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Ambiente: ¿la ganadería es parte del problema o parte de la solución?

Un estudio del IPCVA relevó la sustentabilidad de la ganadería argentina: huella hídrica, de agua, de carbono, emisión de gases y cuidado ambiental

La ganadería "no es parte del problema sino parte de la solución” a los desafíos ambientales, aseguró un informe encargado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) a la Red de Seguridad Alimentaria del Conicet, que reunió a científicos y técnicos argentinos.

El informe “Carne Argentina, Carne Sustentable: la ganadería no es parte del problema sino parte de la solución” fue presentado hoy en el seminario nacional "Carne Argentina, Carne Sustentable", realizado de forma online bajo el premisa "Cómo la ganadería contribuye a la sustentabilidad de los sistemas agroalimentarios".

"Para el productor, la ganadería es un estilo de vida, no solamente un negocio; por eso, para el productor la sustentabilidad es ambiental -preservar el ambiente en donde se encuentra trabajando-, económica -generar riqueza-, pero también social", afirmó el presidente del IPCVA, Juan José Grigera Naón.

Según Grigera Naón, “para mejorar se necesita tener datos e indicadores precisos generados por la ciencia; esto que parece una obviedad, en los últimos tiempos se ve cuestionado por muchas razones: dogmáticas, intereses creados, desconocimiento, ideológicas”.

Para el ejecutivo, “en muchos casos las normas tienen en cuenta razones emotivas y se legisla por las dudas, o se permite algo por las dudas, lo que se llama el principio precautorio, y no con bases científicas”.

https://twitter.com/IPCVA/status/1436351536154783744

En la ganadería, señaló, “no se tiene en cuenta la captura de carbono por parte de estos sistemas que son fundamentalmente pastoriles y silvopastoriles, la descarbonización, la captación del dióxido de carbono por las plantas del suelo que se transforman en materia orgánica enriqueciendo así el suelo”.

Por otra parte, consideró, se desconoce que “no todos los países tienen las mismas responsabilidades, sino que las responsabilidades respecto al cambio climático y mitigación de los efectos ambientales tienen que ser proporcionada con la contaminación de cada país y no todos por igual”.

En ese sentido, remarcó, según surge del estudio, “la ganadería argentina contribuye sólo en un 0,15% a los gases de efecto invernadero de todo el mundo, mientras que sólo dos países son responsables del 50%”.

El relevamiento, que involucró a 45 investigadores de universidades nacionales y provinciales, e institutos como el INTA y el INTI, "es un trabajo único y la idea es que sirva para el sector público y privado, para saber qué estamos haciendo bien y qué tenemos que mejorar, y mostrar que la ganadería no es parte del problema, es parte de la solución del problema".

Oportunidades y amenazas ante un nuevo escenario

El economista y docente de la UBA, Roberto Bisang, describió una serie de amenazas y oportunidades en el marco del Seminario “Carne Argentina, Carne Sustentable” organizado por el IPCVA.

“Amenazas porque se trata de un modelo o de un producto que tiene un horizonte de franca expansión. Incluso bajo las condiciones actuales de disrupción del comercio internacional por el tema de la pandemia, ha demostrado ser una de las actividades dinámicas a nivel internacional. Digo oportunidad porque en tanto y en cuanto se pueda sustentar la diversidad de temas ambientales, el cumplimiento de normas y el debido respeto de acuerdos establecidos, aparece la base para ser diferenciación o capturar a través de bonos de carbono o de otros instrumentos algún beneficio adicional en la cadena de ganados y carnes en cuanto se cumpla todo ese tipo de pre requisitos internacionales. Amenaza porque en condiciones de demanda, de presión sobre la oferta pueden pasar desapercibido pero en eventuales restricciones en la demanda los modelos de selección empiezan a dispararse en todos los mercados a través de restricciones selectivas sobre los blancos más débiles”, advirtió Bisang.

Y agregó: “Desde ese punto de vista tenemos una luz amarilla, primero en cuanto a accesibilidad y segundo de eventual restricción a este comercio internacional dependiendo de cada caso en particular y cada situación contenida en la letra chica de los convenios internacionales”, explicó.

Ya sobre el final de su charla, Bisang destacó que “sin duda es un tema ineludible en futuro cercano, más allá de la competitividad de la cadena internacional de carnes, leches, eventuales restricciones de este tipo pueden excluir a mercados completos o abrir nuevas áreas de negocios. Pero el tema no se puede dejar barrer debajo de la alfombra porque a la corta o a la larga aparece y aparece cotidianamente en el caso de otras economías, aquellas que han hecho mucha presión sobre el ambiente, vía deforestación y demás. Segunda cuestión, la complejidad de lo ambiental. No hay un objeto de estudio llamado ‘lo ambiental’. Es una confluencia de circunstancias, de distintas miradas, perspectivas, de alta complejidad”, dijo.

Y sigirió: “Cualquier tipo de situación que tenga como epicentro lo ambiental definido a partir de esa complejidad, implica la necesidad de contar con un tratamiento científico riguroso y multifacético. Riguroso porque los datos tienen que estar bien fundamentados, la metodología estar bien explicita, la captura de datos eficiente y sustentable a lo largo del tiempo. Multifacético porque hay cuestiones que vienen desde la microbiología del suelo, el ciclo de vida, la dinámica de animal, del bovino, los modelos de transporte o cada una de las disciplinas que aportar conocimientos, perspectivas, opiniones, metodologías y datos sobre este tipo de complejidad. Por último la necesidad de tener una institucionalidad que pueda dar respuesta proactiva o reactiva, eso es de segundo nivel frente a este tipo de restricciones y/o oportunidades internacionales, allí es necesario una cierta coparticipación entre actividad privada y pública”.