Rostros y Rastros youtube | seguidores | Twitch

De streamers, influencers y youtubers

Tus seguidores envejecen contigo, a veces es difícil sumar nueva gente, y un día pueden aburrirse de verte; contra este fantasma viven los generadores de contenido

Vamos a comenzar por ordenar algunos conceptos de este mundo que cambia permanentemente de acuerdo a la demanda, el vivo, y lo que quieren consumir del otro lado.

Las personas

Streamer es quien produce contenido en streaming, el streaming es un tipo de tecnología multimedia que envía contenidos de vídeo y audio a un dispositivo conectado a Internet y te permite acceder a contenidos (TV, películas, música, podcast) en cualquier momento que lo desee, en un PC o un móvil, sin someterse a los horarios del proveedor.

Influencer, es quien puede influenciar, es aquella persona que con un perfil (o usuario) en una red social o plataforma cuenta con tanta cantidad de seguidores que puede difundir un producto, una marca, un servicio para que sus seguidores también lo consuman o al menos lo vean y conozcan. Muchos nacieron en Instagram aunque también se los ve migrando a otras plataformas.

Youtuber es el usuario de la plataforma YouTube que desde su canal emite contenido para una gran cantidad de personas y cuenta con múltiples suscriptores.

Gamers son los jugadores, de videojuegos en el inicio, y tal vez los pioneros en crear este mundo de ver lo que hace el otro, pues todo comenzó cuando ellos subían a sus canales de YouTube partidas de juegos que habían logrado, y los jugadores inexpertos las veían para conocer jugadas. Hasta que un día lo hicieron en vivo, primero en YouTube pero después en Justin.tv y ahora en Twitch.

Las plataformas

En YouTube para generar ingresos es necesario tener un canal mil suscriptores, que el contenido tenga 10 mil reproducciones totales en el canal y al menos 4 mil minutos de visualización en total, porque una cosa es darle play a un video y otra es permanecer viendo por algunos minutos ese contenido. En Argentina, cada mil visitas, YouTube paga entre cuatro y 34 dólares. Nuestro país es uno de los menos rentables. Una empresa contrata anuncios en la plataforma seleccionando el país donde quiere que figure. Cuanto menos demanda tenga el país -como es el caso de Argentina- menos remuneración tendrán los creadores de contenido.

Twitch, como dijimos anteriormente comenzó siendo el lugar donde los gamers jugaban en vivo en sus canales y ahora está sumando contenido de todo tipo con la vida misma en vivo de sus usuarios, son las transmisiones llamadas IRL (in real life). Esta plataforma es a nivel gaming lo máximo en el mundo. Una de las formas de lucrar en la plataforma es a partir de tener muchos suscriptores vender juegos que las compañías desarrolladoras realizan y lanzan de la mano de un gamer de Twitch. Aquí suscribirse a un canal es bien diferente de YouTube, ya que implica pagar para ver ese contenido por un mínimo de 5 dólares.

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Instagram es de las redes sociales más comunes, la más taquillera por así decirlo, aunque Tik Tok le viene pisando los talones. Instagram reúne a perfiles con millones de seguidores que cobran por subir contenido mostrando productos o servicios, o sencillamente canjean una estadía por mostrar el lugar donde pasan sus vacaciones, la red ya dejo de ser ese lugar donde subir fotos y videos y se está convirtiendo en una red de compras. Algunos famosos ganan hasta 10.000 euros por una simple foto o un vídeo de 15 segundos, que es lo que dura una historia.

El contenido

La mayoría, si no todos, los que viven de la rentabilidad de estas plataformas, llevaron años, cinco, cuatro, tres años generando contenido de calidad, perfeccionándolo, y leyendo lo que la plataforma demandaba para hoy poder estar ganando algo de dinero en este mercado. Cuanto más contenido se sube, con mayor frecuencia y coherencia más funcionan los canales y los perfiles, más vistos se hacen y más seguidores/suscritores acumulan. Nick Daboom en su canal de YouTube dijo que “es todo cuesta arriba, y si sos influencer uno siempre se termina cuestionado qué está haciendo, si vale la pena tanto esfuerzo, volverse loco para tener más gente o más seguidores, o pasarse 15 horas editando un video para tener más visitas. Yo comencé en 2014 y recién a partir de mediados de 2019 empecé a facturar, y ni siquiera es que estoy facturando wow!”.

Mas adelante indica que “no es lo misma la energía que uno tiene cuando arranca, la gente va cambiando, la gente va creciendo, sus hábitos son diferentes, no vas a tener 20 años siempre, pasas a tener 25 y después 30 y cambia tu mentalidad, tu forma de llevar a cabo los negocios y las cosas. Muchos streamers tienen éxito cuando arrancan a los 17 quizás y no saben cómo llevar adelante ese momento de tanta gente viéndolos o escuchándolos”.

“Uno se acostumbra al número, esto le pasa al todo el mundo, por ejemplo, un día “prendes” (así se dice cuando empezás una conexión en Twitch) y tenés 300, otro día “prendes” y tenés 200 te pones mal, no tiene que ser así el vivo, no todos los días van a ser perfectos. El problema más grande que tienen los streamers hoy es que se mal acostumbran a las métricas y miden todo en cantidad, todo en guita, todo en contratos. Y el día en que se levanten una mañana y se den cuenta que nadie los quiere ver, ahí se va a cumplir el peor de sus miedos. Un día la gente dice, ‘me aburriste’ y no llega nueva gente, chau!”, describió en lo que tituló “Mini reflexión sobre influencers”.

Los nombres

Ahora sí que no alcanzarían las páginas para citarlos, son muchos, variados, de diversas redes y plataformas, subiendo contenido para sus públicos, pero además es imposible conocerlos a todos. Si me permiten les menciono dos nacionales. Santi Maratea, el joven que realiza colectas monetarias por causas particulares y después "pasa la gorra" para comprarse algo él, porque está convencido que lo que hace no es caridad y en el medio de sus colectas plantea reflexiones con sus seguidores. Tiene un millón 900 mil seguidores solo en Instagram, su última campaña la lanzo el miércoles pasado para juntar 15 millones de pesos para hacer dos casas, en menos de una hora ya pisaba el primer millón. El segundo, es Coscu, se llama Martín Pérez Disalvo es de La Plata, youtuber y streamer argentino con 4.1 millones de suscritores en YouTube y 2.9 millones de seguidores en Twitch. Por último, no se pierdan las charlas del Kun Agüero con Ibai, el streamers español que es seguido por el mundo entero.

Por Fernada Bireni