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Por la crisis económica, se triplicó la demanda en los merenderos locales

Coordinadores de comedores barriales dicen que asisten a chicos, adultos, jóvenes con adicciones, personas de la tercera edad y en situación de calle. Piden ayuda a las instituciones y empresas para que donen alimentos

Por la crisis económica, se triplicó la demanda en los merenderos locales.

Coordinadores de comedores barriales dijeron a Puntal que asisten a chicos, adultos, jóvenes con adicciones, personas de la tercera edad y también en situación de calle.

Además, piden ayuda a las instituciones y empresas para que les donen alimentos.

La crisis económica golpea cada vez con más fuerza a los sectores vulnerables de Río Cuarto y los merenderos y comedores barriales son uno de los lugares donde esa realidad se hace más visible.

En los últimos meses, los responsables de estos espacios advierten un fuerte crecimiento de la demanda y dificultades para conseguir los alimentos necesarios para atender a todas las personas que llegan en busca de un plato de comida.

El caso de Rayito de Sol refleja el aumento de la necesidad. Su responsable, Analía Ramon, contó a Puntal que el espacio comenzó preparando 50 viandas y que actualmente debe elaborar alrededor de 150.

“En este merendero comenzamos con 50 viandas y ahora hacemos 150”, señaló Ramon, quien describió una demanda cada vez más amplia y diversa.

“Acá vienen chicos, adultos, jóvenes con adicciones, personas de la tercera edad y en situación de calle y hasta vecinos del otro lado de la ciudad”, relató.

El crecimiento de la cantidad de personas que concurren también implica un desafío para quienes sostienen estos espacios con el esfuerzo de voluntarios y donaciones que se hacen.

Por eso, desde Rayito de Sol reclamaron el acompañamiento de instituciones, empresas y particulares: “Necesitamos que nos ayuden con alimentos porque la demanda cada vez es más grande”, pidió Ramón.

Mientras tanto, la situación también se refleja en el Hogar María Madre de Dios, a cargo de Marcelino Estefanía, donde actualmente son asistidas unas 400 personas.

La cifra da cuenta de la magnitud de una problemática que excede a los sectores tradicionalmente vinculados con la asistencia alimentaria en los barrios.

Los merenderos se han convertido así en una red de contención frente al deterioro de los ingresos familiares.

Mientras más personas necesitan recurrir a estos espacios para alimentarse, quienes los administran enfrentan el desafío de multiplicar las viandas y conseguir recursos suficientes para sostener una demanda que no deja de crecer.