Al respecto, el cardenal y arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, reflexionó sobre el Evangelio de las Bienaventuranzas y ofreció una fuerte palabra pastoral vinculada a la realidad social actual.
En sintonía con el reciente mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina, el prelado advirtió sobre el riesgo de responder a los problemas sociales únicamente desde el castigo penal.
Al evocar a Jesús proclamando las Bienaventuranzas ante personas sencillas, familias atravesadas por la pobreza y el dolor, Rossi remarcó que el mensaje cristiano no impone normas, sino que propone un camino de felicidad posible, una alegría profunda que no desconoce la cruz, sino que nace del amor y la esperanza.
Desde esa mirada evangélica, el arzobispo se refirió con preocupación al debate sobre la baja de la edad de imputabilidad y alertó sobre llegar tarde a la vida de los jóvenes.
“Es triste ver que tenemos que llegar a nuestros jóvenes a través del castigo y llegar tarde. Frente al fracaso de lo que no supimos cuidar, contener y educar, la única respuesta que se propone es más pena, más encierro, más dolor”, expresó.
Con palabras sencillas y contundentes, Rossi profundizó su crítica: “Es triste tener que castigar en vez de contener, encadenar en vez de abrazar. Es triste proponer como solución una celda y no un aula, una canchita de fútbol en el club o en nuestra parroquia”.
En ese marco, citó al juez catamarqueño Rodrigo Morabito, quien sostiene que “el derecho penal no repara lo que el Estado, la sociedad y la Iglesia no supimos cuidar a tiempo”.
El cardenal también alertó sobre la tendencia a criminalizar a los jóvenes más vulnerables sin asumir, con la misma firmeza, la responsabilidad de los adultos y de los sistemas que generan exclusión, violencia y abandono.
Subrayó que “proteger a la sociedad no es sólo sancionar, sino prevenir, acompañar y estar presentes a tiempo” y afirmó que las Bienaventuranzas siguen siendo hoy un camino contracorriente, pero profundamente humano, que invita a comprometerse con una felicidad posible, compartida y solidaria.
Y encomendó a los niños y jóvenes a la intercesión de la Virgen María, pidiendo no perder nunca la esperanza ni la capacidad de cuidar y acompañar.
A estas expresiones se sumó el obispo Adolfo Uriona, quien también se manifestó en contra de la baja de la edad de imputabilidad y sostuvo que “el abordaje tiene que ser integral”.
En la misma línea, el obispo Sergio Buenanueva compartió en redes sociales el documento de la Iglesia en rechazo a la iniciativa, reforzando la postura del Episcopado frente al debate legislativo.