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Se perdió el 11% de los lotes de maíz por el severo clima de enero

A la sequía de la primera quincena se le acopló una fuerte y extensa ola de calor. Luego, hubo episodios de granizo

Una primera quincena de enero con ausencia de lluvias en casi todo el territorio provincial, coincidente con una ola de calor muy fuerte y extensa, sumado a jornadas de viento y máxima radiación solar, terminaron configurando dos semanas de fuerte impacto en los cultivos de verano que en muchos casos no pudieron resistir sin secuelas y su producción verá las consecuencias. A esto hay que agregarle lotes que en la segunda parte del mes recibieron fuertes granizadas y que ya no pudieron volver a resembrarse. El combo climático, en definitiva, se terminó llevando al menos un 11% del rendimiento esperado de maíz en Córdoba, según el último informe dado a conocer ayer por la Bolsa de Cereales de la provincia. En el caso de la soja el impacto fue algo menor y ronda el 3%, mientras que en el maní y el girasol no hubo afectación importante.

Pero en el caso del maíz, del que Córdoba es la principal productora nacional, se implantó un total de 3,2 millones de hectáreas y solo resta por sembrar un 3%.

“En general, se prevé que, del total, se ha perdido el 11% por las condiciones meteorológicas sufridas en el mes de enero, desde sequía, altas temperaturas, vientos fuertes y granizo localizado”, explicó el informe de la entidad bursátil.

Las condiciones del mes de enero han sido muy variadas en la provincia, por lo que es oportuno discriminar los lotes de maíz temprano de los lotes sembrados en fechas tardías.

En cuanto al maíz temprano, se estima que representa el 27 % de la superficie total. El reporte de la Bolsa indica que las pérdidas han sido muy significativas en algunos lotes, mientras que en otros se espera una merma en el rendimiento y, por lo tanto, en el volumen de producción esperado. Se debe considerar que a principios de enero el cultivo se encontraba atravesando el período crítico, es decir, definiendo el rendimiento. Y allí comenzó lo peor del clima, por lo que, en general, el cereal ha sido muy afectado por las altísimas temperaturas de la primera quincena, sumado a que la condición hídrica del suelo no ayudó al cultivo a palear el estrés térmico.

En definitiva hay “un panorama complicado para el área que se sembró antes del 1 de noviembre. Actualmente, estos maíces se encuentran atravesando sus etapas reproductivas”, explicó la entidad.

El maíz tardío, por su parte, representa el 73% restante de la superficie. Durante el transcurso del mes de enero, se avanzó en la siembra de estos lotes dado que se esperaban lluvias que llegaron hacia la mitad del mes aproximadamente. Los lotes que restan por sembrar están aguardando algunas precipitaciones, pero desde ya se espera que estos sean afectados por heladas tempranas. En cuanto a las condiciones climáticas sufridas durante enero, se prevé que los lotes tardíos en pie no sean afectados debido a que aún están en período vegetativo.

En general, el 11% perdido significan 336.900 hectáreas, perdidas, aunque según el reporte algunos lotes podrían destinarse a uso ganadero, principalmente para la confección de silos.

En cuanto a plagas y enfermedades, se mencionó la presencia en baja incidencia de cogollero del maíz, isoca de la espiga y pulgón, y en incidencia entre media y baja de roya común del maíz y tizón común del maíz.

Finalmente, la condición general de los lotes de maíz de la provincia resultó en un 31% entre regular y malo.

Por el lado de la soja, el impacto del clima fue menor. Con casi la totalidad de la superficie sembrada, se estima que en la provincia se alcanzó un área de casi 3,9 millones de hectáreas; lo que implica que la relación con el maíz se acerca a 1 a 1. De este modo, la actividad durante la presente campaña cierra asemejándose a las campañas consideradas en el rango histórico (2015-2021).

Se prevé que, del total sembrado, se perdió el 3% por condiciones meteorológicas adversas, considerando falta de precipitaciones, altas temperaturas y granizo localizado. Este porcentaje significan 113.200 hectáreas perdidas.

