Después de 90 años, el Palacio de Mójica contará con un reloj en su torre. En los planos originales del edificio se diseñó la instalación de cuatro máquinas, una por cada cara (norte, sur, este y oeste). Sin embargo, por motivos desconocidos, nunca se concretó esa etapa del proyecto. Ahora, y después de insistir durante un tiempo, el arquitecto Guillermo del Valle construirá un dispositivo para que el Municipio esté más cerca de lo que se ideó hace más de nueve décadas.
Luego de algunas mediciones, ayer empezaron a realizar el hueco sobre la cúpula y se estima que la colocación y puesta en marcha de la unidad que marca la hora tendrá lugar en algunas semanas.
En diálogo con Puntal, el arquitecto Del Valle, quien reside en Jesús María, dijo que su familia está muy vinculada a Río Cuarto y contó que la empresa que lidera es la única en fabricar este tipo de relojes en toda Sudamérica.
-¿En qué consisten los trabajos que están desarrollando en este momento?
-Ahora se está realizando el vano (hueco) circular donde va a estar puesto el reloj. Las tareas están a cargo de obreros de Jesús María, debido a que no conseguimos a nadie en Río Cuarto que las quisiera hacer por los tiempos.
-¿Cómo sigue el proceso?
-No había forma de acceder a la parte exterior del edificio sin hacer el vano. Entonces, ahora se va a terminar el vano y una vez que eso ocurra nosotros nos vamos a poner a fabricar el reloj. Tenemos que tomar la última medición para realizar el aro de hierro que lleva el reloj. Investigando, descubrimos que el edificio es una especie de copia de un ayuntamiento de Cádiz (España). Entonces, tomamos esa construcción y observamos que el reloj es una placa de vidrio con los números (romanos) calados en hierro. Por lo tanto, la estructura va a ser similar. En este caso, no va a ser de vidrio, sino de policarbonato de 10 milímetros y eso va a tener un tratamiento blanco atrás y adelante llevará atornillados los números del reloj. Es un trabajo bastante complejo. Queríamos inaugurarlo para el 11 de noviembre, pero no vamos a llegar para esa fecha porque se necesita más tiempo para completar los trabajos.
-¿Cuánto tiene de diámetro?
-Tiene 1,70 metro de diámetro.
-¿Va a tener campana?
-No, únicamente marcará la hora. Da la sensación de que al edificio le falta una campana. Es como que la obra original quedó inconclusa. Posiblemente en ese campanil o mirador debería haber una campana para el reloj, pero nunca se puso. Vale decir también que, originalmente, el proyecto contemplaba cuatro relojes, uno en cada cara, ya que el plan se llama “sala de los relojes”. Más allá de eso, ahora se concretará uno solo, sobre el frente del palacio.
-¿Para cuándo estiman tenerlo instalado?
-Queremos ver si podemos instalarlo a fin de mes, aunque probablemente sea en el transcurso de la primera quincena de diciembre.
-¿Quién financia el proyecto?
-Es a través de la Fundación por la Cultura.
-Usted tiene una historia muy vinculada a Río Cuarto. Es descendiente de gente que ha tenido un rol protagónico en la ciudad…
-Sí, soy nieto de Antonio del Valle. Mi abuelo paterno fue intendente de Río Cuarto durante un período de dos años, a finales del siglo XIX. Después fue senador. Mi abuela paterna, Angelina Soria, es descendiente de Alberto Soria, la persona a la que el marqués de Sobremonte le encomendó repartir los solares de Río Cuarto y agrupar a los vecinos para fundar la villa de Río Cuarto.
-Ha participado de otros proyectos, pero teniendo en cuenta su vinculación con Río Cuarto, éste no debe ser uno más…
-No, por supuesto. Si mi papá hubiera estado vivo, seguramente hubiera donado el reloj por el amor que tenía por la ciudad. Para mí es muy importante. Toda la vida he ido a Río Cuarto. Por eso, no es un reloj más, a pesar de que hemos hecho otros importantes, como el de la Casa Rosada y el del Cabildo. En ese sentido, el reloj que se montará en Río Cuarto, al igual que el de la Casa Rosada, representa un emblema, ya que se modificará un edificio histórico para siempre.
-Además, es un proyecto con el que vienen insistiendo desde hace tiempo…
-Sí, desde que me hicieron una nota en Puntal, hace cinco años.
-¿Cómo se dio cuenta de que faltaban los relojes?
-Cuando ves un edificio con un hueco redondo no te da a pensar otra cosa más que ese es un espacio para un reloj. Lo mismo pasa con las iglesias. Los arquitectos que las construyeron vinieron con la idea del reloj, ya que el reloj nació con las iglesias en la Edad Media. Normalmente, como no había plata para terminar todo o era difícil conseguir las máquinas en Europa, en muchos casos quedaron como asignaturas pendientes. Veía el edificio municipal y decía: “Acá faltan los relojes”. Después de la nota que me hicieron en el diario, me fui al Archivo Histórico Municipal y accedí a los planos y allí aparecen los relojes. Esa es la prueba de que no estamos proponiendo algo que no tiene sentido. Es algo que estuvo pensado por quien diseñó el edificio (el arquitecto Alejandro Bustillo) y se va a concretar hoy, después de 90 años. Recuerdo que cuando inauguramos el reloj de la Casa Rosada (18 de octubre de 2010), la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo: “Después de 123 años le da el gusto al arquitecto Tamburini de colocar el reloj que él soñó para este edificio”. En el caso de Río Cuarto, va a ocurrir exactamente lo mismo.
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal

