores de la Selección mostraron la bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas”.
Ahí el reclamo de soberanía alcanzó repercusión internacional, como la reacción del gobierno británico y la de los kelpers o la viralización de mapas nombrando a las islas como “Malvinas” y no como “Falklands”.
No fue un simple eslogan sino un clamor de hace muchos años que viene siendo desoído por las potencias mundiales que priorizan sus propias estrategias políticas.
Yaquella bandera invadió de un sentimiento nacionalista a todo el pueblo argentino, a tal punto que, tras perder la final de la Copa del Mundo, las hinchas se conformaban, en medio del dolor por no haber sido bicampeones, con haberle ganado a Inglaterra.
Sin embargo, de esa convicción de soberanía, sostenida también por el Gobierno de Javier Milei, pasamos sin escala alguna a la venta de tierras a extranjeros, un proyecto que ponía en riesgo la soberanía argentina en determinados territorios.
La iniciativa del oficialismo “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, promovida por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, proponía originalmente derogar los límites vigentes de la Ley 26.737 que restringen la compra de tierras a extranjeros.
Pero se habilitaba la compra de territorios estratégicos como lagos, acuíferos, cordillera minera y zonas de frontera, derogaba el artículo que protegía cuerpos de agua permanentes y flexibilizaba el decreto de 1944 sobre tierras limítrofes, lo que ponía en riesgo el concepto de soberanía.
Como Patricia Bullrich no consiguió los votos en el Senado, dado que varios gobernadores dieron marcha atrás y negaron su respaldo, como el tucumano Osvaldo Jaldo y el salteño Gustavo Sáenz, se sacó el controvertido capítulo de la venta de tierras.
Pero eso no fue todo:para poder aprobar el proyecto en la Cámara Alta la Casa Rosada también debió ceder en la reforma de la Ley de Manejo del Fuego.
Pese a que finalmente el proyecto se aprobó, fue un duro revés para Milei en el Congreso.
En cuanto al voto de los cordobeses, lo hicieron a favor los senadores de La Libertad Avanza Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero y en contra la senadora Alejandra Vigo, quien calificó al texto como “un verdadero mamarracho”, dado que, según expresó, el expediente llegó al recinto con 19 versiones de dictamen y al momento de la votación no existía certeza sobre el contenido final del mismo.
Lo mismo ocurrió con la Ley de Glaciares, que facilita la minería en dichas regiones y que, según los ambientalistas, afecta el carácter científico del tema y la protección del territorio.
Ninguna potencia mundial descuida la integridad de su territorio nacional porque de ella dependen directamente la soberanía, la seguridad y la supervivencia de un Estado como tal.
Un país que no controla sus fronteras o permite la división de su territorio se expone a graves crisis que afectan a toda su población.
Además, temas como éstos, en los que están en juego cuestiones de Estado, no se pueden debatir a las apuradas, porque requieren de estudios profundos, trabajos minuciosos en las comisiones, intercambio de opiniones y consultas a especialistas, entre otras cosas.
No son tópicos para abordarlos con liviandad sino con la profundidad y la seriedad que cada caso requiere.
El agua y los alimentos son recursos clave para el futuro del mundo. El cambio climático, el incremento de la población y la pérdida de tierras productivas hacen peligrar el acceso a estos bienes.
Ytodas estas cuestiones no pueden reducirse a un “toma y daca” entre países sin atender a variables centrales como la defensa de los intereses vitales de una Nación soberana.
Ahora el Gobierno decidió postergar dichas iniciativas de desregulación y enfocarse en otros proyectos, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, en pos de cuidar a sus aliados, a los que necesita para el 2027.
Mientras tanto, Milei expresó su alegría tras la confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, entre el 8 y el 11 de noviembre, y ya ha ordenado avanzar con la organización de este “acontecimiento histórico”.
Y, en Córdoba, también están entusiasmados con el desembarco papal en la provincia mediterránea. El gobernador Martín Llaryora ya instruyó a los suyos para que se coordine todo, sobre todo el tema de la seguridad.
Mañana vendrá la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a la Bolsa de Comercio de Córdoba, oportunidad que se presenta para avanzar con el Comité Unificado entre las fuerzas de la Nación, de la Provincia y del Vaticano.
En El Panal, hacen votos para que esta visita pontificia sea un impulso para la campaña por la reelección de Llaryora.