Al igual que en maíz, con este cultivo es oportuno considerar por un lado a los lotes sembrados en fechas tempranas y por el otro a la soja tardía.

Se calcula que un 42% del área corresponde a fechas tempranas (soja temprana). El reporte indica que las condiciones meteorológicas sufridas durante el mes de enero han impactado principalmente en el cultivo causando pérdida de hojas, flores y vainas, por lo que el mayor daño se vería reflejado en el rendimiento.

Se debe considerar que hacia principios del mes de enero el cultivo aún no se encontraba atravesando el período crítico, por lo cual, luego de las lluvias algunos lotes han sido capaces de recuperarse. Actualmente, estas sojas se encuentran en período reproductivo.

La soja tardía, por su parte, representa el 58 % del área. Durante enero avanzó en la siembra de estos lotes dado que se esperaban lluvias que llegaron hacia mediados del mes. En cuanto a las condiciones climáticas sufridas, se espera que estos no sean tan afectados como los sembrados en fechas tempranas ya que por sus estadios no presentaban tantas exigencias en cuanto a requerimientos hídricos.

Respecto a plagas y enfermedades, se mencionó la presencia en incidencia baja de complejo de orugas defoliadoras, principalmente bolillera y medidora, trips y arañuela, y en incidencia entre media y baja, mancha marrón y bacteriosis.

Por último, la condición general de los lotes de soja de la provincia resultó en un 28% entre regular y malo.

Maní, sorgo y girasol

En el caso del maní se vió muy poco afectado por las condiciones dadas durante enero, por lo que se estima que las pérdidas rondarían apenas el 1 % de la superficie sembrada. En el transcurso del mes, el 15% de los lotes comenzó a transitar su período crítico, es decir, a definir rendimiento.

Por otra parte, la siembra concluyó durante la primera quincena del mes de diciembre, alcanzando una superficie de casi 300.000 hectáreas. Por eso, “el cultivo es de los más promisorios comparado con los otros estivales”, destacó la Bolsa.

En cuanto a plagas y enfermedades, se observó presencia de arañuela en baja incidencia y de viruela también en baja incidencia.

Así, en general más del 55% del área se encuentra en una condición entre excelente y buena.

En el caso del sorgo se llegó a la totalidad de la superficie sembrada, estimada en 206.600 hectáreas para Córdoba, asemejándose a las campañas consideradas en el rango histórico (2015-2021). En tanto, se prevé que las pérdidas rondarían el 7% de esta superficie. A la fecha, se calcula que el 30% de los lotes han empezado a definir su rendimiento.

“Este cultivo no ha sido la excepción y también se ha visto golpeado por la falta de precipitaciones y las altas temperaturas ocurridas a lo largo del mes. Cabe aclarar aquí que a este cereal se le destinan los lotes más pobres en cuanto a condiciones edáficas, lo cual complica aún más su recuperación luego de las precipitaciones”, destacó la Bolsa; por eso a los lotes que no logren recuperarse se les daría un destino forrajero.

A la fecha, se calcula que el 30 % de los lotes han empezado a definir su rendimiento, es decir, a atravesar el período crítico, el cual ronda la floración.

En cuanto a plagas, se ha informado la presencia de pulgón amarillo y oruga cogollera, ambas en incidencia baja a media.

En general, casi el 70 % de la superficie se encuentra en un estado entre excelente y bueno.

Por último, en el caso del girasol, que viene recuperando terreno en superficie, fue el único cultivo que no ha sufrido pérdidas ante las condiciones meteorológicas adversas que se dieron en el mes de enero, según la Bolsa de Cereales. El estado general es alentador, con casi un 90 % con condiciones entre excelentes y buenas.

Se estiman para la presente campaña 34.700 hectáreas sembradas. Al igual que en la campaña pasada, a la segunda quincena de diciembre la labor de siembra ya había finalizado en todos los lotes.

Con la totalidad de los lotes desde fin de floración en adelante, no se reportaron plagas o enfermedades de importancia, salvo por algunos lotes con oruga medidora y gata peluda, aunque en incidencia baja. El estado general del cultivo es alentador, con casi un 90 % con condiciones entre excelentes y buenas.