Todavía falta mucho para las elecciones legislativas, pero el clima de campaña se va calentando de a poco en el país. La semana tuvo como eje noticioso los cruces verbales entre el presidente Alberto Fernández y el exmandatario Mauricio Macri, que ya salieron a hacer proselitismo con miras a la próxima parada electoral. El blooper del exjefe de Estado que salió dormido en una foto de un Zoom de Juntos por el Cambio, junto con su esposa, Juliana Awada, en camisón, en la habitación de ambos, fue aprovechado políticamente por Fernández. “Nosotros vacunamos mientras otros se levantan de la cama y hacen Zoom”, arremetió con todo el primer mandatario, en el marco de su asunción como jefe del PJ nacional. Y acotó: “Escriben libros donde no son capaces de admitir el desastre que han cometido”. Sin perder tiempo, Macri decidió romper el silencio desde que dejó el poder y dar su primera entrevista a la LN+ a una semana de la presentación de su libro “Primer Tiempo”. En la ocasión, tiró un par de definiciones que generaron revuelo político:“Pido disculpas todos los días. No me hace sentir menos. Yo di todo lo que pude”, “Yo creo que éste es el último gobierno populista que vamos a tener en la Argentina”, “Lo grave es que la Argentina está sin rumbo ni conducción, por eso todos los días estamos un poco peor. No hay un mensaje claro de qué quiere el Gobierno”, “Tenemos un kirchnerismo que ha secuestrado al peronismo hace casi 20 años y ha venido con la decisión de romper el sistema”, “Tengo clarísimo que Cristina (Fernández)me quiere preso” y “Yo creo que éste es el último gobierno populista que vamos a tener en la Argentina”.
La presencia de Schiaretti en el interior conlleva también la finalidad de alambrar la provincia y sondear la lealtad de los intendentes.
En la Casa Rosada recogieron el guante y no la dejaron pasar. El encargado de contestarle fue el jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero: “Macri quiere congraciarse tarde. Parece que se despertó de la siesta”. Yañadió: “No trajo ideas sobre cómo conseguir vacunas ni fortalecer el sistema de salud que ellos mismos deprimieron y destruyeron”. Potenciar la grieta que sigue dividiendo a los argentinos parece ser la estrategia elegida para hacer campaña en el presente año electoral. Sin embargo, la táctica de la que se cree que se sacará algún rédito político puede chocar frontalmente contra el hartazgo que se percibe en la sociedad argentina en torno de la eterna pelea de los políticos, más preocupados hoy en conseguir algún cargo que en solucionar los problemas de la gente.
Después de un año atravesado por la pandemia del coronavirus, el gobernador Juan Schiaretti salió a recorrer el territorio provincial. El jueves pasado iba a venir a Río Cuarto para habilitar, junto al intendente Juan Manuel Llamosas, otro tramo de pavimento de la avenida Buteler, una arteria clave para el flujo vehicular este-oeste de la ciudad. Pero el mal tiempo suspendió la visita oficial del mandatario provincial, la cual se postergó para cuando mejoren las condiciones climáticas. Sin embargo, Schiaretti estuvo ayer en Villa María para dejar inaugurado el busto del brigadier Juan Bautista Bustos, el primer mandatario constitucional de Córdoba. Se trata de desembarcos institucionales que hace el gobernador pero que, en medio de un año electoral, tienen connotación política. En efecto, la presencia de Schiaretti en el interior provincial conlleva también la finalidad de alambrar la provincia y sondear la lealtad de los intendentes a meses del proceso electoral del presente año. No en vano Llamosas ratificó días pasados, en una entrevista exclusiva con Puntal, su pertenencia al PJde Schiaretti. “Somos parte del equipo de Schiaretti y del PJcordobés”, se pronunció el intendente aunque aclaró: “Pero también tengo una excelente relación con el gobierno nacional, porque ha cumplido con compromisos que el gobierno anterior no cumplió”.
El mandatario cordobés busca evitar la fuga de intendentes hacia el Frente de Todos, en momentos en los que la Nación baja directamente fondos a los municipios y en un contexto en el cual todo indica hasta el momento que el peronismo irá dividido en la provincia:Hacemos por Córdoba con una lista y el frente de Alberto y Cristina Fernández con otra. Ya el Frente de Todos empezó a caminar Córdoba, de la mano del senador Carlos Caserio, quien busca su reelección en el cargo. El conflicto con el campo y la mala relación que hubo entre la Provincia y la Nación en torno de la Caja de Jubilaciones, cuando Cristina gobernaba el país, hicieron que la provincia se convirtiera en un distrito antikirchnerista. A tal punto que Córdoba fue la que le dio el triunfo a Macri en las presidenciales del 2015. El dilema pasa por el hecho de que Schiaretti comparte electorado con Juntos por el Cambio. Si el PJcordobés se kirchneriza pierde votos que van a parar al macrismo. Pero tampoco puede cortar vínculos con la Casa Rosada con la que mantiene una relación de dependencia económica, con respecto al envío de fondos. El schiarettismo sabe que ésta será una elección complicada. Pero cree que el gran desafío para su supervivencia política no pasa por el 2021, sino por el 2023.
Marcelo Irastorza. Redacción Puntal

