Finalmente los pluviómetros de Córdoba lograron acumular algo de agua en su interior el miércoles, con el paso de una tormenta que dejaron hasta 33 milímetros en Balnearia, en el departamento San Justo, en el noreste, y una media de entre 15 y 20 en General Roca, los dos que más aportes recibieron según el relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba a través de su red de estaciones. Jovita fue, en el sur, la más beneficiada con 24 milímetros mientras que en Río Cuarto el aporte de agua rondó los 10-15 milímetros. En San Martín fue muy escaso, con registros que no superaron los 5 milímetros.
Si bien significó una primera lluvia generalizada, los aportes nofueron demasiados y no permiten cambiar de manera significativa el retraso de agua que viene acumulando la provincia, especialmente desde fines del verano y comienzo del otoño.
Esta situación de sequía está provocando en la agricultura dos consecuencias directas: atraso en la siembra de la gruesa, que es la mayor de la historia en el caso del maíz; y un deterioro importante en el estado general del trigo y los cultivos de invierno.
Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, el trigo en la provincia arrancó con baja humedad a la siembra, lo cual explica en gran parte la baja en la superficie sembrada que, respecto a la campaña pasada, fue de casi un 30%, pero alcanza casi la mitad de la superficie ocupada en el ciclo 2019/20.
A la fecha de relevamiento -segunda quincena de septiembre- casi el 70 % de los lotes sembrados con trigo se encontraban entre regulares y malas condiciones debido al contexto de estrés hídrico por falta de agua, y térmico por heladas que estarían provocando una pérdida importante de macollos y formación de espigas con bajo número de granos. Solamente un 6% del cultivo presentaba un estado entre muy bueno y excelente, al tratarse de lotes sembrados bajo riego o en zonas con mayor humedad, de acuerdo al trabajo de la Bolsa.
“Por otro lado, el 80 % de los colaboradores que reportaron trigo mencionaron problemas sanitarios causados por la presencia de: arañuela (Penthaleus major), pulgón verde de los cereales (Schizaphis graminum), mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis) y roya anaranjada o de la hoja (Puccinia triticina) en incidencia entre media y baja, con mayor daño en la zona del departamento Juárez Celman”, advirtió la entidad.
Al encontrarse gran parte del cultivo transitando su periodo crítico y dado el contexto climático y sanitario, es de esperar que la situación impacte negativamente en los rendimientos y, por ende, en la producción provincial, anticipa el informe.
En el caso del garbanzo, de las hectáreas sembradas en secano, un 20% se encontraba en estado entre regular y malo a causa del estrés térmico y la falta de agua que estaría teniendo mayor incidencia en la zona de Totoral donde, además, se reportó la aparición de rabia del garbanzo (Ascochyta rabiei) en incidencia baja.
No es muy diferente lo que ocurre a nivel nacional con el clima y su incidencia en los cultivos.
La Bolsa de Cereales porteña destacó que la falta de lluvias en gran parte del área agrícola nacional determinó un recorte de 400.000 toneladas en la estimación de producción de cebada, de 5,4 millones a 5 millones de toneladas.
La falta de agua también acentuó la mala condición del cultivo de trigo, detuvo la siembra de maíz y ralentizó la incorporación de girasol.
El informe de la entidad bursátil advirtió que la ausencia de precipitaciones afectó a la mayoría de las 1,3 millones de hectáreas sembradas con cebada, por lo que “se esperan importantes mermas en los rendimientos e incluso un aumento en las pérdidas de área cosechable siendo ambos núcleos las regiones más afectadas”.
Respecto al trigo, la falta de humedad “continúa reduciendo el potencial en el centro del área agrícola”, por lo que podría producirse un nuevo recorte en la estimación de producción, que actualmente se mantiene en 17,5 millones de hectáreas. Hacia el sur, si bien las bajas temperaturas permitieron mantener la condición del cultivo relativamente estable, la región depende de lluvias en el corto plazo mientras sectores del sudeste de Buenos Aires comenzaron a manifestar signos de estrés hídrico.
En paralelo, la incorporación de cuadros de maíz con destino grano comercial “no logra tomar impulso”, mientras se transita las últimas semanas de la ventana de siembra temprana en el centro del área agrícola.

