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En una semana, el Obispado tomó dos decisiones clave en relación a abusos

A principios de mes, el obispo Uriona separó al sacerdote Carlos Maffini tras ser acusado de abuso por una mujer en Carnerillo. En las últimas horas se conoció una dura resolución sobre el caso de Carolina Ferreyra.

En sólo 7 días el Obispado de Río Cuarto tomó dos decisiones contundentes en torno a las denuncias que salieron a la luz y apuntan a sacerdotes de la Diócesis.

El pasado 8 de marzo y a través de un comunicado oficial, el obispo Adolfo Uriona informó la determinación de separar a Carlos Maffini, el sacerdote de Carnerillo, que fue acusado por una mujer de abuso sexual. La medida se adoptó el mismo día en que se radicó la denuncia. Asimismo, “dispuso el inicio de la investigación previa que manda el Código de Derecho Canónico. Simultáneamente, suspendió cautelarmente al mencionado presbítero del ejercicio público del ministerio sacerdotal”.

Con fecha de 13 de marzo, otra víctima de abuso, Carolina Ferreyra -cuyo testimonio fue reflejado ayer en Puntal-, recibió un comunicado del Obispado que refleja la resolución adoptada por la Santa Sede, respecto de una denuncia que esta mujer hizo sobre abusos sufridos 19 años atrás por parte de un sacerdote, hoy devenido en intendente municipal en una localidad del sur cordobés.

Ambas denuncias tuvieron un alto impacto social y golpearon fuertemente a la Iglesia. En el caso del Obispado de Río Cuarto, la reacción fue inmediata, y tomó decisiones al respecto.

Esta postura va de la mano del debate que, en torno a los abusos y la pedofilia, se dio en el pasado mes de febrero en la Cumbre Vaticana frente a la Pederastia. Fue en el cierre de ésta cuando el papa Francisco reiteró lo dicho unos meses antes de este cónclave:  “La Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la Justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso”. 

No obstante este pronunciamiento,  algunos sectores apuntaron a que el Papa no especificó si esta determinación significa trasladar a la Justicia ordinaria todos los casos, como piden las víctimas.

El caso de Carolina

Sobre la denuncia pública de Carolina Ferreyra, que luego derivó en una investigación encarada desde el Obispado de Río Cuarto, este medio procuró comunicarse con el vicario general de la Diócesis, Juan Giordano, quien tomó parte del proceso participando de las entrevista con la víctima, pero  la decisión es no dar mayor información y esperar las directivas que bajen de la Santa Sede.

Ayer, y tras tomar estado público el caso en Puntal, la denunciante dijo que recibió la solidaridad de decenas de personas, así  como cuestionamientos. Pero ratificó su decisión de continuar adelante.

Carolina ratificó además su postura de no exponer públicamente el nombre de su victimario, por propia protección, y por no haber acudido aún a la Justicia ordinaria.

No obstante ello, el comunicado oficial del Obispado lo contiene y califica los hechos narrados por Carolina como “creíbles y graves”.

En diálogo con Puntal, la mujer insistió en que hay otra víctima del mismo sacerdote, y una tercera que por su estado emocional aún no se anima a exponer su situación.

El testimonio de Carolina Ferreyra es contundente. Desde 1999 estuvo tratando de hacer escuchar su calvario, pero no había encontrado eco. Fue su decisión de hacer público el caso a través de Facebook lo que activó la investigación por parte del Obispado de Río Cuarto. El caso llegó a la Santa Sede, que el pasado 13 de marzo emitió una resolución replicada en el escrito recibido por  la denunciante.

Tras los comentarios recibidos ayer, la propia Carolina Ferreyra  precisó fechas: “Hice denuncias en 1999 en Río Cuarto y en 2000 en Obispado Córdoba. Y la Iglesia no tomó acciones. En 2017 volví a hablar con el obispo de Río Cuarto y me volvieron a pedir una carta describiendo los hechos (lo mismo que hice en 2000). Entonces en enero de 2018 decidí hacerlo público”.

Ahora el sacerdote señalado sería llevado a juicio canónico, que es un proceso aplicado a religiosos en casos en los que se sospecha de abusos sexuales.

Carolina sigue esperando que la Iglesia adopte medidas. Fue tal el sufrimiento de estos 19 años que  aun no tiene la fortaleza para hacer una denuncia ante los tribunales ordinarios.

Más denuncias

Otro caso que se visualizó en los últimos tiempos fue el denominado “Chico del Campanario”, Mauricio Ruybal, quien denunció públicamente haber sido abusado sexualmente por un sacerdote en Corral de Bustos  y ratificó todos sus dichos ante la Justicia ordinaria.

Tanto en el caso de este hombre como en el de Carolina, coinciden en que los hechos ocurrieron años atrás, pero sus testimonios fueron subestimados y hasta ignorados. Recién ahora, tras salir a la luz por redes sociales o los medios de comunicación, es que comienzan a cobrar notoriedad.

Las víctimas de estos abusos sufrieron, en todos los casos, una revictimización pues debieron exponerse ante la opinión pública para lograr que sus testimonios fueran oídos y sus casos investigados. Queda ahora saber si habrá verdadera justicia.

Patricia Rossia

Redacción Puntal