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Autoestima: por qué es tan importante para las personas

En esta nota intentamos responder qué significa valorarnos a nosotros mismos, a qué edad comienza a construirse esa valoración y cuáles son los pilares a analizar para saber si tenemos una autoestima equilibrada o no

‘Vamos! arriba el ánimo’, ‘seguro que podes lograrlo’, ‘que no decaiga’, ‘seguro la próxima lo lograrás’, ‘no te tortures’, ‘no tenés de qué avergonzarte’, ‘lo diste todo y lo das todo’. Cuántas veces escuchamos estas frases alentadoras a nuestro alrededor, seguramente muchas a lo largo de la vida. Sin embargo, quién las dice; ¿las recibimos de parte de esas personas que nos quieren ver bien o nos las decimos a nosotros mismos?

Desde la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), un grupo de profesionales bajo el nombre ‘Primero Tu Autoestima’, indicaron que la autoestima “es la valoración que tenemos sobre nosotros mismos y que, a lo largo de nuestra vida, sufre cambios constantes debido a las diferentes etapas de crecimiento de las personas”. Por eso aseguran que es muy importante empezar a valorar y conocer lo que significa la autoestima para entender y comenzar a aceptarse a uno mismo desde jóvenes.

Al mismo tiempo, desde Rostros & Rastros, hablamos con la terapeuta holística Elina Caballero quien señaló que “la autoestima se construye desde la concepción del embarazo, donde el bebé va sintiendo todas las emociones de la mamá, sus miedos, temores, dudas; siempre hormonalmente hablando. Cada emoción desencadena una cascada de cambios hormonales”. Además remarcó que “cuando el niño empieza a interactuar con otros es cuando empieza a ser consciente de su autoestima, en sociedad, con el intercambio que genera con el otro, primero sus padres, los miembros de la familia y luego sus pares”.

Desde la UNLP indican que el primer gran cambio de la autoestima comienza entre los 4 y 11 años, donde allí comienza a elevarse. Luego, en la adolescencia, la curva se estabiliza y se mantiene constante hasta los 15, donde se produce la baja autoestima en plena etapa de cambios.

Qué implica una baja autoestima

Una persona con baja autoestima suele ser alguien inseguro, que desconfía de las propias facultades y que tiene la incertidumbre de tomar decisiones por miedo a equivocarse. Además, necesita la aprobación del resto ya que tiene muchos complejos. Los adolescentes suelen tener una imagen distorsionada de sí mismos, tanto en sus rasgos físicos como de su carácter. Todo este sentimiento produce inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con otras personas. Le cuesta hacer amigos y está pendientes del qué dirán.

Cómo saber si tenemos una autoestima positiva

Según Caballero, para saber si tenemos una autoestima “equilibrada” hay que prestar atención a dos pilares fundamentales: la capacidad y el merecimiento. Según la terapeuta “ambos nos indicarán en qué nivel esta mi autoestima. Para poder medir mi autoestima, tengo que saber que en cuanto a capacidad, es todo eso de lo que soy capaz ahora. Mientras que merecimiento, es todo lo que yo tengo ahora, tanto económico, material como vincular”. Entonces, “si quiero hacer una mejora en mi autoestimo tengo que analizar esos dos pilares. En cuanto a capacidad, responderme de qué soy capaz ahora, y qué capacidades me faltan o necesito obtener para aumentar ese pilar de la autoestima, también en cualquier ámbito; relaciones, trabajo, casa, etc. Y en cuanto a merecimiento, tenemos que ver qué tengo yo ahora. Si no tengo lo que yo creo que merezco, tenemos que trabajar sobre eso. Esto es; no tengo pareja, ¿por qué, abro mi corazón o no lo abro, qué conocimiento emocional tengo sobre mí, sobre lo que quiero, por qué no tengo lo que merezco?”. La terapeuta indica que toda esta búsqueda tiene que llevarse adelante con la ayuda de un profesional para poder encontrar respuestas y afianzar estos dos grades pilares de la autoestima.

Qué hacer para aumentarla

Desde ‘Tu Autoestima Primero’ dijeron que para intentar aumentar la autoestima “debemos ser nuestros mejores amigos, saber que no hay nadie más importante que nosotros mismos. Aceptarnos tal y cómo somos, sin pensar que no hay nadie mejor o peor, es el primer avance para elevar nuestra autoestima”. Sugieren también que haya más lugares en donde hablar de esto, por ejemplo el ámbito educativo ya que influye en el rendimiento académico de los alumnos y puede ocasionar problemas de atención y concentración.

Desde hace ya varios años, sí se habla de reconocer emociones en edades formativas y eso es muy beneficioso porque es importante mantener el buen manejo de las mismas y saber controlar tanto las expectativas externas como internas que se produce por la exigencia de nuestra propia mente. Se debe aprender a ser capaz de aceptar la realidad y lidiar con la opinión de voces ajenas.

Qué pasa con los mandatos que nos frustran

Elina Caballero se refiere a esto diciendo que “los mandatos tienen mucho que ver con la época y el ámbito en el que crecemos, cuando una persona acata algo o hace algo para ser aceptada estamos ante una persona con una autoestima no fortalecida, porque ese factor externo pesa más que sus propias convicciones. Las frustraciones que vamos teniendo por no cumplir esos mandatos sociales son ‘pequeños fracasos’ que vamos teniendo en la vida, son mandatos que hoy son muy difíciles de lograr o que simplemente no queremos llevarlos adelante. Llegar a los 30 casada, con hijos, auto y casa es algo que no todos eligen, podes elegir invertir tu dinero en viajar. Lo que necesitamos saber es quién dictaminó eso (ese mandato) para nuestra vida, ¿la familia, la sociedad o quién?

Ninguna otra especie lo experimenta como nosotros

“Tener una autoestima equilibrada, tiene su importancia dentro de la vida social. Si fuésemos un ser individual, si viviéramos solo consiguiendo agua y comida no impactaría tanto. Pero somos eres sociales y necesito construir una autoestima con valía y capacidades para poder trabajar, tener pareja, tener amigos, relacionarnos socialmente. La autoestima es algo tan humano que no hay otra especia que se vea influenciado por ese factor tanto como el ser humano. Un tigre si no puede cazar para vivir, sigue intentándolo hasta que caza, nosotros no, si nos enfrentamos a un fracaso tenemos que volver a empezar y eso nos toca nuestra autoestima”, analizó la terapeuta sobre el final de la charla con Rostros & Rastros.

Por Fernanda Bireni