Recientemente, la iglesia se pronunció en contra de esta medida, a través de un documento titulado "Educar y no castigar", en el que pidieron un abordaje integral que priorice la educación, la contención y el acompañamiento de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Juncos resalta que esta no es la primera vez que la jerarquía de la iglesia muestra una postura antagónica en cuanto a la medidas de este tipo. "No es solamente aquí en Argentina o en Córdoba, muchas veces lo hemos hecho y en todas partes del mundo" destaca.
El sacerdote reflexiona, además, sobre el impacto de medidas como estas alrededor del mundo: "Ya que tenemos el defecto de pensar que lo de afuera es mejor... en otros lugares en los que se ha bajado o pretendido bajar (la edad de imputabilidad), la iglesia siempre se ha pronunciado en contra. Además en algunos lugares donde se ha bajado, también se ha vuelto atrás. Países que para nosotros son "admirables", como los países nórdicos por ejemplo, que han dado un paso en ese sentido, después han dado un paso atas en muy corto tiempo, porque no es solo una cuestión de buen corazón, se sabe que esto no trae soluciones"
En cuanto al documento presentado por el cardenal y arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, en sintonía con los obispos y el resto de la iglesia, Juncos expresó estar totalmente de acuerdo.
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"También tenemos que hacernos cargo de que la educación no es una cuestión que nos sea ajena. Es mucho más que dar herramientas para defenderse económicamente, la educación tiene que ver con los valores, con un posicionamiento frente a la vida" plantea el cura riocuartense.
Continúa afirmando que: "La educación esta mas allá de la institución escuela, tiene mucho que ver con la familia, con el estado en sentido general, con aquellas cosas que el estado propone. La misma Iglesia cordobesa se ha manifestado muy fuertemente en contra de todo lo que tiene que ver con el juego online, esto tiene que ver con la educación".
El párroco afirma que un proyecto de ley como este, apuntan simplemente a satisfacer ciertos intereses: "van generando una especie de sentido común que dice que los grandes delincuentes son los niños, que la culpa de todo la tienen ellos, que son los peores porque entran por una puerta y salen por la otra.. cuando de hecho hay responsabilidades que asumir para "educar y no castigar", y también cuando sabemos muy bien que la incidencia estadística proporcional del delito de menores de 15 años es bajísima."
A esto le agrega otra reflexión, vinculada a que para algunos este proyecto puede ser una especie de alivio porque "les saca el problema de encima" y se lo traslada a la dimensión punitiva del estado.
Para concluir extiende un pedido a los legisladores para que revean la cuestión: "muchos son católicos, otros son cristianos, muchos son 'no creyentes' pero tienen valores semejantes a los del evangelio. Tengan en cuenta que esta ley no trae soluciones, trae mas problemas".