La última semana no fue la excepción. Combinó el viaje poco lucido del presidente Javier Milei por España, que le dejó una serie de editoriales poco favorables en los principales diarios de la península. Hizo mucho esfuerzo el mandatario argentino para recibir severas críticas. Como lo hizo en su momento en Brasil con Lula, ahora lo repitió con Pedro Sánchez en España. A nadie le gusta que alguien venga a su casa a patotearlo, insultarlo y descalificarlo. Cuando eso lo hace un mandatario en país ajeno, la falta de respeto se potencia. Resulta inaceptable, aunque a veces se prefiera disimular, enmarcarlo en el personaje o hasta justificarlo con la autenticidad de quien se expresa. Es inadmisible que un presidente argentino se comporte así más allá de que no comparta en nada la visión política “del dueño de casa”. Por estas horas, algunos recordaron la respuesta picante de Winston Churchill a las críticas por su solemne declaración de guerra a Japón en 1941: “A algunas personas no les gustó este estilo tan ceremonioso. Pero después de todo, cuando tienes que matar a un hombre, no cuesta nada ser educado”, dijo aquel líder británico. Es probable que Milei nunca se haya cruzado con esta cita.
Tal vez por eso, en la última semana el mandatario argentino se refirió al presidente español Pedro Sánchez como “impresentable dictador”. Y luego les pidió a los españoles “sacar a los socialistas a patadas”.
El editorial de El País de España no se hizo esperar. Lo que antes podía ser tomado como un atractivo y colorido discurso de un personaje disruptivo en la escena internacional, ahora se lo empieza a observar con mayor detenimiento y menos complacencia.
“El presidente argentino vuelve así a comportarse de una forma inaceptable en una visita a Madrid. Ya en 2024 descalificó a la esposa de Sánchez en un acto con Vox”, recordó el diario español.
Y luego agregó: “En la estela de Donald Trump, Milei ha contaminado las instituciones argentinas con el mismo lenguaje soez con el que arengaba a sus fans en campaña. Así es como se expresa ahora Argentina ante el mundo, para bochorno de buena parte de sus compatriotas. Pero la ofensa directa contra el presidente del Gobierno español, en suelo español, es injustificable. No es de extrañar que ni el Gobierno ni la Casa del Rey hayan querido recibir al jefe del Estado de un país que debería tener siempre un trato preferente”.
El dato de la esquiva recepción a Milei durante su gira no pasó por alto. Tampoco debería extrañar. La corona suele ser excesivamente cuidadosa de las formas. Como contraste, pocas horas mas tarde el rey Felipe VI y la reina Letizia se encontrarían y se tomarían una foto con la familia Messi, luego de que el excapitán de la selección argentina recibiera como primer futbolista en la historia el premio Princesa de Asturias. Seguramente vio la oportunidad la realeza para marcar el contraste y la distancia. Más allá de su incomparable destreza futbolística, a Messi se le reconoce justamente su sencillez, sus formas y sus valores.
Pero no sólo fuera del país parece estar cambiando la percepción sobre la figura del mandatario argentino. En el país, la recurrente publicación de datos económicos negativos afecta de manera directa el mayor capital de Milei, que llegó como “experto en crecimiento económico, con o sin dinero”. Y hoy el crecimiento en Argentina se da claramente en segmentos muy particulares, ya mencionados en reiteradas oportunidades: hidrocarburos, minería, agro y, en menor medida, la industria del conocimiento.
También la semana pasada se conoció el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) de agosto que mostró tres sectores en expansión, 4 en empate y 9 en caída respecto al mismo mes del año previo. Los peores resultados fueron en Industria manufacturera (-3,2%) y Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-3,5%).
No resulta extraño entonces que el jueves último, en el Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba pusieran el foco en “la necesidad de transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento, inversión y empleo”. Eso implica un reclamo de cambio de fase al Gobierno. Cumplida la estabilidad, es hora de crecer. Es lo que no está logrando ofrecer la gestión de Milei, más allá de su especialidad. Los industriales presentaron una agenda en la que incluyeron la creación de un RIGI para Pymes, la reducción de costos, el financiamiento productivo, la infraestructura, entre otros puntos. Esperan, en definitiva, que el Gobierno se concentre ahora en la economía real. El comercio transita la misma senda, luego de dejar atrás una de las fechas de mayor nivel de actividad como el Día de la Madre, con saldo otra vez negativo en ventas. El diagnóstico fue coincidente allí: el bolsillo sigue limitando las ventas. Tal vez allí el Gobierno encontró una luz positiva tenue con una muy leve mejora en el nivel de salarios frente a la inflación, algo que necesita consolidar con urgencia para recuperar la centralidad y su capital político.