Lucas Ortiz, artista visual riocuartense, acaba de inauguran en las redes de la Agencia Córdoba Cultura, la Muestra Virtual de Fotografía Pausa. Idea del nuevo comienzo, en la que retrata la ciudad de Río Cuarto en tiempos de pandemia.
Sobre esta interesante exposición hablamos con Lucas.
-¿Cómo surge la idea de la muestra y qué te movilizó a realizarla?
-La idea surge por el hecho de estar atravesados por una situación que no nos es ajena, y la necesidad de realizar un registro de la ciudad durante el tiempo de la Pandemia, la particularidad del escenario resulta atractivo. Por otra parte busqué lograr un relato con una imagen no solo de carácter documental, sino intentar dotarla de un perfil más creativo en cuanto a cómo componer cada toma, destacando la situación de ausencia, de silencio, del no movimiento, es por eso que las trabajé con algún aspecto minimalista, jugando con simetrías, destacando formas, espacios, buscando equilibrio, y el peso visual en el vacío, y también diría que son surrealistas por el hecho de que las tomas dan esa sensación de irrealidad. Me movilizó el compromiso de comunicar, de mostrar nuestra ciudad como lo están tantas otras en este momento, para que nos identifiquemos dentro de un contexto mucho más amplio, es un hecho global que nos incluye.
-A todos nos impacta ver la ciudad desierta. ¿De qué manera te impactó a vos?
-Previo a salir a realizar el registro propiamente dicho, uno se imagina la fotografía que esperás tomar, una especie de boceto mental, pero obviamente luego eso no siempre se consigue tal cual uno lo piensa, simplemente porque hay factores que uno no puede controlar en cuanto al contexto en que hacés la fotografía, entonces lo que me impactó fue el hecho de recorrer las calles de la ciudad, de caminarlas, y de encontrarme con una realidad casi de ficción, todo en silencio, sin la dinámica habitual que tiene toda ciudad, y eso es lo que te choca, el darte cuenta que no es algo irreal sino justamente todo lo contrario, entonces realmente al momento de hacer las fotos la sensación de soledad que te rodea se siente ciertamente incómoda. Muchas de las tomas las hice en horarios en que la ciudad tenía otra vida, y esto lo hice así para que cada uno pueda recordar esa anterior situación la actual.
-¿Pensaste qué lugares retratar o se manifestaron en tu andar?
-El registro fue planificado en cuanto a qué lugares retratar, hice una lista tratando de incluir espacios que fueran referentes de la ciudad para que la mayor parte de la gente se sintiera identificada, de manera que la conexión que genere el ver un lugar que habitualmente no observamos con detenimiento pero reconocerlo ahora en las condiciones que nos plantea este contexto termina resultando en algo significativo, nos lleva a pensar en un pasado si se quiere lejano en comparación con este presente. Ese cuestionamiento que debe surgir al ver las imágenes y compararlas con nuestros recuerdos en esos lugares, es la idea de la pausa, del ponerse a pensar en el por qué, y qué debemos hacer para lograr un futuro que nos está diciendo que no podemos postergar más ciertas decisiones en cuanto a nuestra forma de vivir.
-¿Por qué decidiste para el video de presentación editar las imágenes en blanco y negro?
-Las imágenes del video que hicimos para difundir la serie de fotografías, fueron editadas en blanco y negro solo por una cuestión estética en cuanto a darle cierta unidad en un sentido de diseño. Las fotografías que componen la serie son a color.
-Además de ser la única posibilidad en tiempos de cuarentena para llegar a la gente, ¿la virtualidad te parece una buena forma de ver arte?
-La virtualidad no va a reemplazar la conexión que se genera al estar en frente de una obra materializada, su textura, su color, sus formas, su volumen, su aroma, los trazos, se aprecian estando en presencia de la obra, por ejemplo no es lo mismo ver una fotografía en un catálogo de la obra “Manifestación” de Antonio Berni en un catálogo, que verla en persona y poder acercarse y ver el óleo en la tela arpillera, la textura que tiene, y las dimensiones de la obra, e incluso la energía que el artista pone en ese trabajo. Pero la virtualidad es sin dudas un canal que nos acerca, que nos permite ser parte de un mundo globalizado, y por ende nos facilita el poder descubrir distintas expresiones y disciplinas lejanas que de otra forma probablemente no llegaríamos a conocer. En definitiva, es una buena herramienta siempre y cuando se eduque en cuestiones de su manejo, y fundamentalmente en qué consiste el lenguaje visual para formar el pensamiento crítico.
-Cuando se reabran las salas ¿vas a colgar la muestra?
-Esta serie de fotografías que constituyen “Pausa”, no son los únicos registros, hay más tomas que decidí reservar justamente para una segunda instancia, y de ser posible hacer la muestra de forma presencial, y sumarle una segunda serie para complementar el relato de todo el ensayo fotográfico.
-Sos fotógrafo de realizaciones culturales. ¿Extrañás el vivo?
-Me formé en las artes visuales como profesor, no específicamente en fotografía, pero sí aprendí lo que es el lenguaje visual, sus aspectos, y sobre todo su valor de crítica, de compromiso social, de opinión política, donde incluso muchas veces el mensaje de una obra trasciende lo estético, pero la fotografía llego a mí en esa instancia, en la de ser parte de eventos culturales en vivo, en particular en la música, ahí me forme en fotografía a partir de la curiosidad, de prueba y error, de experimentar la dinámica que tiene un momento artístico que no se repite y el poder registrarlo. Entonces del vivo sí extraño todo eso que uno no controla, todo el contexto, el azar que muchas veces termina definiendo una fotografía, el estar justo en un momento determinado, toda esa energía, se extraña.
-Por último, te pido una reflexión personal sobre los tiempos que estamos viviendo…
-Creo que es necesaria una revisión responsable y sincera acerca de los sistemas que tenemos tan aprendidos desde siempre en cuanto a cómo vivimos. Es una oportunidad para proponer nuevas formas de relacionarnos con el medio, pero el gran problema siempre serán los intereses de quienes manejan el poder económico, político. El hombre ya una vez se hizo mucho daño así mismo durante las grandes guerras mundiales, y surgieron las vanguardias, y se hicieron escuchar grandes pensadores, pero continuamos con los mismos sistemas de consumo, el mismo egoísmo, no aprendimos. Ahora estamos ante un hecho histórico igual de significativo, pero si no descartamos determinados intereses y sistemas vamos a seguir igual hasta que ya no haya oportunidad alguna.

