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Río Cuarto volvió a ratificar su liderazgo en la producción de maíz

Fue el departamento que aportó el mayor volumen de cosecha en la última campaña. La provincia perdió 3,5 millones frente al año anterior

Río Cuarto fue otra vez protagonista en la campaña de maíz que cerró bien entrado el invierno. Los valores finales confirman al departamento como el mayor productor de ese cereal en la provincia, al acumular 3.384.335 toneladas cosechadas, a pesar de que el clima estuvo otra vez dominado por La Niña, en su segunda versión consecutiva.

De todos modos, las poco más de 600 mil hectáreas que se implantaron en Río Cuarto con ese cultivo dieron buenos frutos y empujó el balance provincial, que también resultó claramente positivo.

En total Córdoba obtuvo 20,3 millones de toneladas con un promedio de rinde de 73,7 quintales por hectárea, según el balance final de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

Eso implicó que en términos económicos la provincia registre un valor bruto para la cosecha de maíz de 5.788 millones de dólares, apuntalado por los altos precios de las commodities.

“En la campaña 2021/22, 3,3 millones de hectáreas fueron destinadas a la siembra de maíz en la provincia de Córdoba, de las cuales el 1 % se cultivó bajo riego. El 10 % del área en secano se utilizó como superficie forrajera y el 7 % del área destinada a grano se perdió durante el ciclo debido a eventos climáticos, quedando como cosechables en total 2,7 millones de hectáreas, valor 3 % mayor al de la campaña precedente”, señaló el informe.

Como se puntualizó, el rendimiento promedio alcanzado en la provincia fue de 73,7 quintales por hectárea, generando un volumen de producción de 20,3 millones de toneladas. Ambas variables presentaron una caída del 17% y 14% respectivamente en comparación con la campaña 2020/21, que fue récord en producción.

Al aporte a la producción provincial lo lideró el departamento Río Cuarto, seguido de Marcos Juárez, General Roca y Unión. Por otro lado, las menores producciones se dieron en el norte y centro-oeste cordobés, donde la superficie implantada con el cereal es menor en comparación con el resto de los departamentos.

De acuerdo con los datos provistos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se habrían sembrado 10,7 millones de hectáreas en el país. De éstas, el 31 % corresponden exclusivamente a la provincia de Córdoba, siendo esta participación prácticamente igual a la del ciclo anterior.

Por otro lado, si se compara el total de maíz producido en Argentina, se puede determinar que Córdoba aportó el 34% de la producción, con un rinde promedio que fue superior a la media nacional en 6,4 quintales por hectárea, achicándose la brecha respecto a la campaña pasada.

La superficie sembrada fue de 3.292.400 hectáreas, siendo la más alta de las últimas 14 campañas. Este incremento se explica en gran parte debido al precio que presentaba el cereal, el margen bruto esperado en comparación con la soja y las rotaciones. Con respecto a la campaña anterior se observó un aumento del 7 % en el área destinada a maíz, mientras que si se la compara con el promedio histórico la variación aumenta a un 63%.

Río Cuarto casi duplica en superficie al segundo y tercero

Río Cuarto fue el departamento con mayor extensión de maíz, alcanzando aproximadamente 600 mil hectáreas. Le siguieron General Roca y San Justo con algo más de 300 mil hectáreas cada uno.

El 27 % del área, ubicada principalmente en el sureste de la provincia, se sembró de manera temprana, es decir, antes del 1 de noviembre. El 73% restante fue maíz tardío, sembrado después del 1 de noviembre.

El rendimiento ponderado promedio provincial fue de 73,7 quintales. Este valor es el más bajo de las últimas 4 campañas y presentó un descenso del 17% y 1% frente al año pasado y al promedio histórico respectivamente, traduciéndose también en una reducción del volumen producido. La merma en los rindes obtenidos se explica, en general, por los eventos climáticos adversos que sufrió el cereal durante su ciclo.

Además de desarrollarse en condiciones climáticas de La Niña, en mayor medida el maíz temprano se vio afectado por altas temperaturas alrededor del período crítico para la definición del rendimiento y el maíz tardío fue impactado por heladas tempranas en pleno llenado de grano.

El mayor rendimiento promedio en la provincia superó los 100 quintales y se obtuvo en el departamento Marcos Juárez, seguido de Roque Sáenz Peña y Unión, donde los rindes se ubicaron entre 85 y 89 quintales por hectárea.

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Si bien la humedad del suelo durante octubre no fue óptima para la siembra de maíz, la labor comenzó en dicho mes principalmente en el sur y este de la provincia, donde se cultivó la mayor proporción de maíz temprano. Debido a que la mayor cantidad de lluvias cayeron a lo largo de noviembre y diciembre, el 73% de la superficie total correspondió a maíz tardío, finalizando la siembra a principios de enero.

“El maíz se desarrolló bajo los efectos de La Niña, por lo que las lluvias ocurridas, en general, no fueron suficientes para que el cultivo evolucione sin ocurrencia de estrés”, remarcó la Bolsa.

Durante los primeros días de enero, mes en el cual el maíz temprano atravesaba el período crítico para la definición del rendimiento y el maíz tardío sus etapas vegetativas, ocurrieron varios eventos meteorológicos que complicaron la situación del cultivo. La falta de lluvias profundizó las condiciones de sequía y las temperaturas en la primera quincena del mes llegaron a superar los 40 °C en algunos puntos de la provincia. Además, sucedieron vientos fuertes y caída de granizo. Esta situación complicó en mayor medida al maíz temprano debido al estadio fenológico que estaba atravesando y se tradujo en disminuciones en los rendimientos que esperaban los productores.

Hacia fines de enero y a lo largo de febrero llegaron las tan esperadas lluvias en la mayoría de la provincia, aliviando el estrés y mejorando el estado general de los lotes, a la vez que el maíz tardío comenzaba el período crítico y el maíz temprano finalizaba su ciclo.

En marzo hubo aportes pluviométricos generalizados en la provincia que favorecieron al cultivo en sus últimos estadíos, aunque entre el 30 de marzo y 1 de abril se registraron heladas (temperaturas inferiores a los 3 °C). Éstas afectaron a los maíces de siembra tardía, los cuales se encontraban en plena etapa de llenado de grano, condición que finalmente resultó en rendimientos más bajos a los esperados. También se registraron vientos fuertes hacia el centro y sur de Córdoba que provocaron quiebres y vuelcos en el maíz.

A partir de la segunda quincena de marzo se inició la cosecha y el avance en la actividad, hasta finalizar mayo, marcó los máximos respecto a campañas anteriores. La labor continuó a medida que se daban las condiciones de humedad óptimas para cosecha, resultando en un ritmo de cosecha mayor al promedio histórico (2014-2020), debido principalmente a la falta de lluvias, finalizando en septiembre.

Por último, los resultados económicos de la campaña 2021/2022 fueron positivos en Córdoba. Por un lado, el valor bruto de la producción, entendido como la cantidad de divisas que ingresarían al país si se comercializara la producción en el mes de cosecha, presentó un aumento del 2% con respecto a la campaña previa posicionándose en un valor de US$ 5.788 millones. Por otro lado, el ingreso que recibirían los agentes participantes en la producción del cereal exhibió un incremento del 5%, lo cual representó UD$ 226 millones extra. Si bien hubo un descenso del 14% en la producción, los precios de exportación (FOB) para maíz temprano (abril) y maíz tardío (julio) presentaron un incremento del 24% y 16%, posicionándose en US$ 310 y US$ 276 por tonelada