Indicaron que los principales signos y síntomas del mieloma múltiple pueden confundirse con otras enfermedades, pues se reconocen como “dolor óseo persistente, fracturas espontaneas, anemia, daño renal e infecciones frecuentes, como las neumonías. Por eso es importante tener una mirada integral del cuadro del paciente. Ante la sospecha del diagnóstico presuntivo de mieloma múltiple, se deben realizar las consultas a los especialistas para su tratamiento y seguimiento”. Además agregaron que esta enfermedad cuenta con opciones de tratamiento y otras en investigación, por eso es importante diagnosticarla lo antes posible.

Mariana Auad, Vicepresidente y Coordinadora General de la Fundación Argentina de Mieloma (FAM), señaló que “los profesionales de la salud, sobre todo los hematólogos, saben identificarla rápidamente y confirmar el diagnóstico con estudios sencillos, pero precisos. Sin embargo, muchas veces se da la misma lógica de la odisea diagnóstica que en las EPOF menos conocidas, porque en ocasiones no se la sospecha de entrada porque sus signos y síntomas no orientan rápidamente al diagnóstico y puede perderse tiempo valioso en el camino”.

¿De qué se trata?

Según la comunicación de la FAM; el mieloma es poco frecuente y, como la mayoría de las enfermedades de este tipo, no es prevenible. Muchas de las EPOF se manifiestan en los primeros años de vida, mientras que esta -por lo general- se da en adultos a partir de los 65 años. El mieloma múltiple se origina en la médula ósea (el tejido esponjoso que se halla en el interior de la mayoría de los huesos largos). Allí, se producen las células de la sangre y esta enfermedad surge cuando las células plasmáticas enferman y se multiplican en forma anormal y exagerada.

Con frecuencia, el mieloma múltiple no ocasiona síntomas hasta estadios avanzados. A veces, puede generar algunos síntomas indeterminados que suelen confundirse con otros orígenes; puede ocasionar dolor óseo y fracturas, cansancio causado por la anemia, infecciones frecuentes, como neumonías, desórdenes del sistema nervioso central incluyendo confusión mental, dificultad para respirar y evidencia de falla renal o cardíaca.

La Dra. Dorotea Fantl, médica hematóloga del Hospital Italiano de Buenos Aires, asesora de la FAM y ex presidenta de la Sociedad Argentina de Hematología, remarcó que el diagnóstico es sencillo, siempre y cuando se realicen los estudios indicados y reconoció que “es un gran desafío, porque si un paciente va a la guardia por una fractura, es probable que se trate muy bien su traumatismo óseo, pero no se piense en mieloma, entonces no se soliciten estudios complementarios. Ante un cuadro de neumonía, una radiografía de tórax es mandatoria y se indiquen antibióticos, pero sin pensar en que podría haber un cuadro oncohematológico de base”.

En ese sentido, desde la FAM aclararon que el objetivo no es alarmar a la sociedad y decirle que, si se tiene una fractura a los 70 años, es necesario pensar que puede ser mieloma, porque lo más probable es que solamente sea osteoporosis. El mensaje para la comunidad médica tiene que ver con mirar al paciente en su totalidad y estar atentos para asociar determinados síntomas aparentemente aislados que podrían ayudar a la sospecha de un mieloma y -en ese caso- indicar los estudios correspondientes.

Acceso integral a la salud

Una de las dificultades que comparten las enfermedades poco frecuentes es a la hora de obtener cobertura integral de salud, que incluya la cobertura del (o los) medicamentos modificadores del curso de la enfermedad. En el caso del mieloma, afortunadamente, existen múltiples opciones de tratamiento y una continua investigación y desarrollo para que lleguen nuevas y mejores terapias en el futuro próximo, lo que es particularmente necesario en esta enfermedad, que presenta una elevada tasa de recaídas. Siendo una enfermedad poco frecuente, el mieloma está amparado también por la Ley Nacional N° 26.689.