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El blindaje del interior contra el coronavirus

Frente a la flexibilización de nuevas actividades, los municipios pusieron puestos de control en los accesos para frenar el ingreso de la pandemia y evitar que se multipliquen los contagios. El día lunes será todo un desafío para los intendentes.

Los intendentes buscan blindarse contra el coronavirus. En las principales ciudades del interior, en las cuales se empezaron a liberar nuevas actividades económicas que estaban frenadas por la cuarentena, se dispusieron controles permanentes para vigilar el ingreso de personas a dichas poblaciones. Los jefes comunales vivieron una semana intensa entre las presiones de comerciantes y profesionales para salir a trabajar y el temor a que la situación epidemiológica por la pandemia del coronavirus se desmadre. Ciudades como Río Cuarto y Villa María estuvieron bastante tiempo sin registrar nuevos casos y ello posibilitó que los respectivos gobiernos municipales elevaran al Centro de Operaciones de Emergencias pedidos para flexibilizar otros rubros atento al impacto negativo que el Covid-19 está provocando en comercios, profesiones y oficios en general. Por ese motivo, y tras lograr la autorización correspondiente del COE Central para ciertas actividades, dichas intendencias decidieron bloquear sus correspondientes ejidos urbanos para evitar que estalle el cuadro de situación sanitario y se multipliquen los contagios, convirtiéndose esos centros urbanos en zonas de transmisión comunitaria del virus, tal lo que está ocurriendo en la ciudad capital.

En el Gran Río Cuarto, conformado por las localidades de Río Cuarto, Las Higueras y Holmberg, el COE Regional determinó recientemente la reapertura de los puentes y el control de los principales puntos de acceso a dicho conglomerado. En ese sentido, se instalaron puestos de control en las rutas 158, 36, 8, A005 y 35 que funcionan en forma permanente y que están a cargo de la Policía Federal, la Gendarmería, la Policía de la Provincia, la Caminera y las patrullas urbanas municipales. También se ubicaron puestos sanitarios en el Parque Industrial, a la vera de la ruta 8 y en el Sindicato de Camioneros, que da a la A005. En esos lugares se controla si se cuenta con los permisos legales para poder transitar y si se está en condiciones sanitarias para hacerlo, entre otras cosas. Nadie podrá pasar si no cumple con, por lo menos, esos requisitos. De esta forma, los intendentes Juan Manuel Llamosas, Alberto Escudero y Miguel Negro intentan asegurarse de que el coronavirus no se meta por las rutas aledañas, estando en sus respectivas localidades la situación controlada desde el punto de vista sanitario. En el Gran Río Cuarto, tras la presentación oficial que se hiciera al COE local en el comienzo de la semana, se liberaron la obra privada y las profesiones liberales, como las de escribanos, contadores, abogados, arquitectos, ingenieros, agrimensores, corredores inmobiliarios, gestores matriculados y martilleros. “Estos sectores que fueron flexibilizados pueden comenzar a trabajar cumpliendo rigurosamente los protocolos sanitarios”, dijo Llamosas. Y ahora se anuncia que en las localidades de más de 50 mil habitantes, como el conglomerado integrado por Río Cuarto, Las Higueras y Holmberg, desde el lunes el comercio podrá atender de lunes a viernes por la tarde, de 14 a 20, y el sábado por la mañana, de 8 a 13. La decisión oficial generó alivio en el Palacio Municipal, dado que un grupo de comerciantes autoconvocados pensaba hacer un cacerolazo el jueves pasado, movida que finalmente no se concretó. Tras la resolución del COE Central, la presión cedió y ahora habrá que ver cómo se implementan los protocolos sanitarios en la ciudad y en las localidades vecinas. Hoy, el miedo de los gobernantes pasa por el hecho de que haya una salida de la cuarentena en forma descontrolada que obligue a retroceder varios casilleros y empezar de cero, con todo el costo político que ello significa. De ahí la prudencia con la que se vino manejando Llamosas en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Lo mismo sucedió con el intendente interino de Villa María, Pablo Rosso, quien también había pedido la apertura de los comercios y había dispuesto un estricto control en los accesos de la ciudad. Días pasados el mandatario municipal tuiteó: “Junto al Intendente de #VillaNueva @nataliograglia, presentamos ante el COE Regional un protocolo para la apertura de peluquerías y elevamos pedidos realizados por psicólogos y comerciantes de la ciudad”. Rosso informó que, luego de la habilitación de la obra privada, en Villa María se reactivarán 373 frentes que estuvieron paralizados. El secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, también le había prometido a Rosso relanzar la obra pública. Y la misma promesa le hizo Gill a Llamosas con obras que son claves para su gobierno: la nueva Planta Cloacal, los desagües del barrio Ajeproc, las 70 cuadras de pavimento y el cordón cuneta que quedó inconcluso.

A partir del lunes los intendentes afrontarán un nuevo desafío en esta historia del coronavirus: el de evitar que todo el mundo salga a la calle y se genere un caos en sus ciudades que tire por la borda el logro de no haber tenido nuevos casos durante un lapso prolongado. No obstante, en esto hay que hacer un llamado a la ciudadanía: el Estado es el responsable del control pero para que éste tenga éxito todos debemos aportar nuestro grano de arena.