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Entrevista a Dora Barrancos: "Son preocupantes las manifestaciones de odio y los dislates a los que llevan"

La reconocida socióloga, referente feminista y asesora del gobierno nacional, se refirió a la complicada situación que se vive con el crecimiento de casos de violencia de género, y las acciones para prevenir femicidios. Además, analizó la movilización del 17 de agosto.

“Seguimos pensando en por qué hay tanto odio a determinadas figuras, determinadas personas que están tan erráticas en manifestaciones desesperadas”, sostuvo Dora Barrancos, socióloga, historiadora e investigadora de Conicet, destacada referente de la lucha feminista en Argentina. La asesora ad honorem del Gobierno de la Nación en temáticas de género analizó el contexto actual en relación a los hechos de violencia durante la cuarentena y los números de femicidios que no bajan a nivel nacional. En tanto, se refirió a la movilización del 17 de agosto y el discurso de ciertos sectores que se oponen a la igualdad de derechos.

“Cuando se dio la urgente necesidad de determinar la cuarentena se estableció la conjetura -no es que se inició en una negligencia- de que en confinamiento hogareño aumenta la violencia en los hogares, que no distingue clases sociales o educación. Era una conjetura de alta posibilidad, por lo que se reforzó la línea 144 con otra línea de WhatsApp y algunas que no fueron tan eficaces, como el uso del barbijo rojo en las farmacias, porque el acuerdo que hizo no alcanzaba a toda la situación nacional”, sostuvo Barrancos, quien indicó que el país está recibiendo reconocimientos desde organismos internacionales como “el país que más preocupación tuvo sobre la temática y más prevención desarrolló, porque hay que tener en cuenta que otra situación que agravó la circunstancia fue la mengua de la actividad judicial, y de la capacidad de atención de algunas comisarías, considerando que se necesitó la ocupación del personal en controles en las calles”.

En este sentido, la referente destacó el trabajo que también han desarrollado las provincias y muchos municipios de todo el país, “que se han preocupado por la circunstancia y trabajaron sobre algunas medidas de prevención”, explicó. En tanto, sobre el número de femicidios, señaló que alarmó el hecho de que no cesara, “siendo que, desde lo personal, supuse que en situación de aislamiento y con una inmovilidad real bajaría el número de hechos, algo que no ocurrió porque se dieron muchos casos brutales en los que el individuo mató a la mujer en la puerta de la casa”, indicó Barrancos.

- De hecho, se trata del único delito que no ha bajado en este contexto.

- Claro, no se redujo en ni una sola oportunidad, estamos con las tasas letales muy graves, que se mantienen en un caso cada 29 horas aproximadamente, y es cierto que Argentina comparte este flagelo brutal con todos los países latinoamericanos. No podemos alardear de nuestras cuotas, siendo menores que otros países, como Estados Unidos, que tiene una tasa de letalidad brutal por femicidio. De todas formas, en este momento se está desarrollando a pleno el Plan Nacional de Acción Contra las Violencias por Motivos de Género, del que esperamos mucho, aunque es apenas una configuración idealizada y ahora hay que ejecutarlo. Se plantea una transversalidad en el trabajo, y con el decreto 680 de esta semana se obliga a todo el Poder Ejecutivo a configurar las acciones para políticas generizadas.

En este sentido, Barrancos sostuvo que el panorama actual “no se quebrantó en relación a lo más brutal, tenebroso y letal, con las mismas tasas de antes del aislamiento, y efectivamente hubo un incremento doloroso en las tasas de violencia”, consideró.

- Por lo tanto, ¿resulta fundamental mantener las acciones de formación para la prevención como ocurre con la Ley Micaela, en la que están trabajando intensamente?

- Sí, estamos desarrollando las capacitaciones con una suerte de vorágine. El Ministerio tiene toda un área de formación, pero también se están haciendo capacitaciones a todos los trabajadores que se desempeñan en cualquier dependencia del Estado. Además, he tenido el gusto de hacer capacitaciones a magistradas y magistrados de Tucumán, en todos lados se desarrollan con celeridad los cursos, y lo bueno es que hay un plegamiento notable de instituciones de la sociedad civil, como grandes clubes. Hace días tuve el gusto de capacitar a directivos de Estudiantes de La Plata, por ejemplo. Tenemos que avanzar para abandonar esta vía absurda, irracional y lenta de la fáustica patriarcal.

- Contrapuesto a una gran labor que se desarrolla en este sentido, surgen nuevas manifestaciones como las que se vieron en la marcha del 17 de agosto, como la del “Patriarcado Unido”, ¿qué reflexión le genera esto?

