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Berrotarán donó un camión de alimentos para animales afectados por los incendios

La radio local fue el nexo de la cruzada solidaria impulsada por veterinarios del corredor Punilla. En menos de 48 horas se juntaron 143 fardos, 18 rollos y 91 bolsas de maíz donadas por productores y vecinos de esta localidad.

Con aportes solidarios de vecinos productores y de la comunidad en general, en Berrotarán lograron juntar 143 fardos, 18 rollos y 91 bolsas de maíz que enviaron a la zona de Punilla, donde los incendios acabaron con todas las pasturas y cientos de animales quedaron sin alimento alguno.

La cruzada, impulsada por un grupo de médicos veterinarios, tuvo una respuesta inmediata en Berrotarán, donde en menos de 48 horas se logró juntar una gran cantidad de donaciones que ayer ya fueron llevadas hasta Charbonier, un pequeño poblado ubicado en la zona de Punilla, donde el fuego consumió todo a su paso.

Hay cientos de animales quemados, otros tantos muertos, y aquellos que logran sobrevivir quedaron sin pasturas para alimentarse. De allí la necesidad de conseguir fardos y maíz.

Fue la radio de Berrotarán el nexo para difundir la campaña y lograr en poco tiempo una donación que superó ampliamente las expectativas.

Valeria Vaira, periodista, contó a Puntal que la radio coordinó la tarea y destacó la solidaridad de muchos productores de la localidad y zona que colaboraron, como así también de vecinos que se sumaron con aportes. “También el transportista sólo cobró el gasoil, la gente del pueblo ayudó a pagarlo, la radio ayudó. Los veterinarios de allá, súper agradecidos por todo esto”, precisó.

El camión cargado de rollos y bolsas de alimentos llegó ayer a Charbonier y sorprendió a los veterinarios que trabajan voluntariamente en la zona asistiendo a los animales y asesorando a los pequeños productores.

Guillermo Bur, uno de los médicos veterinarios, en declaraciones a la radio de Berrotarán manifestó su agradecimiento por tan importante donación.

“Dejame saludar a los gringos, nunca nos imaginábamos que nos iban a mandar semejante camión”, sostuvo.

El profesional explicó que, por las características del terreno en Punilla, los animales en la zona caminan mucho para conseguir alimento, que fue consumido por las llamas.

Sin pasturas

Tal fue la sorpresa de la donación que veterinarios y vecinos de la zona trabajaban en la logística para descargar los grandes rollos y fardos y definir su distribución.

El fuego desatado en Punilla es el más grave de los últimos 12 años. Fue por aquel tiempo en el que las imágenes de caballos y vacas quemadas, sumadas a la fauna del lugar, conmovían. Y esa dura imagen volvió a aparecer tras los últimos incendios.

Bur dijo que en medio de la pandemia que vive el país, por el Covid, sorprendió la solidaridad de la gente y destacó particularmente a los berrotaranenses: “A partir de esta gran catástrofe natural, la gente se sensibilizó y hemos tenido una colaboración enorme”.

Además de la ayuda de Berrotarán, se sumaron otras donaciones hechas por otras comunidades, el gobierno de Córdoba y las protectoras de animales de toda la provincia. “Hasta el grupo de enduro (motociclistas) está colaborando porque conocen los caminos por entre las sierras”, detalló y mencionó también a los estudiantes de la Universidad Católica.

“Ahora estamos haciendo un mapa con los daños de los pequeños productores y así llegar con las ayudas”, puntualizó Bur.

A su vez, reiteró que todos quienes están trabajando en la zona lo hacen voluntariamente. “La solidaridad está a flor de piel y confío en que la gente pueda, aunque sea desde su casa, apretando un OK, generar conciencia en la sociedad. Que tirar una lata al costado de la ruta o dejar una botella o desechar un vidrio pueden ocasionar un incendio. No siempre hay gente que incendia, sino algunos son espontáneos”, aclaró Bur.

También Huinca

Alimentos y distintos insumos para tratar a los animales que sufrieron quemaduras o lastimaduras también fueron recolectados en Huinca Renancó y enviados ayer a la Universidad Católica de Córdoba, que colabora en la zona incendiada.

Además de bolsas de alimento, se enviaron elementos para armar botiquines y distribuir entre los productores afectados.