El Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, más conocido como Bafici a secas, ya calentó sus motores: arrancó el miércoles con la proyección gratuita de la comedia “Claudia”, de Sebastián de Caro, en el Parque Centenario y seguirá hasta el domingo próximo con una maratón de proyecciones en las salas del complejo Multiplex, de Belgrano, pero también en las calles de la capital del país.
Con menos visitas rutilantes que otros años -a último momento se bajó Brian De Palma-, la apuesta de la 21ra edición es darle mayor presencia al festival en las calles porteñas.
Bajo la dirección artística de Javier Porta Fouz, el Bafici se mudó de sede. Esta vez la base de operaciones no está en El Abasto, ni en el Centro Cultural de la Recoleta, como sucedió en las últimas ediciones, sino que se trasladó al barrio de Belgrano, al complejo Multiplex.
La principal categoría del festival, la Competencia Oficial Internacional, tiene este año 15 películas que compiten. Lo que sigue es un repaso por cada uno de los títulos que pugnan por quedarse con el trono del cine independiente.
Vuelta por el universo
Con un total de 9 óperas primas, hay títulos de Alemania, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Israel, Japón, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Uruguay.
La alemana Music and Apocalypse, dirigida por Max Linz, es una sátira, por momentos convertida en musical, en torno al sistema universitario. Monos, de Alejandro Landes, el director nacido en Brasil pero colombo-ecuatoriano y cuya primera película fue sobre Evo Morales (“Cocalero”), es una coproducción entre seis países que tiene como coguionista a Alexis Dos Santos, premiado en el Bafici por “Glue” en 2006.
La selección también incluye Noemí Gold, una comedia porteña de Dan Rubinstein, en la que pese a intentarlo Noemí no logra interrumpir su embarazo y, como si fuera poco, recibe como huésped a su primo separado, un popular comediante estadounidense en las redes sociales de dudoso talento; y Ojos negros, de Marta Lallana e Ivet Castelo, en la que Paula, una chica de 14 años con dificultades para relacionarse, debe pasar el verano con su tía y su abuela agonizante en el pueblo de su familia materna, a la que apenas conoce.
Este año hay dos títulos canadienses en la competencia: MS Slavic 7, una película codirigida por Sofia Bohdanowicz (a quien Bafici dedicó una retrospectiva pionera dos años atrás) y Deragh Campbell, en la que una joven descubre en el archivo de Harvard que su bisabuela mantuvo una correspondencia con un poeta polaco, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial; y Spice It Up, una comedia en la que una estudiante de cine lucha para completar su proyecto de tesis. Codirigido por Isabelle Dupuis y Tim Geraghty, The Unicorn es un documental sobre el álbum de música country homónimo editado por Peter Grudzien en 1974, el primero abiertamente gay del género. L'Homme fidèle narra un triángulo amoroso dirigido y protagonizado por Louis Garrel y coescrito junto al mítico Jean-Claude Carrière. God of the Piano, la ópera prima de Itay Tal, es un thriller en el que Anat, una reconocida pianista, siente que la sordera de su hijo amenaza sus planes de convertirlo, también, en un gran músico y toma una decisión impactante. We Are Little Zombies, la ópera prima de Makoto Nagahisa, cuenta la historia de cuatro adolescentes que acaban de perder a sus padres y se encuentran en un crematorio, con un estilo visual que recuerda por momentos a Wes Anderson y con mucha música pop. Ray & Liz está estructurada en tres episodios basados en las memorias del director y fotógrafo Richard Billingham, con foco en sus padres, Ray y Liz, y en la experiencia de crecer en los márgenes geográficos y sociales de Birmingham, atravesado por un humor inquietante.
Aniara, de Pella Kagerman y Hugo Lilja, es una adaptación sci-fi del poema de Harry Martinson, el Nobel de Literatura sueco, que narra las dramáticas complicaciones del viaje de unos colonos a Marte. Koko-di Koko-da, de Johannes Nyholm, es una fábula nihilista que cuenta el devenir de una pareja traumatizada que se adentra en el bosque con la intención de acampar y salvar su relación, pero se ve atrapada en una sangrienta y surreal pesadilla. En Cronofobia, de Francesco Rizzi, un hombre misterioso y una mujer dolida cruzan sus caminos en el paisaje gélido de Tesino, en Suiza, y entablan una relación en la que casi nada es lo que parece. Por último, en Los Tiburones, la ópera prima de Lucía Garibaldi por la que fue premiada en Sundance, Rosina, una adolescente, ve o cree ver la aleta de un tiburón y ese rumor altera la paz del balneario, mientras ella vive esos momentos en los que todo puede parecer extremadamente intenso.
