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Frigoríficos piden que se bajen retenciones y otras cargas tributarias

Cuando salió el recorte de 3 puntos para la soja se analizó el tema carne, pero finalmente no prosperó. La industria pide "señales claras y precisas por parte del Gobierno" para consolidar y expandir al sector.

La industria cárnica tiene dos caras. Una de ellas está vinculada a los niveles de actividad, aún en plena pandemia, que se mantienen firmes abasteciendo tanto al mercado interno como al demandante comercio internacional. Sin embargo, desde el sector no dejan de señalar dificultades que atraviesa la actividad y que podrían constituirse en cuellos de botella a futuro. Uno de esos puntos fue solucionado esta semana luego de que se eliminaran las retenciones a los cueros, algo que el sector reclamaba desde hacía tiempo.

“Las faenas siguen a buen ritmo, tanto la de bovinos como la de porcinos y también es bueno el nivel de abastecimiento de carne al mercado interno y a la exportación lo que significan buenas noticias para el sector y para la economía nacional”, explicó el presidente de Fifra, Daniel Urcía.

“En los primeros 9 meses del año la faena de vacunos acumula 10,5 millones y la de porcinos 5,23 millones de cabezas. Eso permite proyectar para todo el año una faena vacuna de más de 14 millones y de casi 7 millones de porcinos”, anticipó el directivo.

Sin embargo, los frigoríficos remarcan que con eso no alcanza para generar expectativas de inversiones. “Para consolidar el sector se necesitarían señales claras y precisas por parte del Gobierno”, destacó Urcía.

Y en ese sentido apuntó concretamente contra un anunció que pareció a punto de caer a comienzos de mes, pero que después de diluyó y hoy nadie asegura que figure en alguna carpeta del Ministerio de Economía. “Es alentador que el Consejo Agroindustrial Argentino y las autoridades nacionales tengan en la agenda el tema ‘carnes’ pero, en paralelo, que no se hayan disminuidos los derechos de exportación porque cierto sector del gobierno tema por el impacto que esa medida podría generar en los precios del mercado doméstico, neutraliza y casi que desmotiva las inversiones en el sector”, advirtió el presidente de Fifra.

Desde la federación de industrias frigoríficas se remarcó que el mercado interno está muy bien abastecido, en volumen suficiente de carne bovina, porcina y aviar, superando el consumo per cápita los 115 kilos por habitante al año (52 de carne vacuna, 48 de carne aviar y 17 de carne porcina).

Y aseguraron que eso permite que los precios se adecúen en función de las leyes de la oferta y demanda, atendiendo tanto al mercado doméstico y a la exportación. “La mejor demostración ha sido lo que sucedió en el sector porcino. El valor del cerdo se recuperó sustantivamente siguiendo el aumento del valor del maíz y, sin embargo, no se vieron menguadas las ventas. Algo similar deberá suceder cuando la hacienda terminada en los feedlots adecúe sus precios al alza que permitirán corregir los mayores costos de la invernada y de la alimentación con su debido correlativo en el precio de la carne a nivel de carnicerías”, anticipó Urcía.

Y agregó: “Está claro, y debemos entender, que Argentina es un país con serios problemas en su económica donde el mercado de carnes es el mejor ejemplo de transparencia en la composición del producto final y de la hacienda por la cantidad de oferentes y demandantes. Toda intervención del Estado lo único que generaría es mayor distorsión y desaliento de inversión. Los antecedentes del pasado que favorecieron la liquidación del stock vacuno en un volumen similar al rodeo ganadero del Uruguay nos enseñaron eso y, una década después, no logramos recuperar ese stock”, enfatizó el directivo de Fifra en alusión a lo ocurrido entre 2009 y 2015.

Las condiciones ambientales, como por ejemplo la sequía que afecta a una enorme región y a diferentes actividades productivas, condiciona la actividad. “A eso, no debemos sumarles incertidumbres de políticas cambiantes. El sector demostró que puede sobrevivir sin políticas activas pero no ocurre lo mimos ante políticas destructivas”, enfatizó Urcía.

Por último, destacó que “mientras tanto el Covid se siguen difundiendo y el mejor método de prevención es la realización de testeos. Desde el sector industrial se intentó acordar con laboratorios de provisión de test rápidos a un bajo costo y asegurando la intervención para su realización de profesionales de la salud a los efectos de proteger a los trabajadores y asegurar la continuidad de la producción; pero los intereses de unos pocos hicieron que no sea posible su instrumentación y la falta de una respuestas contundentes del ministerio de Salud hacen que esa solución no sea viable. El test se debe pagar hasta 10 veces más de lo que se pagaría en la compra directa”, finalizó el directivo de Fifra.