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Las varas de la Justicia en un país politizado

El mismo día en que se inició el juicio a Cristina Kirchner fue sobreseído en una causa judicial Javier Milei. La toma de distancia de la derecha española y la expectativa por el resultado electoral en Brasil. Lula y Bolsonaro dividen las aguas en la Argentina

Con duras acusaciones, comenzó el juicio contra Cristina Fernández y Máximo Kirchner por las causas Hotesur y Los Sauces por presunto lavado de dinero y asociación ilícita a través del alquiler de hoteles a empresarios beneficiados con la obra pública.

La acusación dice que la expresidenta “diseñó, ejecutó y dirigió un esquema de reciclaje de fondos ilícitos”. Tanto ella como su hijo siguieron el desarrollo del inicio del juicio vía Zoom, como lo habían solicitado previamente.

Este proceso judicial arranca en la previa de un año electoral y justo cuando suenan voces para que la exmandataria sea candidata a presidenta, en medio del lanzamiento del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, al Sillón de Rivadavia, a través de su clásica frase: “Cuenten conmigo”.

Pero el dato político es que mientras juzgan a Cristina y a Máximo, ese mismo día la Justicia sobreseyó al presidente Javier Milei y a Karina en la causa $Libra.

El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi tomó la decisión al argumentar la inexistencia de delito.

De acuerdo con el escrito judicial, la promoción de $Libra por parte de Milei no pudo influir en algunos compradores porque no se acreditaron engaño concreto, pagos indebidos a funcionarios ni tráfico de influencias.

El juez coincidió con la Fiscalía en que la promoción de la cotización no configuró una estafa y descartó que la conducta del primer mandatario haya sido abuso de autoridad o negociaciones incompatibles con la función pública.

Sin embargo, la resolución dejó algunas dudas como por ejemplo que no se conoció el contenido de algunas llamadas, no se completó toda la trazabilidad del dinero y no se conoció el destino de la documentación hallada en el celular del lobbista Mauricio Novelli.

“No resulta suficiente afirmar que la difusión generó expectativas favorables o alentó la compra”, se concluyó.

Analizando las dos causas judiciales, es por demás sugestivo que se avance en una de ellas y se le ponga un freno a la otra. Si bien los argumentos que se esgrimen son jurídicos, parecen a la vez estar impregnados de influencia política.

Y queda la sensación de un comportamiento puramente especulativo por parte de la Justicia en su vínculo con el poder, en el sentido de que se va a fondo con causas en las que hay políticos que han vuelto al llano y se hace la vista gorda cuando estos actores aún están en el gobierno.

La conducta zigzagueante atenta contra la credibilidad de la que debe gozar dicha institución y lo comprueban empíricamente los últimos sondeos:el 83% de los argentinos ve a la Justicia como poco confiable.

Milei ha sido la noticia de la semana. Su viaje a España, en el que tildó de “dictador” al presidente Pedro Sánchez, elegido democráticamente por el pueblo español, generó revuelo internacional.

A tal punto que el expresidente Felipe González dijo que “Si Milei visita España 15 veces más es posible que gane Pedro Sánchez” y al tiempo en que el principal rival de éste en las elecciones, Alberto Núñez-Feijóo, aseguró que no comparte “ni el lenguaje ni las formas” de Milei.

En general, la derecha española buscó despegarse del argentino y así lo demuestra la videollamada con el líder de la ultraderecha española, Santiago Abascal, que argumentó compromisos contraídos con anterioridad.

Y, en Brasil, la figura del mandatario argentino no pasó desapercibida. El comentario viene a cuento a raíz del tenso debate presidencial entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, en el que Milei se coló, a poco de la segunda vuelta electoral en el país carioca.

Las últimas encuestas dan un empate técnico entre el actual mandatario y el hijo de Jair Bolsonaro, quien sorprendió ganando en primera vuelta, en una elección en la que Lula buscará el milagro, dado que hasta el momento ningún candidato brasileño que salió segundo pudo ganar un comicio.

“En Argentina, la gente come carne de burro y vos querés un modelo igual”, lanzó Lula y además le preguntó si usaría la famosa motosierra de Milei para recortar gastos y salarios.

Milei, quien hizo campaña por el hijo de Bolsonaro, reaccionó ante las críticas de su par brasileño y lo trató de “ladrón y mentiroso”, a la vez que sugirió la posibilidad de un fraude electoral.

A diferencia de Argentina, en Brasil no hay veda electoral, con lo que la campaña sigue su marcha hasta el inicio de las elecciones.

Los comicios generan distintas expectativas en Argentina.

Lula apuesta a un triunfo de Bolsonaro para seguir “pintando de violeta” Sudamérica y lograr así un fuerte envión a su campaña por la reelección, que es puesta en duda por los mensajes enigmáticos de la senadora nacional Patricia Bullrich y en medio de una economía que no le da los resultados esperados.

Por su parte, el peronismo hace votos para que gane Lula, lo que le daría el impulso que necesita para reconfigurarse y encarar el desafío electoral del 2027.

Argentina y Brasil son socios comerciales que se necesitan y que hoy están en zona de turbulencias políticas. Habrá que ver cómo queda esa relación según el resultado en las urnas.