- La verdad que es una irrupción tan esperpéntica, tan desquiciada, que es hasta difícil de desentrañar. Porque no es que transitamos algunos caminos explicativos que son los de siempre, vaya a saber qué reserva tiene su subjetividad, qué resentimiento. Sé que es un grupo bastante diminuto y felizmente hay contrapesos extraordinarios contra esas fuentes, menos mal que Córdoba tiene jóvenes extraordinariamente densos en su demografía. Yo, que soy optimista, considero que hay contrafiguras de ese grotesco. La verdad es que salir con esa proclama hoy por el mundo, por el auspicio de violencia que encierra tal proclama es una regresión que significa un baldón para la sociedad argentina que anda tan acelerada en materia de derechos fundamentales, extensivos a las diversidades. Es un país que tuvo saltos extraordinarios en materia de derechos personalísimos, es el único que tuvo durante mucho tiempo la ley de Identidad de Género, por ejemplo, luego imitada por países en Europa.

La asesora de la Nación reflexionó sobre cómo en todo el país están desatando “estas configuraciones personales que están contra la cuarentena, contra la vacuna, que son terraplanistas”, sostuvo y consideró que “hay un resentimiento profundo, que genera un enorme malestar, con desmarcamiento completo de la otredad, y la hostilidad siempre encuentra chivos expiatorios”.

- ¿Qué genera este tipo de manifestaciones desde el odio?

- Creo que la última movilización fue así, sin conseguir una unidad de sentido más que la hostilidad, el puro sentimiento de odio, que no es un gran elaborador siquiera de plataformas políticas. Ahí, en la oportunidad, se hizo un ramalazo de intereses diferentes, con algunos análisis de Europa que señalan elementos de extrema derecha, pero tampoco me parece que le configura un bien general a la gente llamada neoliberal tener que marchar con estas expresiones que, en Buenos Aires, hasta hubo manifestaciones antisemitas, y presenta una bandeja de muchos elementos incoherentes entre sí.

Manifestaciones de odio

Barrancos se refirió también a una encuesta realizada por la Universidad de La Matanza, estudio que realizó durante toda la cuarentena, y que reflejó en los últimos relevamientos que hubo un efectivo aumento de la población que está disgustada con la medida. “Sin embargo, quienes saben que estas medidas son fundamentales sigue siendo más de la mitad de la población; claro que todos queremos que la pandemia detenga su accionar, y obviamente estamos muy habitados con criterios de empatía y una suerte de argumentación y narrativa coherente, pero estoy preocupada por las manifestaciones de odio y los dislates a los que llevan”, sostuvo la referente.

- ¿Es preocupante la desinformación que se produce en este contexto?

- Antes se decía que los medios nos hacían la cabeza porque había interrupciones acerca de la monocordia de un solo emisor, pero ahora no es sólo lo imagético, sino la lectura radial de las redes. Hay una gran propensión a establecer condimentos que vienen de afuera, una propulsión de los grandes medios a profundizar este dislate sin pensar en las consecuencias. Por lo tanto, no importa a quiénes reúnen. No sólo hay desconocimiento, sino que hay mucha ceguera a propósito, un impedimento a que ingrese otra información. No se quieren formar otros sentidos porque no tienen ganas de verlo, hay una cantera ideológica.

- ¿Hay intereses a los que les conviene esa ceguera?

- A veces ni siquiera eso. Es el raro sentido de lo que ocurre. Estamos en un momento planetario de mucho disentimiento, porque se muestra la desigualdad, y esto no sólo lleva a las resistencias por la igualdad, sino que también a la petición de cuestiones autoritarias. Antes se configuraba dentro de un sector que no es sólo socioeconómico, como refería Hannah Arendt, que intentó entender qué pasaba por un segmento social que permanece sofocado por la clase media, que quiere ser clase media y tiene las impresiones que lo llevan a situarse en ese lugar y tiene mucho resentimiento, que llamaron “la ralle”, el grado de distonía profunda con todo lo que ocurre y que lleva a situarse con lo más autoritario. Es lo que me preocupa, pero también hay muchas manifestaciones de resistencia a la locura. En estas manifestaciones, más allá de la construcción narrativa de la “libertad”, lo que quieren es una valla autoritaria, no pretenden derechos para la mayoría.

Barrancos consideró que desde las ciencias sociales todavía hay mucho para analizar, “todavía no se hizo un análisis completamente conformador de imágenes de interpretación plausible de qué es lo que pasa, es desde una mirada psicosocial”, indicó, mientras que reflexionó sobre los intereses fundados que están detrás de estas perspectivas: “Estos intereses sí saben hacia dónde ir, están muy atosigados de que no habrá desunión en el Frente de Todos; apostaban a que hubiera muchas hilachas y no está ocurriendo, por lo que hay escalas de desesperación, y en medio de tanta adversidad el país ha podido hacer una buena articulación con la deuda brutal y ahora se avanza con el FMI, mientras se presentan proyectos para una gran transformación como ocurre con la Justicia”, explicó.