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Estudiantes y una prueba súper exigente ante el líder Gimnasia de Mendoza

El próximo lunes a las 15 en el estadio Candini, los de Acuña se medirán con el puntero de la Zona A, equipo que ganó todos sus partidos en condición de visitante y que viene de tener fecha libre

La Zona A de esta Primera Nacional comienza a transitar momentos importantes, acercándonos a la mitad de lo disputado en un torneo que es muy exigente, largo y en el que la regularidad es el aliado natural de cada equipo.

Hasta hace dos fechas el tridente de arriba miraba con cierta holgura al resto, luego venía un gran pelotón con trece equipos, allí Estudiantes y descolgado en el último lugar Nueva Chicago, claramente el equipo más débil del campeonato. Quizá como muestra de ello o hasta como paradoja, su único triunfo fue ante Gimnasia en el estadio Víctor Legrotaglie de la capital mendocina.

Ya para este momento del torneo el tridente se mantiene, pero con un par de diferencias. En primer lugar, les está costando más ganar. Tigre y Atlanta suman empates en las últimas jornadas, lo propio con Gimnasia de Mendoza, que se vio impedido de triunfar en el encuentro ante Riestra por un insólito gol anulado. El otro punto a tener en cuenta es que ya los equipos del cuarto lugar al menos se han acercado y de gran manera.

Sin ir más lejos, San Martín de Tucumán atraviesa esas rachas que son muy productivas. Desde que Pablo de Muner asumió el Santo, se ha convertido en un equipo temible y que parece no solo estar despertando sino asumiendo el rol de candidato.

El que ocupa con 23 el cuarto lugar es Almirante Brown de Isidro Casanovas, dirigido por Fabián Nardozza. Estilo de juego bien metropolitano, directo, apostando a las pelotas detenidas, juego muy físico, más irregular que San Martín pero con buenas producciones desde que se reanudó el fútbol.

Un ejemplo de lo que anhela Belgrano es San Martín. Para el Pirata, consumar una racha así significaría meterse de lleno en la conversación. Claro está que la impresión que queda es que el Ciruja es más que el equipo de Farré, que el martes obtuvo su segundo triunfo al hilo, en Alberdi ante Temperley.

Por eso, para Estudiantes este partido reviste una especial importancia, por ser el líder el rival, por la chance de descontar unidades a los de arriba, seguir ganando confianza y volver a ganar en condición de local, que es otro punto muy importante también.

Que este es un torneo de rachas y que agarrarlas en el momento justo es la clave no es ningún secreto. La cuestión está en provocar futbolísticamente esa racha, esos partidos ganados de manera consecutiva y la posibilidad de poder luchar para estar entre los cuatro primeros.

El último triunfo Celeste en el Bajo Flores ante Riestra puede marcar un antes y después en el torneo, por muchos factores. Una derrota hubiese significado caer por tercera vez consecutiva y aumentar más cuestionamientos. Eso no pasó, y con la liberación y alivio que significa sumar de a tres fuera de casa, sumado a que en el medio hubo un cambio de esquema y que lo que se valoró al margen del resultado fue la muestra de personaldiad claramente evidenciada.

Del 4-4-2, por llamarlo de alguna manera, y para ser más gráficos, se pasó a un 5-3-2. Que en parte dio más seguridad, con tres centrales de muy buen partido y dos laterales que tienen un gran poder de adaptabilidad. Quizá más Adín que Ihitz, pero cumpliendo y con creces. Con este dibujo muy a lo que se estila en la presente y atractiva Eurocopa, se sigue viendo un equipo que apela a la tenencia, aunque el partido pasado no es parámetro en ese aspecto, en parte por el campo de juego que impedía un fútbol más vistoso.

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