Sin el glamour de los festivales de alfombra roja, el Bafici sigue siendo un pretexto válido para asomarse a las nuevas cinematografías.
Más allá de las que compiten en las distintas categorías, el festival ofrece 400 proyecciones en 12 días: un despropósito que cualquier cinéfilo de ley agradecerá.
Bajo la dirección artística de Javier Porta Fouz, el Bafici se mudó de sede. Esta vez la base de operaciones no está en El Abasto, ni en el Centro Cultural de la Recoleta, como sucedió en las últimas ediciones, sino que se trasladó al barrio de Belgrano, al complejo Multiplex.
La principal categoría del festival, la Competencia Oficial Internacional, tiene este año 15 películas que compiten. Lo que sigue es un repaso por cada uno de los títulos que pugnan por quedarse con el trono del cine independiente.
Vuelta por el universo
Con un total de 9 óperas primas, hay títulos de Alemania, Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Israel, Japón, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Uruguay.
La alemana Music and Apocalypse, dirigida por Max Linz, es una sátira, por momentos convertida en musical, en torno al sistema universitario. Monos, de Alejandro Landes, el director nacido en Brasil pero colombo-ecuatoriano y cuya primera película fue sobre Evo Morales (“Cocalero”), es una coproducción entre seis países que tiene como coguionista a Alexis Dos Santos, premiado en el Bafici por “Glue” en 2006.
La selección también incluye Noemí Gold, una comedia porteña de Dan Rubinstein, en la que pese a intentarlo Noemí no logra interrumpir su embarazo y, como si fuera poco, recibe como huésped a su primo separado, un popular comediante estadounidense en las redes sociales de dudoso talento; y Ojos negros, de Marta Lallana e Ivet Castelo, en la que Paula, una chica de 14 años con dificultades para relacionarse, debe pasar el verano con su tía y su abuela agonizante en el pueblo de su familia materna, a la que apenas conoce.
Este año hay dos títulos canadienses en la competencia: MS Slavic 7, una película codirigida por Sofia Bohdanowicz (a quien Bafici dedicó una retrospectiva pionera dos años atrás) y Deragh Campbell, en la que una joven descubre en el archivo de Harvard que su bisabuela mantuvo una correspondencia con un poeta polaco, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial; y Spice It Up, una comedia en la que una estudiante de cine lucha para completar su proyecto de tesis. Codirigido por Isabelle Dupuis y Tim Geraghty, The Unicorn es un documental sobre el álbum de música country homónimo editado por Peter Grudzien en 1974, el primero abiertamente gay del género. L'Homme fidèle narra un triángulo amoroso dirigido y protagonizado por Louis Garrel y coescrito junto al mítico Jean-Claude Carrière. God of the Piano, la ópera prima de Itay Tal, es un thriller en el que Anat, una reconocida pianista, siente que la sordera de su hijo amenaza sus planes de convertirlo, también, en un gran músico y toma una decisión impactante. We Are Little Zombies, la ópera prima de Makoto Nagahisa, cuenta la historia de cuatro adolescentes que acaban de perder a sus padres y se encuentran en un crematorio, con un estilo visual que recuerda por momentos a Wes Anderson y con mucha música pop. Ray & Liz está estructurada en tres episodios basados en las memorias del director y fotógrafo Richard Billingham, con foco en sus padres, Ray y Liz, y en la experiencia de crecer en los márgenes geográficos y sociales de Birmingham, atravesado por un humor inquietante.
Aniara, de Pella Kagerman y Hugo Lilja, es una adaptación sci-fi del poema de Harry Martinson, el Nobel de Literatura sueco, que narra las dramáticas complicaciones del viaje de unos colonos a Marte. Koko-di Koko-da, de Johannes Nyholm, es una fábula nihilista que cuenta el devenir de una pareja traumatizada que se adentra en el bosque con la intención de acampar y salvar su relación, pero se ve atrapada en una sangrienta y surreal pesadilla. En Cronofobia, de Francesco Rizzi, un hombre misterioso y una mujer dolida cruzan sus caminos en el paisaje gélido de Tesino, en Suiza, y entablan una relación en la que casi nada es lo que parece. Por último, en Los Tiburones, la ópera prima de Lucía Garibaldi por la que fue premiada en Sundance, Rosina, una adolescente, ve o cree ver la aleta de un tiburón y ese rumor altera la paz del balneario, mientras ella vive esos momentos en los que todo puede parecer extremadamente intenso.
Sin el glamour de los festivales de alfombra roja, el Bafici sigue siendo un pretexto válido para asomarse a las nuevas cinematografías.
Más allá de las que compiten en las distintas categorías, el festival ofrece 400 proyecciones en 12 días: un despropósito que cualquier cinéfilo de ley agradecerá.

