Concretamente Córdoba produce un total de 579.744 metros cúbicos, con un incremento de casi 2 puntos en su participación en la última década. La segunda provincia en cuanto a capacidad productiva de bioetanol es Tucumán, con un total de 319.249 metros cúbicos y el 24,5 % de la elaboración nacional, pero en este caso a partir de caña de azúcar, la otra materia prima que utiliza la Argentina.
Lo cierto es que a pesar del buen desempeño de la industria etanolera, desde hace años que el sector viene transitando un estancamiento por el techo que la legislación le estableció, especialmente en tiempos de pandemia cuando se actualizó el marco normativo original que duró 15 años. La segunda ley regulatoria del sector impidió que el desarrollo del sector continuara e ingresó en una meseta. Por eso, tanto la Cámara de Bioetanol de Maíz como el Centro Azucarero Argentino remarcan que en 2025 “Argentina fracasó en su intento de modernizar la legislación sobre biocombustibles, perdiendo una oportunidad para generar más inversiones en un mercado competitivo y desregulado que permita un mayor valor agregado a su producción primaria, sin afectar los intereses del mundo petrolero”. Es que en un momento un nuevo proyecto de ley consensuado desde las provincias bioenergéticas comenzó a avanzar con fuerza en el Congreso y en un punto se pensó que contaba con el aval del Gobierno. Pero luego llegó el tiempo electoral y el Congreso prácticamente se paralizó, al tiempo que las señales del oficialismo sobre el proyecto de biocombustibles comenzaron a ser confusas. La intención de las provincias productoras, con Córdoba a la cabeza, era ampliar el corte de etanol en las naftas que permanece estancado desde hace 8 años en el 12%.
Pero, a pesar de desempeñarse con un marco regulatorio agotado, la industria mantuvo en 2025 sus niveles de producción en alrededor de 1,3 millones de metros cúbicos, abasteciendo sin dificultades el porcentaje de corte.
Sin embargo, un dato no menor es que la importación de naftas en 2025 igual alcanzó los 410 millones de dólares, divisas que el Banco Central se habría ahorrado si la Secretaría de Energía o una nueva ley, aumentaba el corte de bioetanol al 15% (E15) en vez del E12 actual.
Aun así, sin computar diciembre, el bioetanol le permitió al país un ahorro de divisas de US$ 619 millones en 2025 al haber evitado importaciones de naftas equivalentes a los metros cúbicos entregados para consumo. En los ocho años previos, este beneficio a la balanza comercial del país acumuló US$ 5.051,8 millones.
Asimismo, gracias al octanaje del bioetanol, las refinadoras de petróleo volvieron a tener en 2025 un sustancial ahorro en su costo de producción: compraron etanol por US$ 755,5 millones, evitando un costo extra de US$ 1.236,6 millones si hubiesen utilizado como fuente octánica al Tolueno y de US$ 535,8 millones si optaban por sustituirlo por MTBE.
Por otra parte, el precio local del bioetanol en 2025 -fijado por la Secretaría de Energía, aunque sin aplicar las fórmulas de precios vigentes para ello– fue, en promedio, de US$ 0,63 por litro, una contracción de US$ 0,02 por litro con relación a 2024. El valor promedio del bioetanol de maíz fue de US$ 0,60 por litro (US$ -0,03 respecto a 2024) y el de caña fue de US$ 0,66 por litro (-0,02 US$ respecto a 2024).
Al comparar la evolución acumulada en los últimos dos años del precio del bioetanol (promedio maíz y caña) con el precio de las naftas sin impuestos (promedio premium y super, base precio surtidor YPF CABA) y con el total de impuestos, se observa la ostensible diferencia entre uno y los otros. De hecho, en 2024 los aumentos fueron del 284% y 189% de combustibles y etanol respectivamente. El año pasado completaron un 36% y 30% respectivamente. Además, si se tiene en cuenta la alta incidencia que tiene el incremento de los combustibles en la inflación, es evidente que la mayor contribución para mitigar dicho impacto fue un costo que soportó el bioetanol.
Exportaciones e importaciones
Por su parte, las exportaciones crecieron un 55% en 2025 respecto de 2024, totalizando 130.000 metros cúbicos al año, cifra récord desde que se estableció el uso de alcohol en naftas en 2006, mediante la Ley 26.093.
Como contracara, la demanda interna está prácticamente estancada desde 2022, totalizando 1,181 millones de metros cúbicos en 2025, quedando levemente por encima a los valores de 2024. Diferenciando por materia prima, en 2025 el abastecimiento fue, al igual que en 2024, de 53% a partir de bioetanol de maíz y 47% a partir de caña de azúcar. La capacidad de producción actual es de aproximadamente 1.450.000 metros cúbicos, mientras la demanda anual de bioetanol en Argentina ronda los 1,2 millones de metros cúbicos, lo que deja una capacidad ociosa del 25%.
“Este significativo incremento es resultado de inversiones superiores a los 1.500 millones de dólares desde 2012, a pesar de las numerosas dificultades económicas atravesadas por el país y la falta de una polìtica de biocombustible clara y sostenible”, agregaron desde las cámaras productoras. Sólo en el período 2024/25 las inversiones superaron los 150 millones de dólares.
El nivel de mezcla obligatoria del 12% de bioetanol en las naftas comercializadas en Argentina se cumplió en 2025, mejorando 0,5 puntos porcentuales frente a 2024. Sin embargo, estancándose en un corte del 12% Argentina ha perdido terreno frente a países vecinos, aun teniendo una enorme disponibilidad de recursos y materia para multiplicar en al menos 10 veces su producción actual.
En los primeros 11 meses de 2025 se importaron naftas por un total de 660 mil metros cúbicos por lo que en el año superarán los 700 mil metros cúbicos, volumen superior al promedio de los últimos ocho años que fue de 557 mil metros cúbicos.
Esto es consecuencia de que la capacidad de producción de naftas en nuestro país opera al máximo (no tiene más capacidad de refinación), por lo que, para satisfacer la demanda, además del bioetanol de caña de azúcar y maíz, es necesario importar volúmenes significativos de naftas, los que podrían ser reemplazado por bioetanol de producción nacional.
Pese a todo, desde el Centro Azucarero Argentino y la Cámara de Bioetanol de Maíz confían todavía “en que el dialogo con las autoridades y los legisladores conducirá a una nueva Ley que nos permita crecer en el valor agregado de nuestras materias primas y recuperar el terreno perdido frente a nuestros vecinos: Paraguay tiene una mezcla del 30%, Bolivia del 25% y en Brasil, el 50% del combustible para el transporte automotor es bioetanol”, manifestaron.
El escenario en el arranque de 2026 La evolución de las principales variables del bioetanol muestra el resultado de inversiones en agregado de valor a la producción en varias provincias argentinas y su potencial en favor de la balanza comercial del país, el cuidado ambiental y el desarrollo federal. Tan solo en 2025, el bioetanol posibilitó un ahorro de US$ 619 millones al evitar importaciones de naftas equivalentes a los m3 entregados para consumo. En los ocho años previos, este beneficio acumuló US$ 5.051,8 millones. “Confiamos que el diálogo con las autoridades y los legisladores conducirá en 2026 a una nueva Ley que nos permita crecer y recuperar el terreno perdido frente a nuestros vecinos: Paraguay tiene una mezcla del 30%, Bolivia del 25% y en Brasil, el 50% del combustible para el transporte automotor es bioetanol”, remarcan desde las cámaras sectoriales.