La mecánica del reto es sencilla y por eso resulta especialmente peligrosa: los participantes deben cortar durante dos días toda comunicación con familiares, amigos y personas cercanas. No pueden responder llamados, contestar mensajes ni brindar ningún tipo de información sobre dónde están. La recompensa no es material sino simbólica: acumular puntos dentro de grupos digitales a partir de la alarma y la preocupación que generan en quienes los rodean.
Esa lógica de reconocimiento dentro de comunidades virtuales es uno de los elementos que hace al reto más atractivo para ciertos adolescentes. Grooming Argentina señaló que la práctica puede aprovechar la necesidad de pertenencia propia de esa etapa de la vida y, en algunos casos, la búsqueda de atención. La presión de pares también juega un rol: un menor puede terminar aceptando una propuesta que no habría considerado por su cuenta si la iniciativa viene de su círculo de amistades o de contactos en distintas plataformas.
Riesgos concretos
Cuando un adolescente desaparece sin avisar, la familia suele interpretar la situación como una emergencia. Eso puede derivar en denuncias por búsqueda de personas y en operativos policiales para intentar determinar el paradero del menor, con el costo humano y económico que eso implica. El riesgo se agrava si durante la ausencia el chico o la chica entra en contacto con personas desconocidas, o si un adulto lo manipuló para que aceptara participar del desafío en primer lugar.
La advertencia de Grooming Argentina no precisó cuántos adolescentes estuvieron involucrados en los nuevos casos detectados ni identificó las plataformas específicas donde el reto volvió a circular.
Qué pueden hacer los adultos
La organización pidió a madres, padres y adultos responsables que presten atención a los grupos, comunidades y canales de comunicación que frecuentan los niños y adolescentes, incluyendo las conversaciones que se generan a través de teléfonos celulares, tablets y computadoras. El objetivo es acompañar y supervisar la actividad digital de los menores para prevenir que acepten propuestas que puedan ponerlos en peligro.
Grooming Argentina también recomendó hablar con chicos y chicas sobre los riesgos concretos de ausentarse sin informar su ubicación, y les pidió directamente que no participen del reto. Aunque algunos adolescentes pueden percibir esa supervisión como una invasión a su privacidad, la organización sostuvo que el acompañamiento adulto es necesario frente a este tipo de desafíos.