Rostros y Rastros Argentina | Gastón Pérsico | Subrogación de vientre

A través de ovodonación y vientre subrogado, cumplieron su sueño de ser papás

Gastón Pérsico y Nicolás Molina cuentan el camino recorrido para ser los padres de Bautista, una licencia de 100 días para cuidarlo y el pedido de una ley que regule este tipo de gestación

Se conocieron en 2014, compartían desde siempre el deseo de ser papás, y en 2015 se anotaron en el Registro Único de Adopción. Se unieron a una agrupación de familias monoparentales para saber cómo era la situación de otras parejas. En 2017 se casaron y en 2020, cinco años después de estar registrados para ser familia de adopción, renovando cada año esa inscripción, pero sin respuesta, decidieron buscar otras alternativas. Así llegan al mundo de la gestación subrogada, algo totalmente desconocido para ellos. Ellos son Gastón Pérsico, ingeniero agrónomo, y Nicolás Molina, Lic. en ciencias políticas, y aquí cuentan su historia.

“Hicimos algunas averiguaciones en Estado Unidos y Ucrania para subrogación de vientre, pero los costos eran muy altos para nosotros. Llegamos a conocer que en Argentina ya había algunos casos, por eso agendamos turno con clínicas de fertilidad acá en Córdoba, armamos una red de información. Cuando vimos que era posible en Argentina, empezamos con la búsqueda de gestante. Fue un proceso largo y tuvimos tres intentos fallidos antes, con personas cercanas, amigas, familiares, pero por distintos motivos no se logró. Finalmente, logramos proceder con Dani, la gestante, luego de un proceso judicial. Hicimos una demanda al Estado para pedir permiso, tener el aval de la justicia y luego proceder con la parte medica”, contó Nicolás Molina (35 años).

“Generalmente este permiso no se hace antes de iniciar el proceso biológico sino después, se hace la gestación, una vez que nace el bebé se hace el trámite en la justicia. Nosotros decidimos ir por el camino más largo pero el que nos daba más tranquilidad. Pasamos ocho meses esperando que salga el fallo con el dictamen de la fiscal, tuvimos todo legalizado antes, porque después uno no sabe qué puede pasar después del nacimiento. Algunos abogados nos contaban que por ejemplo si tu bebé tiene alguna complicación médica o queda internado en neonatología vos no tenés el poder de decisión, como tampoco para gestiones en la obra social de tu hijo, por eso preferimos primer contar con el aval judicial”, señaló Gastón Pérsico (43 años).

Cuando se anotaron en el Registro de Adopción, sintieron que por ser una pareja de dos hombres, ¿tuvieron que pasar por pruebas diferentes que una pareja heterosexual?

-No, pero eso fue lo llamativo. No pasamos por ninguna prueba. En cinco años no nos llamaron ni una vez para continuar con el proceso. Solo nos anotamos, y eso sí llevo una gran cantidad de trámites y papeles. Nos llegó la confirmación de que estábamos anotados, nos dijeron que el siguiente paso era ese; llamarnos para seguir adelante, pero no lo hicieron. Año a año renovábamos esa intención de adoptar. Hasta seleccionamos prácticamente todas las opciones para adoptar; grupo de hermanos, de cualquier edad, estábamos abiertos a todo.

Gastón, es verdad que te ofreciste para ayudar a algún niño o niña luego del terremoto de Haití

-Sí, en 2007 antes de conocer a Nico, me fui al consulado para hacer todas las averiguaciones, pero en ese momento no estaban preparados, el país estaba totalmente destruido, y sin posibilidades de sacar gente del país, ni nada por el estilo.

Gastón, además tramitaste una licencia para ser el cuidador principal del bebé

-Así es, yo trabajo en Senasa desde 2014, soy ingeniero agrónomo, me desempeño como inspector certificante en el sector lácteo del Centro Regional Córdoba. Después de haber transitado todo este proceso en enero cuando aún estábamos gestando a Bauti, presenté una nota solicitando criar a mi hijo, no es una licencia de maternidad porque no soy mujer, pero sí es una licencia con una cantidad de días similar. No fue algo rápido, porque es algo nuevo, desconocido, se hicieron averiguaciones y análisis de normativas sobre leyes del convenio de trabajo y hasta leyes internacionales sobre el cuidado de los niños y niñas. Hasta que finalmente la con la ayuda del sindicato, y las autoridades de Senasa, junto con la presidenta Diana Guillén, me la otorgaron y estoy súper agradecido con todos porque es muy importante para mí, cuidar a mi hijo.

El óvulo es donado, ahora, la gestante, ¿la tuvieron que buscar ustedes? ¿Qué le recomendarían a una pareja que está en una situación similar?

-Dani (la mujer gestante) es conocida nuestra, no cualquier mujer se ofrece a gestar, y charlando con otras conocidas es una decisión que conlleva muchas cosas. En el caso de Dani decidió hacerlo de manera altruista, conocía nuestra historia se ofreció a ayudar, lo charlamos entre nosotros, y ella entendía el alcance de su participación. Entendía que iba a estar en el proceso solo en la gestación, al no haber aportado el óvulo, no tiene una vinculación genética con Bauti. Nuestro hijo va a conocer toda su historia, no le vamos a ocultar nada acerca de cómo llegó a nuestras vidas, de cómo fue concebido en la medida que él pueda ir entendiendo, y Daniela estará allí porque es parte de su historia, hasta si Bautista quiere conocerla. Pero lo importante es saber el rol que cada uno tiene para traer esta vida, y también saber que esa vida será criada por lo papás intencionales.

¿Cómo imaginan que hubiese sido este proceso con una ley de subrogación de vientres reglamentada en la Argentina?

-Sin duda, mucho más sencillo. Ojalá nuestra historia ayude a todas las personas que están en un camino similar. Necesitamos que se difunda y que la ley regule los derechos y obligaciones de las partes involucradas, que regule las obras sociales en temas como este, hoy hay un gris legal.

En Argentina

La gestación por sustitución o gestación con vientre subrogado en la Argentina existe y es legal hace varios años. Existe un vacío legal, ya que según el Artículo 19 de la Constitución Nacional, todo lo que no está prohibido está permitido, por el principio de reserva, con lo que la práctica de gestación solidaria está permitida ya que no afecta leyes de orden público. Ahora bien, lo que está prohibido, según la ley argentina actual, es el alquiler de vientre, donde medie un intercambio de dinero entre los padres comitentes y los gestantes, por afectar a la normativa del Código Civil y Comercial, a la dignidad y que no haya un abuso de una posición socioeconómica de una persona sobre otra. Por eso una ley que regule esta manera de gestar licuaría muchos de los inconvenientes y trabas por los que pasan las personas con deseo de ser madres o padres, historias similares a la de Gastón y Nicolás.

Por Fernanda Bireni